AVISOS DESLEALES

AVISOS DESLEALES

Hace un año se inició una guerra soterrada para ganar clientes mediante el pago de publicidad en varios medios. El hecho no tendría nada de extraño en el agresivo mundo comercial que nos domina si no fuera por las prácticas que se emplearon y que incluyeron la utilización indebida del escudo nacional y del nombre de la República de Colombia, la interpretación equívoca de una norma y la mención abusiva de personas jurídicas.

02 de mayo 2004 , 12:00 a.m.

Hace un año se inició una guerra soterrada para ganar clientes mediante el pago de publicidad en varios medios. El hecho no tendría nada de extraño en el agresivo mundo comercial que nos domina si no fuera por las prácticas que se emplearon y que incluyeron la utilización indebida del escudo nacional y del nombre de la República de Colombia, la interpretación equívoca de una norma y la mención abusiva de personas jurídicas.

En abril del 2003, individuos sin identificar iniciaron una intensa campaña en el país. El 16 de ese mes presentaron su primer anuncio en El Nuevo Día, de Ibagué; el 20 siguieron en La Opinión, de Cúcuta. El 23 publicaron un aviso similar en El Heraldo, de Barranquilla, y en El Pilón, de Valledupar. El 24, en el Diario del Otún, de Pereira, y en El Periódico, de Yopal. El 26, en El Colombiano, de Medellín. El 27 debía salir en EL TIEMPO, en Llano 7 días y en Tolima 7 días, de esta casa editorial, y en Vanguardia Liberal, de Bucaramanga, pero se suspendió su impresión por advertencia oportuna. No se trataba, pues, de una operación pequeña. Era algo gordo . La presentación física de la propaganda simulaba la del Diario Oficial, toda vez que iniciaba y cerraba el texto con los símbolos patrios. En la parte final se leía que la ley prohíbe a las funerarias ofrecer planes preexequiales y captar dinero del público en la modalidad de pólizas de seguros funerarios o ...] de vida .

En el oscuro juego de frases se inducía a error (a los usuarios) por la falta de veracidad de su contenido , según lo señaló el entonces presidente de Fenalco y hoy ministro del Interior, Sabas Pretelt de la Vega. Pese al desmentido, un importante número de compradores de esas ofertas en varias localidades se inquietó e inició su retiro migrando hacia otras aparentemente mejores.

Después del temblor económico momentáneo, la actividad pareció volver a su cauce hasta cuando los misteriosos personajes filtraron un nuevo anuncio en la sección Económicas de EL TIEMPO en febrero de este año con un llamativo título: Aviso especial a todos los consumidores , donde se indicaba que los dineros que usted pague por concepto de planes exequiales serán aplicados como abonos al valor de los servicios funerarios, tal como se estableció (en la ley) .

El sector legal reaccionó. La Corporación Remanso, que asocia a más de ciento cincuenta empresas del ramo en pueblos y ciudades, le pidió a la gerencia de publicidad del periódico una rectificación porque las informaciones (son) tendenciosas y malintencionadas y porque su razón social fue involucrada en la propaganda sin autorización.

La gerente vetó la admisión de más avisos; sin embargo, no asumió responsabilidad por afirmaciones de los anunciantes. El caso se trasladó entonces a la Defensora, que se interesó en el tema debido a la dimensión masiva del presunto engaño.

Pero en qué consiste el enredo? Primero, hay que tener en cuenta que el mercado es apetitoso porque mueve al año un promedio de 250 mil millones de pesos, que provienen de doce millones de consumidores. Segundo, no es cierto que les esté prohibido a las funerarias vender planes. Al contrario, la ley reglamenta la oferta. Tercero, es falso que la cancelación de cuotas se tome siempre como abono a un precio final. Existen varias modalidades de pago, una de ellas el abono, justamente el más costoso a largo plazo. En forma significativa no se hablaba de otros programas.

Por qué dejar dudas en el ambiente si la norma es clara? Sembrar confusión sirve en ocasiones. En río revuelto ganancia de pescadores, dice la sabiduría popular. En consecuencia, sea precavido. Cuando vaya a comprar un plan fíjese que esté respaldado por una empresa seria, que posea funerarias físicas y no de papel. Exija que le expliquen en qué consiste el servicio, cuál es la calidad de los elementos que le venderán y compare; relaciónese con firmas de buenos antecedentes jurídicos.

Es probable que quienes intentan conquistar consumidores de previsiones exequiales dispongan de grandes capitales. No obstante, nadie garantiza que el eje central de su negocio sea el entierro de los muertos. Alguien que irrespeta los símbolos nacionales, que viola el Estatuto del Consumidor en su obligación de brindar información veraz y suficiente, y que incurre en conductas de competencia desleal no es de fiar, menos para pagarle anticipos por servicios cuyo uso efectivo puede demorarse largo tiempo.

deflector@eltiempo.com.co

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