DESDE LA CÁRCEL, UN LLAMADO POR LA VIDA

DESDE LA CÁRCEL, UN LLAMADO POR LA VIDA

Minutos antes de las 10 de la mañana, más de 500 reclusos del Centro Penitenciario de Bellavista se filaron en la polvorienta cancha de fútbol de la prisión.

01 de mayo 2004 , 12:00 a.m.

Minutos antes de las 10 de la mañana, más de 500 reclusos del Centro Penitenciario de Bellavista se filaron en la polvorienta cancha de fútbol de la prisión.

Esta vez no fue para un conteo o un operativo de la guardia, si no para hacer un llamado simbólico por la reducción de homicidios como parte de la campaña Antioquia palpita cada día más por la vida .

Los hombres, todos con camisetas blancas y portando globos tricolores, formaron el texto: por la vida.

Jorge Iván Ossa, de 42 años, quien paga hace ocho una condena por secuestro en el patio 12, miembro de la Mesa de Trabajo de la penitenciaría, explicó que esta organización fue la pionera hace dos años cuando se propusieron que por el Día de la Madre no hubiera muertes violentas.

Esta iniciativa fue recogida por la Gobernación y se amplió a todo el mes de mayo y a otros centros carcelarios, como el de Itagi y el Buen Pastor, dónde hubo demostraciones similares.

Todos miraban al cielo esperando el helicóptero que tomaría el registro gráfico del acto. Tato , un parlante (especie de emisario interno) del patio dos, coordinó al grupo. "Está que llega, no se impacienten, ya me llamaron", decía con tono de culebrero.

Mientras arribaba la aeronave, Robinson, quien con 20 años ya tiene un hijo de 5, no participó en el acto. "Esto se hace porque la directora quiso", dice este joven condenado por un homicidio. "Por problemas personales entre parceros", agrega. Estaba en el sitio porque iba a sanidad a tratamiento por una quemadura.

"Uno aquí sí se arrepiente, pero falta ver qué pasa cuando uno salga", dice reflexionando sobre el carácter correctivo de los penales.

El helicóptero por fin llegó. Soltaron los globos y varias nubes coloridas volaron hacia el sur impulsadas por la brisa. Mientras éstas se alejaban, los internos mirándolas a lo lejos, rompieron filas y regresaron resignados a su encierro rutinario. "Este es un mensaje de paz desde acá adentro", dice Ossa.

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