L O S C A M B I O S MI PROPUESTA PARA LA CONSTITUYENTE

L O S C A M B I O S MI PROPUESTA PARA LA CONSTITUYENTE

La sabiduría de la Corte Suprema nos lanzó a la aventura de la Constituyente, a modificar toda la Constitución Nacional que, supuestamente, impide gobernar y progresar y que, supuestamente también, es inmodificable por cauces más maduros y prudentes. Yo siempre he creído que la Constitución podía modificarse, como de hecho se hizo para la elección de alcaldes. La más de las veces las frustraciones se debieron a vicios: si se demuestra que una votación no tenía quórum qué más podía hacer la Corte? Y en cambio, no he creído que nuestros problemas sean de origen constitucional, al menos los más graves y urgentes; si cambiar la Constitución fuera condición para gobernar, habríamos de concluir que la señora Thatcher no podría gobernar con su antiquísima, no escrita y por tanto inmodificable Constitución.

22 de octubre 1990 , 12:00 a. m.

Y no está libre de peligros la aventurera y precipitada vía que adoptamos, para saltarnos la doble vuelta que la misma importancia de la norma imponía. Máxime si ya es claro (tanto que hasta el Gobierno lo notó) que en ese cambio imperarán el chantaje armado de la subversión y el similar de ex-socios de la subversión que de ella (y de la pusilanimidad oficial) aprendieron el terrorismo.

El mayor problema de Colombia es la deseducación en el respeto a la vida: el mayor valor y la primera función de las autoridades, que es proteger la vida de los colombianos , no pueden estar más claros en la Carta ni pueden ser más flagrantemente ignorados.

Como colombiano del montón y a riesgo de faltar a la técnica jurídica llevando a la Constitución detalles de ley, propongo regresar por el respeto a la vida y evitar permisividades de las autoridades, rogando de antemano a los constitucionalistas que me ayuden en lo que pueden ser apenas crudas ideas: Definamos como crímenes atroces (o contra la humanidad) las desapariciones de personas, los secuestros, los asesinatos de víctimas reducidas a la indefensión y a los actos de terrorismo.

Prohibamos hacia adelante las amnistías, indultos o rebajas de pena para esta clase de crímenes. Considérese como agravante toda suplantación de la justicia sin distingos hipócritas entre privadas y revolucionarias .

Elévese a causal de destitución, sin importar la jerarquía del funcionario, todo caso de permisividad de estos crímenes sin que puedan oponerse razones de ideología: que no se siga investigando solamente el exceso en la defensa de la autodefensa anticomunista, mientras se hace la vista gorda de la viejísima autodefensa marxista.

Reeduquemos a los colombianos en una ética civil, ya que perdimos hasta la moral. Prohibamos expresamente toda forma de apología de delitos atroces y muy concretamente el uso de medios masivos de información para difundir sus atroces razones... Hagamos de cada colombiano, y con mayor razón de cada funcionario, un celoso defensor de la vida.

Pero hagámoslos de verdad, no como esos monstruos que se autodenominan defensores de derechos que cuando, muy ocasionalmente se refieren a ciertos asesinatos, los critican por inoportunos y no por atroces, como si fueran menos objetables de cometerse en otra oportunidad.

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