LÓPEZ, TURBAY Y SAMPER

LÓPEZ, TURBAY Y SAMPER

Entre los atributos que enaltecen al presidente Uribe Vélez hay que anotar el hecho de que no solamente es un triunfador sino también buen perdedor.

04 de mayo 2004 , 12:00 a.m.

Entre los atributos que enaltecen al presidente Uribe Vélez hay que anotar el hecho de que no solamente es un triunfador sino también buen perdedor.

Así quedó demostrado con el referendo, propósito al que el Presidente le puso todo su empeño, sin que por ello el gobierno le hubiese negado las garantías y las posibilidades a quienes quisieron oponerse a tan importante acontecimiento, que pretendía entre otras cosas poner a prueba la madurez política de los colombianos.

Así como los opositores al referendo pueden solazarse de haberlo derrotado en las urnas, el presidente puede solazarse de haber rodeado de garantías a quienes derrotaron el referendo.

Ese precedente cobra actualidad en torno al debate de la reelección, en cuanto que los opositores pueden confiar que en todo momento tendrán las garantías para expresarse y para actuar y que el presidente Uribe Vélez respeta íntegramente el manejo del poder sin las mañas y sinuosidades a que los políticos tradicionales nos tienen acostumbrados a los colombianos.

Los campeones en este momento de ese tipo de sinuosidades son los ex presidentes liberales López, Turbay y Samper, quienes con la habilidad e inteligencia que nadie les desconoce, han tomado como escudo el tema más sensible a los colombianos como es el pacto humanitario para oponerse a la reelección.

Lo mañoso y sinuoso del caso es que para los ex presidentes no debe ser desconocido que los adversos a efectuar un pacto humanitario que libere a los secuestrados son los subversivos y no el presidente Uribe Vélez.

A la guerrilla no le interesa liberar secuestrados sino desarticular la política de seguridad democrática del gobierno; y ofrece negociar el pacto humanitario no porque le interese la liberación de los secuestrados sino para imponer condiciones que debiliten la política de seguridad democrática, a esto es a lo que el presidente Uribe no le jala.

Suerte para Colombia contar con un presidente como Uribe Vélez, que es un portento de virtudes por donde quiera que se le examine, que pone todas sus capacidades y su fogosidad al servicio de los intereses de la patria y no de ambiciones particulares. Con reelección o sin ella se está escribiendo una página brillante de cómo el poder político se debe y se puede ejercer sin las mañas y sinuosidades de los políticos tradicionales.

* Abogado y politólogo

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