JUNIOR SE QUEDÓ SIN JUNIOR

JUNIOR SE QUEDÓ SIN JUNIOR

Era tanta la pasión por el equipo rojiblanco, que a Miguel de Jesús Herrera Redondo -el aficionado muerto en forma trágica el domingo pasado al frente del estadio Roberto Meléndez- le llamaban Junior en su casa de la carrera 11C número 45-51, del barrio Soledad 2000, en Soledad, municipio contiguo a Barranquilla.

04 de mayo 2004 , 12:00 a.m.

Era tanta la pasión por el equipo rojiblanco, que a Miguel de Jesús Herrera Redondo -el aficionado muerto en forma trágica el domingo pasado al frente del estadio Roberto Meléndez- le llamaban Junior en su casa de la carrera 11C número 45-51, del barrio Soledad 2000, en Soledad, municipio contiguo a Barranquilla.

"El interés por el equipo le nació desde pequeño, cuando yo lo llevaba al estadio a ver nuestro equipo. Pero su amor fue más grande que el mío", comentó con nostalgia su padre, del mismo nombre, en la puerta de Medicina Legal mientras esperaba la entrega del cuerpo.

"Tenía manillas, anillos, cadenas con el escudo y los colores del equipo. Recortaba fotos de los jugadores y admiraba al brasileño Marquinho. Era un afiebrado por Junior", agrega Nohelia Parra, su cuñada.

El domingo, a las 2:30 de la tarde, una hora antes del inicio del partido entre Junior y Huila, Junior , estudiante de noveno grado del Colegio Barranquilla (nació el 15 de agosto de 1988 y tenía 15 años) le pidió plata al padre para comprar la boleta de cuatro mil pesos y acomodarse en la tribuna sur, con el Frente Rojiblanco.

"Estábamos en la terraza de la casa, cuando le dije que no fuera al estadio, que era un partido sin interés, por el rival" -dice el padre--. "Pero respondió que era importante por la clasificación. Entonces le pidió dos mil pesos para el bus a Ana, su madre, y salió feliz".

Dos semanas atrás, luego de la victoria 5-0 sobre Independiente Medellín, regresó contento a su casa sin importar que debía diez mil pesos, porque ese día empeñó una camisa a su vecino Giovanny Navas para comprar la boleta. El domingo pasado, simplemente, no regresó.

"El empeñaba cualquier cosa para ir al estadio -recuerda Mario, su hermano-. Por eso le lavamos la sangre de su camiseta número diez. Junior llevará puesta, como siempre quiso, la camiseta roja y blanca".

Sin aclararse causas de la muerte.

BARRANQUILLA.

Las versiones sobre la muerte de Miguel Herrera, el joven aficionado del Junior, siguen siendo encontradas. Miembros de la barra Frente Rojiblanco sostienen que un miembro de la Policía lanzó gases lacrimógenos a pocos metros de la víctima y lo golpeó en la cabeza con uno de los objetos que arrojó. Reafirman que la Policía los agredió creyendo que había disturbios cuando intentaron atrapar a un ladrón que le robó un teléfono celular a una integrante de la barra.

La Policía cree que Herrera pudo haber muerto como consecuencia de una "papa explosiva" y, en un comunicado de ayer, afirmó: "En la revuelta el Escuadrón Móvil Antidisturbios y a fin de proteger la vida del ciudadano que venían persiguiendo, dándose el enfrentamiento de los agresores con la Policía (sic). Luego se escuchó una explosión, al parecer, producida por una papa explosiva lanzada por la turbamulta...".

La Fiscalía Seccional dijo que comenzó una investigación. El sepelio de Herrera será hoy (10:00 a.m.) en el Cementerio Universal.

Tragedias de barras.

En noviembre del año pasado, después de que se desprendiera una de las barandas de la tribuna sur del estadio Metropolitano de Barranquilla, 37 hinchas de Junior (de la barra Frente Rojiblanco) que celebraban la clasificación de su equipo a las semifinales del torneo Finalización del fútbol colombiano, cayeron desde el segundo piso y dos de ellos, Jansel David Poveda Montero -de 16 años- y Vanesa Rodríguez -de 20- murieron.

En noviembre del 2002, un aficionado fue apuñaleado en el estadio Pascual Guerrero, de Cali y en ese mismo mes integrantes de las barras bravas de Nacional asaltaron a fanáticos del Tolima en la vía entre Cajamarca y Calarcá. En el 2002, también, dos fanáticos de América fueron asesinados en Cisneros (Antioquia) y los enfrentamientos entre barras de Medellín y Nacional obligaron a que un partido entre estos dos equipos se jugara sin público luego de que murieran un aficionado del DIM y un policía. En el 2001, disturbios entre hinchas de Millonarios y Nacional fueron interrumpidos por paramilitares en Doradal (Antioquia).

Foto: El padre de Miguel Herrera (centro), del mismo nombre, fue quien llevó por primera vez a su hijo a ver a Junior. Desde la infancia nació esa "fiebre" por el equipo barranquilla.

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.