CARTA DIRIGIDA AL SEÑOR ALCALDE:

CARTA DIRIGIDA AL SEÑOR ALCALDE:

01 de mayo 2004 , 12:00 a.m.

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El miércoles de esta semana sucedió en Bogotá una gran tragedia que nos pone a pensar sobre cuál debe ser el tipo de vida que deben tener los niños y cuál debe ser la enseñanza que nosotros los adultos debemos darles para hacer de éste un país mejor, lleno de respeto, autoridad y esperanza.

Pasó que una recicladora de asfalto cayó desde lo alto de una avenida y aplastó un bus escolar que dejó 22 muertos, dentro de los cuales 21 eran niños. En el mismo accidente, otros inocentes sufrieron traumas en el cuerpo que les cambiará su vida, así como la de quienes los rodean.

Me llamó la atención el titular de primera página del periódico EL TIEMPO que luego de mencionarTragedia de bus escolari decía: El alcalde pidió celeridad en la investigación para encontrar los responsablesi .

Y digo que me llamó la atención, porque si bien el accidente suena tan extraño como imposible: una grúa trasportada en cama baja mal asegurada, transitaba en el carril izquierdo de una avenida de tres carriles, es decir, por el carril rápido, a una hora pico (3:15 p.m.), la situación parece mas bien la escena de una película de aquellas en donde solo la mano del demonio puede lograr que se presente tan extraña coincidencia, de la cual surge una curiosa expresión de desconocimiento o insolencia que dice:investigación para encontrar los responsablesi . Señor Alcalde, le voy a contar cuáles son los riesgos de salir a la calle en la ciudad que usted vive, ya sea transportándose en un vehículo de servicio público o en uno particular:.

Se encuentra con un trafico vehicular abundante, del cual hace parte una gran cantidad de vehículos de servicio público; si usted los mira detenidamente, va a encontrar que la mayoría de ellos tienen una ocupación mínima, si no es que van completamente vacíos. También se encontrará con una situación en la cual, dichos vehículo, se están desplazando de lado a lado de la calle, con un curioso zig-zag, propio de una prueba de habilidad que busca que se recorra una distancia en el menor tiempo posible para esquivar múltiples obstáculos (los demás vehículos).

También encontrará que de manera intempestiva algunos de estos vehículos se detienen en cualquier parte de la vía y en cualquier momento, haciendo gala de la habilidad para detenerse en la menor distancia posible, lo que a su vez parece una prueba de fábrica que busca como fortalecer los sistemas de frenos. Estos mismos, a su vez, lanzan o aspiran por sus costados objetos móviles (personas), cuyo propósito parece que fuera buscar, de manera premeditada, impactar a los obstáculos (demás vehículos) con tales objetos.

Por otra parte, también encontrará pruebas de velocidad de uno o varios vehículos de servicio público que, para lograr el primer lugar, desatienden tanto las señales de PARE como las luces amarillas y rojas de los semáforos.

En fin, señor alcalde, creo que lo que usted ve cuando sale a la calle en Bogotá son escenas propias de una película de acción de Hollywood.

Luego de leer esta carta usted se preguntara si Bogotá no tiene un cuerpo de agentes de tránsito, como existen en otras ciudades, que busquen controlar tales situaciones y mitigar los riesgos generados y mencionados. Yo le contesto que sí los hay. Es posible que usted no los haya visto, pero le aseguro que los hay. Lo que sucede es que para verlos debe usted salirse de las principales vías y avenidas de la ciudad para filtrarse por las calles de los barrios, tanto populares como de los estratos altos, y los encontrará escondidos, algunos detrás de los árboles, a la espera de poder cazar a los vehículos que hacen cruces no permitidos, o los que están mal parqueados, o de los conductores que hablan por celular mientras conducen, entre otros.

Claro que en estos casos también encontrará una cosa curiosa y es que si bien usted ve una fila de carros a la espera de que les entreguen el parte de la infracción, jamás encontrará dentro de ésta a un vehículo de trasporte publico.

Ahora bien, si de pronto usted va transitando en un su vehículo particular (ojalá que no sea el vehículo de la alcaldía precedido de filas de camionetas y motos) por una avenida principal en las horas picos y se encuentra en un gran trancón, no trate de buscar una vía alterna. Siga derecho por donde va que seguramente al final del trancón usted se va a encontrar con el responsable del mismo: uno o varios agentes de tránsito.

Yo no sé, como si lo sabe usted, como está compuesta la estructura organizacional de administración de la ciudad, pero si sé, porque así me lo enseñaron queresponsabilidad es indelegablepor eso creo que vale la pena que evalué frente a este caso la posibilidad de asumir las consecuencias de su cargo y, por lo tanto, acepte la responsabilidad por este triste hecho.

En sus manos está el poder cambiar la tendencia creciente de descontrol e irrespeto, así como la educación a los usuarios de las vías para conducir sus vehículos, de tal manera que disminuyan las situaciones de peligro que mencione anteriormente.

Ricardo Camacho Gutiérrez

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