EN LOS ÚLTIMOS 15 AÑOS, COLOMBIA CAMBIÓ EL MAPA AGROPECUARIO

EN LOS ÚLTIMOS 15 AÑOS, COLOMBIA CAMBIÓ EL MAPA AGROPECUARIO

El valle ya no siembra soya, el Meta es la nueva despensa agrícola y el Tolima se concentra en el arroz mientras trata de revivir el algodón.

25 de noviembre 2004 , 12:00 a. m.

La idea que tenía en Gobierno en 1991 de involucrar al campo en la apertura económica para mejorar la competitividad, no cumplió con ese propósito pero generó un cambio en el mapa productivo del país y en la oferta de materias primas.

Varias regiones cambiaron de vocación y al menos cinco cultivos desaparecieron. Hace 15 años el país contaba en promedio con una cabeza de ganado por habitante, pero el hato ganadero se quedó estancado en 25 millones de reses, mientras que la población es ahora de 44 millones de habitantes.

Hasta el café, el producto insignia del país y de la agricultura nacional perdió importancia en la economía, no como consecuencia de la apertura sino tras el rompimiento del Pacto Cafetero, en 1989.

Por el contrario, los únicos productos que muestran un crecimiento sostenido, no solamente del área sino de la productividad y las exportaciones, son flores, banano, azúcar y palma de aceite.

El nuevo mapa agropecuario incluye productos de los que hasta hace 15 o 20 años apenas se decía que podrían ser promisorios, tales como la palma de aceite, los frutales y las hortalizas.

Por regiones, el Valle ha registrado las mayores variaciones en su agricultura, hasta el punto de que hoy es un hecho la desaparición de los grandes cultivos de algodón, sorgo y soya que caracterizaban a esa zona del país. Ahora, las cosechas de fibra se concentran en Tolima y Meta e intenta reactivarse en la Costa Atlántica.

Entre tanto, el Meta y los llanos dejaron de ser una región exclusivamente ganadera. En la última década han tomado fuerza y se mantiene en crecimiento la producción de arroz, soya, sorgo, maíz, palma de aceite y algodón.

La palma, por costos, cambió el núcleo de producción. Comenzó a abandonar el Bajo Magdalena y el Magdalena Medio y pasó a los Llanos Orientales y al Occidente del país, en los departamentos de Nariño y Chocó.

La Costa Atlántica conserva su ganadería pero poco a poco ha ido abandonando la producción de arroz que se registraba en Magdalena y Sucre.

De acuerdo con las cifras de área sembrada, en seis cultivos se cumplió al pronóstico de los productores, quienes en 1991, tras la llegada de apertura, presagiaban la desaparición de productos como trigo, cebada, avena, ajonjolí, girasol y maní. Aunque aún hay algunas hectáreas sembradas, principalmente de trigo, la producción de estas materias primas agroindustriales está reducida a la mínima expresión, hasta el punto de en muchas estadísticas estos productos se contabilizan en una sola cifra y se les da la denominación de, otros.

En cultivos como cebada y avena, que hace 15 años tenían alguna participación en la industria nacional de alimentos, la producción actual es tan reducida que su uso se limita al consumo directo en sopas y cuchucos .

Pero el impacto de la apertura no se reflejó únicamente en los cereales. Actividades que hasta comienzos de la década de los 90 fueron rentables como el algodón, el sorgo y la soya, han reducido dramáticamente el área, siendo sustituidos por importaciones.

Mientras en 1991 el país sembró 262.000 hectáreas de algodón, en el 2003 sólo se cultivaron 44.000 hectáreas; en sorgo, hace 14 años se sembraron 253.000 hectáreas y el año pasado sólo 74.000, a pesar de que esta actividad ha repuntado por la llegada la semilla transgénica. La soya por su parte, cayó de 115.000 a 28.000 hectáreas.

En departamentos de vocación agrícola como el Tolima y el norte del Huila, las siembras de soya, sorgo y ajonjolí corresponden a productos de rotación mientras se deja descansar la tierra tras recolección de las cosechas de arroz, cuyo cultivo sigue siendo el más importante en la región, gracias a los avances en productividad.

En los 90, las importaciones agropecuarias se pusieron de moda. Colombia pasó de importar 1,5 millones de toneladas anuales a 7 millones de toneladas, principalmente de cereales destinados al abastecimiento de la industria de alimentos balanceados, tras el acelerado crecimiento registrado tanto en producción de huevo como en pollo de engorde.

Es más, algunos productos perecederos que antes eran abastecidos únicamente con cosechas nacionales ahora se complementan con importaciones en presentaciones que ofrecen valor agregado y que cada vez tienen mayor demanda. Por ejemplo, según cifras de la Sociedad de Agricultores de Colombia SAC, mientras en el primer semestre del año pasado se importaron 84.400 toneladas de hortalizas, plantas, raíces y tubérculos alimenticios, en el mismo período del 2004 se importaron 110.200 toneladas.

También siguen creciendo las compras externas de maíz, frutas y trigo.

Uno de los ejemplos más claros del impacto de la apertura en el agro colombiano es el arroz. En 1991, la Federación Nacional de Arroceros calificó de vergenza nacional el hecho de que por primera vez en muchos años el país tuviera que acudir a las importaciones del grano para atender la demanda interna. Sin embargo, hoy las importaciones de este alimento son normales, a pesar de que los agricultores han mejorado en competitividad y eficiencia. El país se acostumbró a importar entre 80.000 y 100.000 toneladas anuales de arroz blanco. También importamos carne leche y cereales.

Ora de las regiones que ha registrado grandes cambios el Eje Cafetero, pues según un estudio del Pnud, la región dejó de depender económicamente del café y el nivel de vida de los habitantes de Caldas, Risaralda y Quindío registró un retroceso considerable.

En esta región, la diversificación productiva ha cumplido con su cometido. El agroturismo, la ganadería, el plátano, la yuca y el maíz son ahora las actividades de moda.

En el nuevo ranking cafetero Antioquia es el principal productor del grano, seguido de Caldas y Tolima. Después están Valle, Risaralda, Quindío, Huila, Cauca , Cundinamarca, Santander, Norte de Santander, Nariño, Cesar, Magdalena y Boyacá.

El Eje, menos cafetero Hace 15 años, Colombia tenía un millón de hectáreas cultivadas en café, es decir, la cuarta parte de la frontera agrícola del país. Hoy, los cultivos del grano apenas cubren 775.000 hectáreas, es decir que ha habido una caída del 25 por ciento. Según la Comisión de Ajuste de la Institucionalidad Cafetera, el área cultivada de café ha venido registrando una caída cercana al 5 por ciento anual y en su mayoría se registra en los departamentos de Caldas, Risaralda y Quindío, mientras que en menor proporción lo hacen los cultivos de Antioquia, Tolima y Huila.

A cambio de café, el Eje se volvió platanero, cultivo que acompañado de yuca y pastos, forma parte del nuevo paisaje agrícola de la región.

La crisis del café también le pegó a la economía de otros municipios cafeteros como Líbano (Tolima) y Palestina (Huila), en donde la ganadería no tecnificada y los frutales se convirtieron en los sustitutos.

Distinto a lo que sucedió con el resto del sector agropecuario que fue afectado por la apertura económica, las crisis del café es producto del rompimiento del Pacto Cafetero a finales de los 80. El cultivo del maíz se reactiva\ El maíz fue uno de los cultivos sentenciados a muerte por los propios agricultores, cuando el Gobierno involucró al agro en la apertura económica.\ En realidad, los primeros años a este producto le fue mal, pero las cosas han ido mejorando. Debido a los altos precios, a comienzos de los 90 se presentó un crecimiento importante pero luego se registró una caída abrupta.\ La baja se notó profundamente hasta el 2000 y luego comenzó a crecer el área y la producción por una estrategia de fomento de los últimos años.\ Córdoba y Sucre, los Llanos Orientales y la Zona Cafetera, empiezan a destacarse en los últimos años en la recuperación del cultivo de maíz amarillo.\ En esta última región, con la Federación Nacional de Cafeteros se adelanta un plan para que se impulse el producto en la región cafetera. De esta manera, de 3.000 hectáreas en el 2002 pasó a 30.000 en el 2003, sembradas por cerca de 44.700 agricultores. La meta inicial era de 15.000 hectáreas.\ En el caso de los Llanos, se considera una zona amplia en donde la actividad tecnificada para altas producciones es atractiva para los empresarios.\ Anteriormente, el maíz amarillo tradicional se sembraba en zonas de pendiente como la región andina y el Valle del Cauca. Ahora, el mercado está concentrado, principalmente en el maíz amarillo tecnificado que antes era de dedicación campesina.\ El área en el año 93 era de 285.149 hectáreas, en tanto que una década después creció a 400.834 hectáreas.\ Entre tanto, el maíz blanco ha caído en concordancia con la baja en el consumo. Por ejemplo, por habitante en los últimos diez años se ha reducido de 18,6 kilogramos en 1993 a 11,4 en el 2003.\ Además, el área sembrada entre un año y otro, pasó de 388.431 hectáreas a 187.551.\ Para Fenalce, el maíz amarillo tecnificado de origen nacional puede lograr mayores niveles de rendimiento frente a otros países.\ Mientras que Estados Unidos tiene una producción de nueve y hasta diez toneladas por hectárea y Brasil 8,2 toneladas por hectárea, Colombia está en apenas 4 toneladas por hectárea.\ Existen herramientas tecnológicas que permiten lograr más productividad y ganar terreno en el mercado en medio de unas importaciones que han crecido: de 700.000 toneladas a 2,9 millones.\ Esto generado por dos factores una oferta nacional de sorgo que se reduce y que es reemplazada por la importación de maíz que es más atractiva para el productor.\ Igualmente, en los últimos años se nota un crecimiento sobresaliente en la industria avícola, que se traduce en que el consumo supera la propia producción.\ El año pasado el consumo de maíz amarillo por parte de los avicultores supero 1,2 millones de toneladas.\ El consumo aparente per cápita de este producto en el 93 fue de 28,8 kilogramos y en el 2003 se estimó en 65, según datos del sector.\ El sorgo en vía de extinción\ El sorgo es un cereal que desde los años cincuenta traía un crecimiento sostenido que se frenó a comienzos de la década pasada, con una descolgada posterior que no parece tener reversa.\ El área de cultivo se redujo de 201.807 a 85.796 hectáreas, mientras que el consumo del kilogramo por habitante ha cambiado de 17,8 a 8,2 entre los años 1993 y 2003.\ Contrario al caso de Estados Unidos en que el rendimiento por hectárea es decreciente y llega a las 2 toneladas por hectárea, en Colombia es de 3,5 toneladas por hectárea.\ El principal productor es el Tolima, seguido por Atlántico, Bolívar y sur de la Guajira.\ Antes de la década de los 90 el Valle del Cauca ocupaba un lugar preponderante y se dedicaban los mejores suelos a esa actividad, pero cuando dejó de ser rentable se abandonó la actividad en esa región.\ El trigo en sus últimas\ Desde hace cuarenta años, los cultivos de trigo en Colombia han ido hacia la desaparición, aunque en los noventa esa caída fue vertiginosa. El área cultivada que en el año 93 fue de 52.377 hectáreas, 10 años después se situó en 26.900 hectáreas.\ Para los cerealistas, el trigo tiene una importancia social, así no se note en términos económicos por las crecientes importaciones del producto que superan el 1,1 millones de toneladas.\ Lo anterior hace referencia a la importancia cultural y social de los campesinos que siempre se han dedicado a este cultivo.\ En Nariño, principalmente, los municipios lo tienen como alimento base del autoconsumo, en tanto que las condiciones de sus pequeñas parcelas dejan sin opción de mecanización y que no permiten el cambio de vocación.\ Además de productores nariñenses, los de Boyacá y Cundinamarca están concentrados a esta actividad.\ En sus épocas doradas, el trigo se sembraba en forma intensiva en Santander, Norte de Santander, Antioquia y Valle del Cauca.\ El problema de que estos cultivos no tengan posicionamiento en el mercado nacional está en los subsidios de Estados Unidos a sus agricultores, por que en el tema de rendimiento los cultivadores colombianos responden.\ Mientras que en Estados Unidos el costo por tonelada es de 195 dólares y en Colombia es de 160 dólares, los productores estadounidenses se benefician con un subsidio de 74 dólares, explica Luis Eduardo Quintero, gerente general del gremio de los cerealistas.\ Y como es lógico, las importaciones se han incrementado: De 700.000 toneladas hacia el año 91 a un poco más de 1,2 millones de toneladas en el último año.\ La soya, por una oportunidad\ Este producto ha tenido una recuperación en lo últimos años y se considera estratégico como un cultivo de rotación de productos como el maíz, el algodón y el sorgo.\ La siembra tuvo niveles importantes en el Valle del Cauca pero los altos costos de producción en términos de tierra y mano de obra, así como la liberalización de los mercados generó un declive del producto en esa región.\ En los últimos años, justamente, el hecho de que en los Llanos Orientales se haya desarrollado el cultivo de maíz amarillo, ha estimulado la siembra de soya como rotación. También se utiliza en esa región para alternar con las siembras de arroz. Así el área sembrada que en el año 99 era de 26.000 hectáreas en la actualidad suman 40.000 hectáreas. En su orden, la producción creció de 55.000 toneladas a 70.000 toneladas.

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.