INVENTOS DE SEGUNDA, GANANCIAS DE PRIMERA

INVENTOS DE SEGUNDA, GANANCIAS DE PRIMERA

Gerald Gohl, un ranchero de Nebraska, tuvo una idea brillante: crear un reflector con control remoto para no tener que bajar la ventana de su camioneta y sacar una linterna para buscar ganado en las noches frías.

21 de abril 2004 , 12:00 a.m.

Gerald Gohl, un ranchero de Nebraska, tuvo una idea brillante: crear un reflector con control remoto para no tener que bajar la ventana de su camioneta y sacar una linterna para buscar ganado en las noches frías.

En 1997, Gohl registró la patente del RadioRay, una versión inalámbrica de su reflector que podía rotar 360 grados y se montaba con ventosas o soportes. Precio de venta: más de US$200. RadioRay empezó a tener éxito entre rancheros, navegantes, cazadores e incluso policías.

A Wal-Mart Stores Inc. también le gustó. Gohl cuenta que un comprador de la cadena de tiendas de descuento Sam s Club, propiedad de Wal-Mart, lo llamó para negociar la venta del RadioRay, un producto que pensaban que podría generar muchos ingresos. Gohl se rehusó, debido a que temía que vender a Sam s Club podría rebajar el precio del reflector y dañaría su relación con los distribuidores.

No obstante, al poco tiempo, Sam s Club estaba vendiendo su propio reflector inalámbrico y a control remoto por unos US$60. Era casi idéntico al RadioRay, excepto por una pequeña pieza de plástico que restringía la rotación a un poco menos de 360 grados. Golight Inc., la empresa de Gohl, demandó a Wal-Mart en 2000, acusándola de violación de patente. La minorista respondió que el invento de Gohl era algo obvio y que la luz no era una copia exacta del diseño del RadioRay.

La batalla legal entre Gohl y la mayor cadena minorista del mundo (que Wal-Mart perdió en el juicio y la apelación, y ahora se plantea llevar a la Corte Suprema) refleja una tendencia creciente en el mundo de la propiedad intelectual y el diseño de productos.

Los abogados de patentes aseguran que cada vez son más las empresas que copian los inventos de sus competidores, aunque diseñan sus propias versiones lo suficientemente distintas como para que no se les acuse de violar una patente. El procedimiento, que es parecido a la imitación y permite no pagar derechos a los detentores de patentes, se llama "design-around".

Esta estrategia es casi tan antigua como el mismo sistema de patentes y los tribunales de Estados Unidos han concluido reiteradamente que los design-around (e incluso la copia de productos que no estaban protegidos) pueden ser algo bueno para los consumidores, por rebajar los precios y promover la innovación.

La práctica parece ser aún más popular a medida que las empresas desplazan más sus operaciones de manufactura fuera de E.U. No se puede calcular cuántos productos han surgido de esta estrategia, pero "en los últimos años se ha producido un resurgimiento de esta actividad", dice Jack Barufka, un abogado de patentes en la firma legal Pillsbury Winthrop LLP.

Los design-around son bastante comunes en autopartes, semiconductores y otras industrias con mercados gigantescos atractivos. Los productos patentados son blancos atractivos porque se venden a precios más altos, algo sumamente tentador en un mundo de márgenes de rentabilidad diminutos y mayor competencia global.

La proliferación de imitaciones con leves modificaciones está aumentando los costos de investigación y desarrollo, ya que las empresas se sienten forzadas a proteger sus inventos de las copias al desarrollar muchas formas alternativas de llegar al mismo resultado y luego patentarlas "Una patente no vale nada si alguien puede desarrollar un producto equivalente de forma sencilla y elaborar un componente por menos dinero", comenta Morgan Chu, abogado de patentes para Irell & Manella LLP. Además, las imitaciones presionan los precios a la baja y dificultan que las compañías recuperen su inversión en nuevos productos.

Gohl, inventor del reflector RadioRay, dice que el comprador de Sam s Club le contó que la minorista hallaría un proveedor distinto en caso de que Gohl se negara a dejarle vender su reflector. Al poco tiempo el foco de Sam s Club se vendía en las tiendas y Golight decidió demandar a Wal-Mart, acusando a la empresa y a la fabricante de luces Innovative International Ltd., de Hong-Kong, de infringir la patente. Innovative ya no está en el mercado.

Wal-Mart no pudo convencer al juez de que el hecho de que el reflector no pudiera rotar 360 grados convertía el producto en legal. En 2002 Wal-Mart tuvo que pagar US$464.280 en daños y perjuicios, lo que representa una regalía de US$31,80 por cada luz vendida en Sam s Club, además de los gastos legales de Golight. En febrero pasado, un tribunal de apelaciones ratificó la decisión.

En un comunicado, Wal-Mart declara que "no participó en el diseño del producto. Sam s Club no buscó un design-around de una patente existente". La empresa también argumenta que Golight "hizo un design-around de una patente que ya existía para sacar la suya".

Gohl reconoce que conocía la existencia de una patente más antigua para una luz que podía pegarse a la parte interior de la ventana de un auto y rotaba 35 grados. Pero las autoridades federales de patentes de E.U. concluyeron que ese invento anterior no impedía que Golight registrara la patente del RadioRay.

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