LISTOS PARA EL TLC

LISTOS PARA EL TLC

El tratado de libre comercio no es en sí mismo un dinamo ni garantiza la creación de riqueza sino que representa una gran oportunidad para los dos países y los beneficios del mismo van a depender de la capacidad de cada uno de ellos de identificar estas oportunidades y de aprovecharlas. El agente dinámico del proceso de identificación y aprovechamiento tiene que ser el sector privado puesto que al gobierno le corresponde más brindar las condiciones para facilitarlos.

02 de febrero 2004 , 12:00 a. m.

El tratado de libre comercio no es en sí mismo un dinamo ni garantiza la creación de riqueza sino que representa una gran oportunidad para los dos países y los beneficios del mismo van a depender de la capacidad de cada uno de ellos de identificar estas oportunidades y de aprovecharlas. El agente dinámico del proceso de identificación y aprovechamiento tiene que ser el sector privado puesto que al gobierno le corresponde más brindar las condiciones para facilitarlos.

El gobierno tiene que asumir varias responsabilidades adicionales en preparación de un tratado de esta naturaleza. En primer lugar le corresponde adelantar una ofensiva educativa con distintos segmentos de la población. Uno de los problemas que existen es que los posibles perdedores ya saben cómo los puede afectar pero muchos de los ganadores potenciales ni saben que van a ganar. Esto ocurre porque cuando se abre la oportunidad de un mercado como el de los Estados Unidos aparecen opciones para exportar que nadie había soñado ni habían sido tenidos en cuenta. Ello le imprime al proceso político una asimetría en contra puesto que los posibles perdedores hacen grandes esfuerzos políticos para obstaculizar, mientras que los grandes ganadores andan en Babia.

Por falta de análisis y de educación, dominan todavía las emociones y los prejuicios. Es frecuente que los prejuicios resulten haber sido pobres guías. Se sabe de una empresa del Valle del Cauca, del sector de bienes de consumo masivo, que se ha empleado a fondo para crearle mal ambiente al TLC. Pues resulta que ahora andan con la cara roja porque hicieron el análisis y encontraron que van a obtener más ventajas que costos si se lleva a cabo el TLC. Están viendo como se desmontan del lobby regional adverso al TLC.

En la puerta de institutos descentralizados y en los sindicatos se está popularizando la consigna de "Alca... al carajo" o cosas por el estilo. Fecode y algunas otras centrales se han pronunciado ya en contra del TLC por principio y han anunciado su oposición política. Alguien tiene que explicarles a estos jefes sindicales, que disparan desde la cadera y sin apuntar, que uno de los más seguros resultados de un tratado de libre comercio como el que se prepara es que inicialmente se crean muchas oportunidades de empleo no calificado y suben los salarios.

Los detractores del Nafta no les cuentan a los sindicatos que la tasa de desempleo en México ha oscilado entre el 2,5 y el 3,5 por ciento y que la remuneración ha subido de 3 a 5 dólares por día durante la vigencia de Nafta. Tampoco deben saber los líderes laborales colombianos que el tratado con Chile, a pesar de la furiosa oposición a este punto por parte del gobierno socialista chileno, contiene el compromiso de Chile de hacer respetar las leyes laborales existentes y las normas de la OIT a cabalidad.

En el mismo sentido, los ecologistas deben enterarse de que ese tratado contiene normas de respeto al medio ambiente que los chilenos, adeptos a la minería de cielo abierto, no querían admitir.

Los gringos no desean que sus nuevos socios comerciales suavicen sus normas laborales, o se las brinquen, ni que hagan lo mismo con las normas ambientales porque ello constituye una forma desleal de competir por la inversión privada.

México no ha aprovechado plenamente el Nafta ni es más competitivo en buena medida porque no ha hecho algo para rebajar el mayor costo de la energía, atribuible en parte al monopolio estatal, ni el alto costo de las comunicaciones derivado del monopolio privado, o los altos costos del transporte y la mano de obra, que además de ser cara no cuenta con la educación y las destrezas que ofrecen los chinos y otros países asiáticos a menor precio. Los impuestos también son muy altos, para compensar por el alto nivel de la evasión. En el sector agropecuario, la productividad es una de las más bajas de América Latina.

Ha hecho falta una reforma institucional profunda que pasaría por una "revolución educativa", la reforma estructural de los sectores de energía, transporte y telecomunicaciones, un cambio profundo en la tenencia de la tierra y los modos de producción del campo y la renovación del sistema tributario. Todo eso también lo tendrá que llevar a cabo Colombia, cuanto antes mejor, para estar preparados para aprovechar la oportunidad que brinda el TLC.

*Asesor del Presidente y consultor privado. Las opiniones de esta columna son personales e independientes.

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