UN DÍA DE CLASE INUSUAL

UN DÍA DE CLASE INUSUAL

Con el apoyo de un grupo de sicólogos, el colegio Agustiniano Norte intentó ayer retomar la normalidad escolar después de la tragedia de la semana pasada en la que murieron 21 estudiantes de la institución y un adulto, en el accidente que involucró a una fresadora y el bus escolar.

04 de mayo 2004 , 12:00 a.m.

Con el apoyo de un grupo de sicólogos, el colegio Agustiniano Norte intentó ayer retomar la normalidad escolar después de la tragedia de la semana pasada en la que murieron 21 estudiantes de la institución y un adulto, en el accidente que involucró a una fresadora y el bus escolar.

Los primeros en recibir asesoría para enfrentar el primer día de clases fueron los profesores. A las 7 de la mañana varios sicólogos los orientaron para atender adecuadamente a los niños y jóvenes en sus aulas de clase. Después, el turno fue para los empleados administrativos y a lo largo del día para los padres que se acercaron a la institución en busca de apoyo.

El que más madrugó fue el rector, padre Juan José Gómez. A las 4:30 de la mañana tomó la ruta No. 12, y acompañado del capellán Jairo Soto, recogió personalmente a los niños en sus casas. Fue el primer recorrido después del accidente, pero esta vez solo había ocho pequeños en el camino. De los 46 pasajeros habituales que tenía el bus, 21 no volverán a ocupar sus lugares y al menos 18 se recuperan de las heridas y el trauma que les causó la tragedia.

La intención del rector es normalizar clases lo más pronto posible para evitar que el duelo por la muerte de los estudiantes se prolongue demasiado. No es una tarea fácil -advierte la orientadora del colegio Luz Mery Pedraza-. Muchos profesores no sabían cómo afrontar la situación .

Después de recibir apoyo sicológico, cada profesor fue a su curso a enfrentar la realidad. De los 70 salones que hay en el colegio, en 16 la situación fue más difícil, porque allí estaban los pupitres vacíos de los niños que no volverán.

Por eso no hubo presiones, ni clases normales. Los niños pudieron escribir y expresar sus sentimientos de la manera que quisieron. Esta semana se hará una jornada conjunta para quemar los mensajes en señal de desprendimiento.

Mientras tanto, el duelo se concentra en la capilla. Allí, los alumnos pueden ir a la hora que quieran a expresar su dolor o a rezar para encontrar consuelo por la ausencia de sus compañeros. O asistir a misa, como lo hicieron ayer a lo largo del día.

La alcaldía de Suba organizó para mañana una marcha desde el Colegio hasta la plaza principal de la localidad, en homenaje a las víctimas, con la participación del alcalde Luis Eduardo Garzón y toda la comunidad.

Por ahora, es difícil olvidar la tragedia. La recuerdan las fotos de los niños fallecidos, ubicadas en la entrada de la capilla y rodeadas de flores y coronas. Y la recuerdan también las frases de consuelo de los estudiantes, dirigidas a los padres en una inmensa cartelera: Papitos por favor, no lloren que los niños están con Dios .

FOTO/John Wilson Vizcaíno EL TIEMPO.

En esta cartelera, los alumnos del colegio Agustiniano Norte pegaron mensajes de consuelo para los padres y madres que perdieron a sus hijos en el accidente del miércoles pasado.

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