A PROTEGER LOS CÓNDORES COLOMBIANOS

A PROTEGER LOS CÓNDORES COLOMBIANOS

Hay muchas y muy buenas razones por las que los colombianos deberíamos evitar la desaparición de los cóndores de nuestro país. La más obvia es que esa ave es un emblema nacional y aparece en el escudo. Además, Cundinamarca quiere decir comarca del cóndor. Pero hay otros buenos motivos para evitar su extinción: es el ave voladora más grande (pesa hasta 15 kilos y la envergadura de sus alas extendidas puede superar tres metros, y su vuelo majestuoso puede alcanzar diez mil pies sobre el nivel del mar y durar hasta 10 horas).

02 de mayo 2004 , 12:00 a.m.

Hay muchas y muy buenas razones por las que los colombianos deberíamos evitar la desaparición de los cóndores de nuestro país. La más obvia es que esa ave es un emblema nacional y aparece en el escudo. Además, Cundinamarca quiere decir comarca del cóndor. Pero hay otros buenos motivos para evitar su extinción: es el ave voladora más grande (pesa hasta 15 kilos y la envergadura de sus alas extendidas puede superar tres metros, y su vuelo majestuoso puede alcanzar diez mil pies sobre el nivel del mar y durar hasta 10 horas).

Según un antiguo mito, el cóndor es el mensajero del sol. Hace sentido, porque vuela cuando hace sol -para aprovechar corrientes de aire ascendentes que produce el calor y porque la visibilidad mejora. La leyenda dice que el cóndor encontró una pepita de oro en los confines del universo, la trajo y esa pepita es el sol. Bellas razones para querer al magnífico bicho. Es el nombre cariñoso que les da Orlando Feliciano a sus amigos los cóndores. Hace 15 años este veterinario le dedica la mayor parte de su vida y de sus ingresos a la protección de esta ave sagrada de nuestros antepasados. Es un hombre joven, menudo, de hablar pausado, a quien le brillan los ojos cuando se refiere a sus proyectos en favor de los cóndores. Actividades en las que lo ayudan el médico Rodrigo Acosta, el antropólogo Javier Rodríguez, los publicistas Sandra Sastoque y Henry Hernández, el veterinario Javier Torres y Juan Manuel Rengifo. Cuenta Feliciano que cuando murió Juan Manuel Páez -pionero del programa de repoblación de los cóndores- vieron uno sobrevolar Jardines de Paz -el cementerio en las afueras de Bogotá donde lo enterraron.

Feliciano tiene una pareja de cóndores en Guasca y una hembra adulta en La Calera. Junto con 4 que llegarán de San Diego (E.U.), serán liberados en mayo en el Páramo de Siscunsi -cerca a Sogamoso (sitio escogido porque hay registros de su existencia en esa zona). Le pregunté si ese día sería triste (por despedirse de su bichos) o feliz, y sin dudarlo afirmó que sentirá felicidad plena -la alegría de un padre que ve a sus hijos volar solos. Sin embargo, admite que le preocupa que los humanos -el único enemigo del cóndor- los maten. El veterinario sueña con que en el país haya al menos medio millar sobrevolando Los Andes antes del 2020. (Se estima que en su mejor momento, un millar surcaban el cielo colombiano). Es una meta muy ambiciosa porque desde 1989 hasta hoy han sido liberados 58 y se estima que en el país hay hoy tan sólo 130 -cifra aún peligrosamente baja. El riesgo de extinción sigue latente.

LOS CONDORES...

-Son monógamos.

-Viven hasta 70 años.

-Producen un solo huevo cada dos años.

-Se distinguen por ser estupendos padres. El padre ayuda a incubar el huevo y alimentar su pareja- la cría.

-Duran una hora acicalándose antes de emprender vuelo.

-Desde su pico hasta la base de la cola -así se calcula el tamaño de las aves- miden hasta 1.30 metros.

-Habitan en huecos de rocas de montañas elevadas -Tasa de supervivencia de los cóndores liberados en Colombia : 88% la más alta del mundo).

- Son de la especie de los catárticos; comen sólo carroña. Esa alimentación no era mal vista por nuestros antepasados, sino todo lo contrario consideraban sagrados porque limpian, purifican, además de ser mensajeros del sol que acaban la oscuridad.

-Algunos nombres (indígenas) de cóndores liberados: Pilimbala, Puinawai, Pipinta, Huancayo, Wuari, Acaime, Inti, Munchique, Xue.

ADOPTE UN CONDOR.

Orlando Feliciano y sus amigos necesitan recursos para proseguir su tarea. Han diseñado un programa para que amigos de su causa adopten los cóndores que ellos cuidan. Por un millón al año -para personas naturales y cinco anuales para empresas-, se puede adoptar una de estas espléndidas aves.

A los donantes se les expedirá certificado de donación, que sirve como descuento tributario, se les dará diploma acreditando su condición de padrinos, se les entregará un informe cada dos meses detallando los movimientos del cóndor adoptado (tiene transmisores que señalan sus rutas) y si lo desean, se les llevará -sin costo- a ver cóndores en algún lugar de Colombia.

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