EL HIJO PREFERIDO, MITO O REALIDAD

EL HIJO PREFERIDO, MITO O REALIDAD

Si le preguntan a los hijos si sus padres prefieren más a uno en particular, casi todos contestan que sí. Si, por otro lado, pregunta a los padres, ellos responden que los quieren por igual. Cuál es la verdad?

02 de mayo 2004 , 12:00 a.m.

Si le preguntan a los hijos si sus padres prefieren más a uno en particular, casi todos contestan que sí. Si, por otro lado, pregunta a los padres, ellos responden que los quieren por igual. Cuál es la verdad?.

Hay algo de cierto en ambas posiciones. Preferir a un hijo es frecuente. Así lo comprobó un estudio publicado en la revista Psychology Today donde más de una cuarta parte de los padres encuestados dijo tener preferencias y dos terceras partes de los hijos dijeron que sí hay diferencias.

El trato preferencial varía enormemente. En algunos casos se da más atención al hijo pequeño, se ayuda al débil, se dan regalos al exigente y más tiempo al necesitado. A veces este trato es de corto plazo, pero puede afectar negativamente a los otros.

También está el factor afinidad. Existe más con unos que con otros. Por ejemplo está la de carácter, donde padre o madre se sienten más cómodos con el que tiene una personalidad afín. También se presenta afinidad de género. Las niñas hacen compras con sus madres, mientras los hombres disfrutan el partido de fútbol con los muchachos.

Cada hijo quiere ser el más importante y todos son sensibles a la desigualdad. Para los padres es difícil repartir equitativamente su atención ya que a medida que los hijos crecen emergen temperamentos y necesidades que hay que atender.

Es ilusorio pensar que podemos ser justos. Manejarlos con igualdad, es dar a cada uno lo que necesita de acuerdo a sus debilidades y fortalezas, no lo mismo a todos. Para los hijos la igualdad es lo contrario y cuando esta no existe se resienten. Para ellos cuando un hermano recibe un privilegio como acostarse tarde es porque lo quieren más.

La solución es hablar abiertamente con los hijos. Las explicaciones de porque hacemos lo que hacemos sí les sirven. Por ejemplo,tu hermano de 4 años necesita ayuda vistiéndose, cuando tú tenías esa edad yo te ayudaba. Esto no quiere decir que lo quiera más. Tu hermano está enfermo y por eso paso más tiempo con él. Estas explicaciones son necesarias para que los hijos sientan que son iguales.

El tiempo individual con cada uno ayuda a que se sientan queridos por igual. En últimas los hijos pelean por amor, por eso hay que explicarles que si este se pudiera medir sería igual para cada uno.

Lo que si cambia es la manifestación. Hay que cuidarse de que alguno sienta rechazo porque esto puede tener un efecto devastador en su vida futura. Reflexione sobre cómo reparte su tiempo con ellos, acepte sin culpa las afinidades y dialogue.

annieacevedo@hotmail.com

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