OSTEOPOROSIS, OTRA BATALLA EN LA GUERRA DE FARMACÉUTICAS

OSTEOPOROSIS, OTRA BATALLA EN LA GUERRA DE FARMACÉUTICAS

La multinacional farmacéutica Merck Sharp & Dohme (MSD) puso al Invima contra las cuerdas al dejar en entredicho la calidad de un producto colombiano para combatir la osteoporosis y que compite con el suyo.

03 de mayo 2004 , 12:00 a.m.

La multinacional farmacéutica Merck Sharp & Dohme (MSD) puso al Invima contra las cuerdas al dejar en entredicho la calidad de un producto colombiano para combatir la osteoporosis y que compite con el suyo.

Según un estudio presentado por MSD en Bogotá el 21 de abril, Neobon -medicamento producido en Barranquilla por Procaps para Gynopharm- es una copia de Fosamax cuyo uso podría representar serios riesgos para los pacientes.

Esos peligros, advirtió el director de Investigación Clínica en Colombia de MSD, Ernesto Aycardi, van desde la reducción de la eficacia del tratamiento hasta un aumento en el riesgo de irritación o ulceración del esófago.

El señalamiento no es algo de poca monta, pues no solo tiene que ver con la salud y la vida de las personas, sino que algunos, como el gerente de Gynopharm, Luis Palacios, lo ven como una arma comercial desleal de MSD, cuyo producto Fosamax, aseguró, ha venido perdiendo mercado en Colombia.

Inclusive, Palacios y Alberto Bravo, presidente de Asinfar (gremio de los laboratorios nacionales), señalan que el estudio hace parte de una campaña de desprestigio contra la industria farmacéutica colombiana, que le compite con calidad y precios a las multinacionales.

Es más, agregaron, esto tiene que ver con toda la discusión que hay alrededor de la propiedad intelectual, a propósito de las negociaciones que iniciará Colombia con Estados Unidos para un Tratado de Libre Comercio (TLC).

La Conferencia Episcopal y diferentes ONG llamaron la atención del Gobierno para que el TLC no se convierta en un obstáculo para los medicamentos competidores de bajo precio y el acceso de los pobres a los servicios de salud.

Según fuentes de Merck Sharp & Dohme Colombia, su producto Fosamax tiene un precio de 120.000 pesos, mientras que el de Neobon es de alrededor de 90.000 pesos, es decir, 25 por ciento más barato.

El Invima, dijo su director, Julio César Aldana, aplica los mismos parámetros internacionales y científicos para medir la calidad, seguridad y eficacia de un medicamento sin importar si el que lo produce es un laboratorio nacional o multinacional.

Si eso se pone en tela de juicio, expresó Aldana, se pone en duda la eficiencia del Invima en esos temas, cuyo liderazgo es reconocido en toda la región, cuando examina los productos de las farmacéuticas colombianas y extranjeras a las que mide con el mismo rasero .

La información que presentó Gynopharm, dijo el director del Invima, garantiza la seguridad y eficacia del Neobon, sobre el cual hasta ahora no ha habido reportes sobre eventos adversos por su consumo para combatir la osteoporosis.

Si comercialmente Merck Sharp & Dohme tiene problemas con Gynopharm, es otra cosa y no se puede dudar de la calidad de un producto hasta que el Invima se pronuncie , sentenció Aldana.

Estudio confiable.

Cuál es entonces la validez del estudio citado?.

Aunque María Claudia García, presidente de Afidro, que reúne a las multinacionales farmacéuticas, aclaró que no lo conoce, destacó un principio gremial: cuando sus afiliados saben de algo que ponga en riesgo la salud de los colombianos, lo dan a conocer.

Además, agregó, la trayectoria y seriedad de MSD le permite concluir que el estudio es confiable, y al tiempo que reconoció que el Invima cumple las normas vigentes y se las hace cumplir a los laboratorios nacionales y extranjeros y que ha habido avances en la calidad de los medicamentos, todavía falta más en este campo.

En ese sentido, señaló que si bien ahora se exigen buenas prácticas de manufactura, no existe control sobre las materias primas, ni los excipientes ni sobre la cadena de abastecimiento (desde las plantas de producción, vehículos, bodegas farmacias, dispensarios...) proceso en el que se puede alterar la calidad del medicamento.

Los estudios de bioequivalencia y biodisponibilidad, eslabón clave en un sistema de aseguramiento de la calidad, no son un requisito para obtener el registro sanitario (permiso para producir o comercializar un medicamento), se lamentó García.

Por lo pronto, y en medio de la incertidumbre que puedan sentir los consumidores de Neobon, Alberto Bravo, de Asinfar, les recomendó a los laboratorios afectados por el estudio de MSD que inicien las acciones legales del caso para resarcirse de los daños.

El Invima, por su parte, ya ordenó tomar muestras de Neobon para hacerles los exámenes pertinentes y en breve dará a conocer sus resultados.

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