LA CÓPULA DE LABORATORIO

LA CÓPULA DE LABORATORIO

El próximo 18 de mayo el Profesor Elkin Lucena dará a conocer de la comunidad científica colombiana uno de los más revolucionarios descubrimientos en materia de propagación humana asistida. Por otra parte, ya, por las publicaciones escritas, está enterado el grueso público de la exitosa operación puesta en práctica, en Medellín, en materia de reconstrucción de órganos, con una reparación quirúrgica del intestino de un joven de 18 años, quien, con la operación de transplante, recuperó la plenitud de su vitalidad. Fue un experimento adelantado por el equipo médico de la Universidad, en un trabajo que duró más de diez horas, mediante el cual un intestino que se hallaba reducido a unos pocos centímetros, readquirió su tamaño natural y le permitió al paciente volver a desarrollar una función digestiva normal, que ya tenía perdida.

02 de mayo 2004 , 12:00 a.m.

El próximo 18 de mayo el Profesor Elkin Lucena dará a conocer de la comunidad científica colombiana uno de los más revolucionarios descubrimientos en materia de propagación humana asistida. Por otra parte, ya, por las publicaciones escritas, está enterado el grueso público de la exitosa operación puesta en práctica, en Medellín, en materia de reconstrucción de órganos, con una reparación quirúrgica del intestino de un joven de 18 años, quien, con la operación de transplante, recuperó la plenitud de su vitalidad. Fue un experimento adelantado por el equipo médico de la Universidad, en un trabajo que duró más de diez horas, mediante el cual un intestino que se hallaba reducido a unos pocos centímetros, readquirió su tamaño natural y le permitió al paciente volver a desarrollar una función digestiva normal, que ya tenía perdida.

En la reunión del 18 de mayo, que es de estricta biotecnología, pero que conlleva implicaciones sociales y éticas inimaginables, se va a conocer en Colombia la aplicación del preembrión congelado y descongelado, hasta el nacimiento de una criatura, Virginia de nombre, que constituye el segundo proceso exitoso en el Hemisferio y el primero en Suramérica, en donde Colombia es pionera.

Hace apenas unos pocos años, en vísperas del siglo XXI, se consiguió congelar el primer preembrión, fruto de la cópula entre el óvulo y el espermatozoide en el laboratorio y verificar, con la ayuda del microscopio, el afortunado encuentro, cuya culminación tuvo lugar el 29 de octubre de 1986. De ahí surgió el Banco de Embriones del Centro Colombiano de Fertilidad y Esterilidad, Cecolfes, que funciona en Bogotá y dirige el médico e investigador Elkin Lucena Quevedo. Dicho Centro tiene ya diez años y el Banco, apenas dos. Como su nombre lo dice, se trata de un Banco en donde se almacenan, en condiciones especiales, preembriones humanos destinados a la fertilización in vitro. El programa de fertilización in vitro y transferencia embrionaria es la conjunción, en el laboratorio, del óvulo y el espermatozoide para construir el embrión, que luego es transferido al útero de la mujer. Es lo que el propio Profesor llamóasistida.

Sabido es de qué manera, en el último cuarto del siglo XX, los maestros de la genética consiguieron desvincular el acto sexual del amor propiamente dicho, que la Iglesia califica como amor conyugal para refinar sus criterios éticos. Tal fue el origen de los bancos de embriones que, mediante la congelación a 200bajo cero, permite conservar los embriones con vida, disponibles para ser desarrollados en el vientre de la madre natural o de una madre sustituta, como es de común ocurrencia en la práctica de la propagación in vitro.

En el mundo se cuentan por millones los descendientes de este encuentro entre el macho y la hembra dentro de la probeta del laboratorio, en el curso de horas. Poder disponer, gracias a la congelación y a la descongelación del embrión, con plazos a voluntad de los donantes, es lo novedoso y revolucionario, que le garantiza a la mujer una autonomía en materia de reproducción como nunca se había conocido antes en la historia de la especie.

Sin embargo, tras las experiencias de Sherman y de sus compañeros ingleses, faltaba por realizar con el embrión una prueba comparable a la que se había llevado a feliz término con el semen, gracias a la congelación que permitía mantener con vida al espermatozoide hasta cumplirse la cópula, tras la descongelación.

Es el descubrimiento del que se va a dar cuenta el próximo 18: la congelación del embrión en condiciones semejantes a las del espermatozoide; vale decir, el embrión, producto de los dos factores.

Y cuáles son los alcances sociales de esta nueva posibilidad de reproducción humana?: Nada menos que la autonomía de la mujer para ser madre años después de haberse establecido el contacto sexual. En efecto, congelado el embrión puede mantenerse diez, veinte o treinta años sin generar ninguna criatura, pendiente de la voluntad de los respectivos donantes.

De esta suerte, una muchacha de 20 años que, en razón de su trabajo y de sus reducidos recursos económicos, y que no puede asumir de inmediato sus compromisos de madre, escoge en el futuro una fecha para dar a luz el hijo in vitro, cuando ya la presunta madre ha alcanzado una posición segura y estable en la empresa donde trabaja, dispone de un domicilio propio y puede atender a su cría con toda la atención física y mental, propia de su adelantada condición.

La revista Time cita, con la correspondiente fotografía, una mujer que acaba de ser madre a los 51 años, en desarrollo de esta nueva conquista de la criobiología.

Imposible prever cuál será el impacto en la sociedad del futuro de esta cópula del laboratorio, que desquiciará la cronología de la familia tal como la hemos conocido hasta ahora y cuál será la posición de la religión frente a esta nueva ética que conjura, en cierta medida, la descalificación producto del desperdicio de esperma proveniente de la reproducción masculina in vitro, cuando espermatozoides, fuentes de vida, han sido arrojados, por así decirlo, a la basura.

Ciertamente persiste el dilema católico sobre la legitimidad de la reproducción humana sin amor y el amor espiritual sin reproducción natural.

Cómo diferenciarnos de los animales?, dice el Vaticano, enemigo de la desvinculación entre el amor conyugal y la reproducción.

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