NO SE AHOGUE EN EL PROBLEMA

NO SE AHOGUE EN EL PROBLEMA

Es muy común que las personas que sufren de tos, silbidos en el pecho y dificultad para respirar crean que es una simple gripa. Pero estos síntomas pueden ser la alerta de que padece de asma.

02 de mayo 2004 , 12:00 a.m.

Es muy común que las personas que sufren de tos, silbidos en el pecho y dificultad para respirar crean que es una simple gripa. Pero estos síntomas pueden ser la alerta de que padece de asma.

Esta es una enfermedad crónica que se presenta por la inflamación de las vías aéreas y por la respuesta exagerada de los bronquios a una serie de estímulos ambientales.

Tiene mayor prevalencia en la población infantil. Existen factores genéticos que condicionan a que el ser humano tenga mayor riesgo de sufrir trastornos alérgicos, especialmente si existen antecedentes en los padres.

"Los genes asociados que aumentan el riesgo de sufrir asma han sido identificados en los cromosomas 5, 11 y 14, aunque podrían intervenir otros aún no identificados. Por eso, una persona que tiene este tipo de susceptibilidad genética y se enfrenta con cualquier factor ambiental que le produzca una reacción alérgica puede desencadenar la enfermedad", explica Elida Dueñas Meza, Pediatra Neumóloga.

Cuando sucede un ataque de asma los músculos alrededor de los tubos bronquiales-conducto por donde se lleva el aire de la garganta a los pulmones- se estrechan tanto que el aire no puede ni entrar ni salir, por eso la persona siente que se está asfixiando.

Los agentes desencadenantes están en el ambiente, los ácaros del polvo, el polen de las flores, las cucarachas, el humo, el cigarrillo, la polución, el moho, los hongos y las humedades que aparecen dentro de las casas, producen efectos nocivos en la mucosa bronquial.

Igualmente, las infecciones virales y el aire frío producen dificultad respiratoria llevando al asmático a padecer episodios críticos.

Existe un tipo de asma que se desarrolla en la edad adulta, su origen no se debe a defectos en el sistema inmunológico, ni como consecuencia de una alergia, sino por infecciones virales, aire frío, actividad física o como producto de la inhalación de productos irritantes o de olores fuertes.

El asma no es una enfermedad curable, pero se puede llegar a tener un control total si se realiza un tratamiento adecuado. Algunos niños asmáticos mejorar sus síntomas con la edad, incluso pueden desaparecer en el comienzo de la adolescencia, pero luego vuelven a aparecer en la vida adulta, por eso es importante estar frecuentemente en controles.

A pesar de que el asma es una afección crónica, no tiene por qué afectar la calidad de vida de quien la padece.

Son más las limitaciones psicológicas que tienen las personas frente a la enfermedad que las ocasionadas por ella.

"La gente le tiene miedo al diagnóstico del asma, siempre se ha visto como un tabú, pero hoy en día se sabe que si se trata al paciente adecuadamente él puede tener una vida completamente normal. Puede correr, nadar, jugar y estar en ambientes fríos y cálidos", asegura Elizabeth García, Alergóloga.

"Además, parte del éxito del tratamiento es fomentar el ejercicio y el desarrollo de una vida diaria sin limitaciones, claro que teniendo en cuenta las indicaciones del médico", agrega.

En el caso de los niños, por ejemplo, es necesario que los padres dejen que sus hijos realicen las mismas actividades que sus compañeros, así podrán manejar más fácilmente su enfermedad.

Por otro lado, se cree que los asmáticos deben tener una dieta especial y restringir algunos alimentos, pero no es cierto. Simplemente tienen que evitar la comida que les produce hiperreactividad, pero eso es en casos específicos. Si el chocolate, la leche y el pescado, entre otros, le generan síntomas de asma deben eliminarlos de su menú.

El tratamiento es la clave.

El secreto de la calidad de vida de las personas con asma depende exclusivamente del tratamiento y de la disposición de los asmáticos frente al uso de los medicamentos.

Una terapia integral incluye la educación del paciente y su familia, la evaluación de la severidad de la enfermedad, el control de los factores precipitantes, la realización de un tratamiento a largo plazo y la creación de un plan para las crisis.

"Hoy en día los pacientes están en todo el derecho de exigirle a su médico que le proporcione un tratamiento efectivo con el que puedan alcanzar un control óptimo. Por otro lado, los médicos tienen que educar al paciente y recordarle que el asma no desaparece cuando no hay crisis y por eso es necesario continuar utilizando los medicamentos", aconseja Carlos Salgado, Neumólogo.

De esta manera, se logran minimizar los síntomas y el uso de los medicamentos aliviadores, se tiene la posibilidad de desarrollar cualquier actividad física y se disminuyen las consultas a urgencias.

Uno de los miedos que la gente tiene frente el asma es el uso de los corticoides en el tratamiento, se cree que tienen efectos secundarios y que generan dependencia.

Al respecto, Horacio Giraldo, Médico Internista y Neumólogo opina que "los corticosteroides inhalados, utilizados en las dosis recomendadas, no producen ningún efecto secundario. A diferencia de los que se usan por vía oral o inyectada".

Este fármaco antiinflamatorio es considerado el más efectivo y seguro para el control del asma, su efecto ayuda mejorar la función pulmonar, disminuye la hiperreactividad bronquial y la severidad de las exacerbaciones.

Con este panorama, la posibilidad que los asmáticos puedan llevar una vida normal es muy amplia, solo se necesitan recibir un tratamiento adecuado y a largo plazo como cualquier enfermedad crónica.

Bucaramanga y Medellín son las ciudades de Colombia que presentan los índices más altos en el padecimiento de asma, con 18,8 por ciento y 17,9 por ciento, respectivamente.

Esto lo reveló el Estudio Nacional de prevalencia de Asma, apoyado por las Sociedades Científicas de Alergia y Neumología, realizado en seis ciudades de Colombia, entre personas de 1 a 59 años de edad y que muestra un prevalencia de la enfermedad del 10,4 por ciento.

Igualmente, el índice de mortalidad está entre 1,6 por ciento, cifra que a pesar de ser preocupante, mantiene a Colombia como uno de los países latinoamericanos con los niveles más bajos en comparación con Costa Rica (3,76), Argentina (3,38), Cuba (4,09) y Uruguay (3,1).

El Asthma Insights and Reality (Airla) reportó que el 63 por ciento de los pacientes con asma, en Latinoamérica, han sufrido crisis en los últimos 12 meses y el 54 por ciento han tenido síntomas persistentes.

Datos que evidencian que los asmáticos no están informados acerca de existencia de tratamientos efectivos, que existe carencia de información acerca de la enfermedad y que las personas que la padecen tienden a subestimar la severidad de los síntomas y se acostumbran a tolerarlos sin acudir al especialista.

La preocupación por el asma no es solamente en Colombia, sino en el mundo entero.

Un estudio realizado por la Organización Mundial de la Salud (OMS), demuestra que el asma puede estar afectando entre 100 y 150 millones de personas en todo el mundo, de las cuales mueren 2 millones.

Según European Community Respiratory Health Survey, los países con mayor presencia de la enfermedad son Australia y Nueva Zelanda con un 11 por ciento, cada uno.

Además, el International Study on Asthma and Allegies in Children (Isaac), demostró que entre el 20 y el 35 por ciento de los niños, entre 13 y 14 años, de Reino Unido, Nueva Zelanda y Australia presentan síntomas de asma.

La lucha continúa.

Frente al registro de la enfermedad en Colombia, Horacio Giraldo Estrada, Neumólogo, afirma que: "en este momento se está desarrollando un programa de educación, para médicos en Latinoamérica, que busca mostrar que el asma sigue siendo un problema y que su control aunque se puede lograr no se está haciendo en un porcentaje adecuado. Algunas de las causas por las que no se ha podido controlar el asma son: la falta de un diagnóstico adecuado, las bajas expectativas de médicos y pacientes con respecto al control de la enfermedad, la adherencia a los tratamientos por parte de los pacientes y el hecho de que algunos medicamentos no estén incluidos en el programa obligatorio de salud"-.

"Los problemas de control son los mismos en cualquier parte del mundo. No podemos decir que nuestro país presenta más falencias al respecto. Afortunadamente, hemos avanzado en ese sentido. Tenemos a nuestra disposición todos los medicamentos disponibles en cualquier parte del mundo, aquí no nos hace falta nada", dijo Giraldo.

En los últimos años se han desarrollado medicamentos para el tratamiento del asma. Existen inhaladores como el OSP -ozone safety Propellent- y los Diskus que proporcionan la cantidad precisa en cada aplicación y no necesitan coordinar la respiración con el momento de accionar el dispositivo.

Las Guías Internacionales para el Diagnóstico y Manejo del Asma aconsejan el uso de la terapia combinada como el método que produce un mejor control de la enfermedad. La mezcla de dos medicamentos controladores, un broncodilatador de larga acción y el corticosteroide inhalado, en un solo inhalador, tiene mayor eficiencia que administrarlos por separado.

La especialista en neumología, Elida Dueñas, explica que "El impacto fundamental de la terapia combinada es su potencial para ahorrar el uso de esteroides".

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