ESTACIONES DE GASOLINA, EN CRISIS

ESTACIONES DE GASOLINA, EN CRISIS

Aunque las estaciones de servicio internacionales del estado Táchira, en la frontera con Venezuela, sufren un desabastecimiento de gasolina desde enero pasado, las 23 estaciones de Cúcuta no registraron ningún aumento en sus ventas en los tres primeros meses de este año.

01 de mayo 2004 , 12:00 a.m.

Aunque las estaciones de servicio internacionales del estado Táchira, en la frontera con Venezuela, sufren un desabastecimiento de gasolina desde enero pasado, las 23 estaciones de Cúcuta no registraron ningún aumento en sus ventas en los tres primeros meses de este año.

Así lo informó el miércoles pasado Juan Fernando Moros, presidente de Fendipetróleos en Norte de Santander.Los cucuteños prefieren hacer filas monumentales y cargar allá en Venezuela. Nosotros, en vez de beneficiarnos, seguimos en las mismas, porque el contrabando nos está acabando aseguró Moros Estamos sobreviviendo en el mercado con las ganancias que nos dejan los contratos fijos que firmamos mensualmente con varias empresas.

Desde el 31 de diciembre del 2003, el gobierno venezolano decretó restringir la venta de gasolina en las estaciones internacionales fronterizas, conocidas como Safec (Servicio de Abastecimiento Fronterizo Especial de Combustibles).

La medida, explicaron las autoridades del país vecino, busca determinar cuánto combustible necesitan realmente los estados Táchira y Zulia y, de paso, pretende erradicar el contrabando.

Por ejemplo, a las estaciones Móbil y La Laguna, en Ureña (Venezuela), a menos de media hora en carro desde la capital nortesantandereana, solo les están llegando 40.000 galones semanales, que se acaban en cuatro horas. Antes, las bombas internacionales gozaban de un cupo ilimitado y se movían por la oferta y la demanda.

Con todo, la escasez de gasolina en Ureña y San Antonio no ha sido un impedimento para que, cada día, desde la madrugada, más de 100 carros crucen los puentes internacionales que conectan a Colombia con Venezuela y esperen turno para abastecerse de combustible.

La razón de la avalancha de conductores es que mientras un galón de gasolina corriente cuesta 3.700 pesos en Cúcuta, al otro lado de la frontera se consigue por 1.000 bolívares (900 pesos). El 95 por ciento de los consumidores provienen de Colombia dice Miguel Malpica, jefe de la estación Móbil de UreñaY lo grave es que apenas la mitad es para el consumo. El resto es para el contrabando en Cúcuta.

Debido al desabastecimiento en Venezuela, el valor de la gasolina ilegal que se comercializa en las calles de la capital nortesantandereana se disparó en los últimos dos meses, al pasar de 7.000 a 16.000 pesos. Como casi no hay gasolina, la poca que llega hay que ponerla con precios altos, reconoce Elías Castillo, miembro de la Cooperativa de Pimpineros en Norte de Santander. El le compra el combustible al transportador que lo trae de Venezuela por 14.000 pesos y le debe subir 2.000 pesos para sacar alguna ganancia, explicó.

En las últimas semanas, el senador nortesantandereano Juan Fernando Cristo ha insistido en que Venezuela le cortó el suministro a la frontera en represalia a la solicitud del congreso colombiano para que la OEA le aplique la Carta Democrática al presidente Hugo Chávez.

Fendipetróleos se quejó de que las ventas en las estaciones cucuteñas no han mejorado. En la Avenida Libertadores, de la capital nortesantandereana, se ubican decenas de vendedores ilegales de gasolina.

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