SEDUCCIÓN MARILYN

SEDUCCIÓN MARILYN

Marilyn es una telenovela con melodrama y tono social que cuenta nuestra decadencia de infidelidades, de soledad, de desgracias del sexo no sentido y del billete como moral. Una propuesta interesante que aparece con encanto gracias a que cuenta con un imaginativo director, un recursivo libretista, un casting contundente y un guiño de realidad.

02 de mayo 2004 , 12:00 a.m.

Marilyn es una telenovela con melodrama y tono social que cuenta nuestra decadencia de infidelidades, de soledad, de desgracias del sexo no sentido y del billete como moral. Una propuesta interesante que aparece con encanto gracias a que cuenta con un imaginativo director, un recursivo libretista, un casting contundente y un guiño de realidad.

Sorprende ver un ambiente tan sórdido como el de la prostitución generando ternura y emoción. Todo porque el mundo a contar no es el sexo, sino el de los sueños de fama, las necesidades de sobrevivencia, el maltrato como karma social, la extorsión como norma, la infidelidad como soledad de macho. La propuesta es asistir a un juego de sentimientos encontrados que no permite ejercer el rápido juicio moral sino que lleva a la pregunta social.

Scarlet Ortiz, Marilyn, tiene el ángel, la mirada, la sonrisa y el tono para construir una auténtica heroína. Ella actúa con la ternura y la ingenuidad de la mujer pura, que viniendo de un pasado difícil y contradiciendo al destino es una invencible buena amiga, hija y consejera; una mujer que, a pesar de su profesión, no ha hecho el amor porque aún no lo conoce. Jorge Reyes, Juan Ignacio, no es tan interpelante pero logra construir al héroe que cree en valores y apuesta su vida por la bondad. Sobresale Marcela Gardezábal y su sueño de Briggite-star, Helena Mallarino y su Greta-dignidad en la decadencia y Cristina Umaña y su Lorenza-sonrisa falsa morronga virginal.

Pepe Sánchez le da su tono y estilo al lograr meter en sutilezas a un mundo sobreactuado como el de la miseria sexual; su dirección ha construido personajes tiernos, sencillos y afectivos que no caen en el estereotipo, a excepción del carácter de Kiko que se sale del estilo y cae en el tonto humor. Sergio García diseña una visualidad limpia y contundente. La música de la Severino sueña cercana a ese mundo de afectos abandonados y tristezas de moral que se quiere contar.

El libretista, Juan Carlos Pérez, imagina personajes que generan identificación y encuentro moral con el televidente; mujeres que venden su cuerpo por herencia, por necesidad, por soñar con la fama, porque no se aprendió a hacer nada más en la vida. Marilyn es, en síntesis, una telenovela de mujeres-espejo, incómodos reflejos para nuestra doble moral social. He ahí su potencia de interpelación; he ahí también su problema para encontrarse con la moral-rating del televidente.

orincon61@hotmail.com

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