LOS MOTORES ECHANDO HUMO

LOS MOTORES ECHANDO HUMO

El entorno económico internacional está cambiando. La devaluación del dólar frente al euro, la libra esterlina y otras monedas, muy fuerte en los primeros días y meses del año, ha cedido. La tasa de interés de los bonos del Tesoro de los Estados Unidos a diez años subió. Y los precios internacionales del oro, la plata y algunos otros productos básicos, bajaron. Todo esto ocurrió en el mes de abril.

01 de mayo 2004 , 12:00 a.m.

El entorno económico internacional está cambiando. La devaluación del dólar frente al euro, la libra esterlina y otras monedas, muy fuerte en los primeros días y meses del año, ha cedido. La tasa de interés de los bonos del Tesoro de los Estados Unidos a diez años subió. Y los precios internacionales del oro, la plata y algunos otros productos básicos, bajaron. Todo esto ocurrió en el mes de abril.

A la economía mundial la impulsan en la actualidad dos motores: el de Estados Unidos y el de la China. Ambos, a ritmos y volúmenes diferentes y por distintas razones están echando humo .

En Estados Unidos el crecimiento económico ha sido vigoroso. El PIB se expande hoy a una tasa anual de 4,3 por ciento la más alta entre los países desarrollados . Las ventas al detal aumentaron más de lo esperado en marzo y el empleo registró el mayor incremento mensual de creación de puestos de trabajo de los últimos cuatro años. La inflación, que estaba quieta, también subió; ahora se ubica por los lados del 1,7 por ciento anual y el índice que excluye alimentos y energía pegó un brinco en marzo.

Apenas se detectó la buena marcha de la economía de Estados Unidos, el dólar comenzó a fortalecerse. Unos días después, en la semana anterior, el señor Greenspan confirmó que su preocupación había cambiado de signo: dejó de ser la deflación una caída generalizada en el nivel de los precios y volvió a ser la inflación. A buen entendedor pocas palabras bastan: se avecina la elevación de las tasas de interés de intervención de la Reserva Federal en el mercado financiero.

Es tan clara la señal de que las tasas de interés van a elevarse más pronto de lo previsto, que las tasas de los bonos del Tesoro se elevaron. La cotización del euro, que se había acercado a 1,30 dólares a principios del año, cayó en las últimas semanas a 1,18 dólares y la perspectiva es que baje algo más para ubicarse alrededor de 1,15 dólares a mediados del 2005. Este mismo fenómeno impactó los precios de los productos básicos. Los inversionistas, que le apostaron a la debilidad prolongada del dólar y se cubrieron comprando metales, empezaron a vender sus posiciones y a comprar dólares cuando vieron que la cosa iba en otra dirección. Por eso, también, la caída pronunciada de los precios del oro, la plata, el cobre y el aluminio, en solo tres semanas. Es la ineludible operación de los mercados.

En China el humo es más negro y más denso. El PIB creció en el primer trimestre a un ritmo anual de 9,7 por ciento y la inflación subió de 0,9 a 3,0 por ciento en 12 meses. Aunque las estadísticas no son confiables, la inversión habría aumentado en 50 por ciento (!) en el trimestre, si se compara con el mismo período del año pasado. Es de tal magnitud el jalonazo de la economía china que un amigo contaba que algunas importaciones colombianas se han retrasado en llegar al país por escasez de barcos; el comercio con la China copó la capacidad de transporte marítimo.

La medida obvia para enfrentar ese recalentamiento es elevar las tasas de interés. Pero no funciona en la China. Con la tasa de cambio atada al dólar, no hay ningún espacio para la política monetaria. Si suben los intereses les llega más capital y se agrava el problema. La famosa correa sin fin de comprar los dólares, emitir yuanes, aumentar las reservas e invertir en bonos del Tesoro de los Estados Unidos se está atrancando, porque es imposible compensar la emisión monetaria colocando títulos en yuanes en el mercado local. El riesgo de la inflación es, entonces, altísimo. Por eso, como dice The Economist, la pregunta no es si China está creciendo muy rápido sino qué tan rápido va a dejar de hacerlo.

La suerte de la economía mundial dependerá, en los próximos meses, de la manera como la Reserva Federal maneje la caja de cambios en los Estados Unidos y, un poco más adelante, de la desaceleración del motor chino. Por el momento hemos visto en Colombia las tasas de los TES subiendo y el peso tocando piso. En abril el entorno económico mundial cambió mientras aquí nos enfrascábamos en el debate de la reelección presidencial.

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