CONSTITUYENTE ÍNTIMA

CONSTITUYENTE ÍNTIMA

No es exagerado pensar que una gran mayoría --y cuantiosa-- se debate práctica y espiritualmente en torno de lo que deba plantearse en la próxima Asamblea Constituyente. Formamos parte de un sector que piensa que cuanto allí se acuerde no es la fórmula única y salvadora. Al fin y al cabo no son las leyes las que hacen al hombre. Claro que sí ayudan a frenar, regular y enderezar su comportamiento en la vida de sociedad y la manera de cumplir con el Estado, para impedir excesos propios de la naturaleza humana, que de no estar regida por principios jurídicos y administrativos, y por la severidad y la justicia legal, se desbordaría como impetuoso torrente para arrasar las buenas costumbres y el sistema civilizado de una vida comunitaria. Pero la ley no es todo. Existen fuerzas superiores que, al compás de la aplicación del régimen legal, llevan al hombre a comportarse como un ser racional y cristiano. Los colombianos necesitan un cambio del procedimiento legal, administrativo, judicial y p

22 de octubre 1990 , 12:00 a. m.

Las condiciones sociales, la desigualdad entre ricos y pobres son más o menos semejantes a la de muchos otros países. La diferencia económica en nuestro país es en ocasiones inclusive menos repulsiva que la de otras regiones latinoamericanas, asiáticas o africanas. El gran debate sobre nuestro sentido violento, la creciente inmoralidad, la insatisfacción que guía muchos de nuestros actos, no se ha planteado debidamente. Por tal razón debe pensarse también en la constituyente interior de cada uno de nuestros compatriotas. Por qué violamos la ley, abusamos del contrabando, desconocemos las más sencillas normas de convivencia? Si a esto se le pone el aditamento de una democracia de larga trayectoria en tiempo y mal practicada, el interrogante cobra un mayor interés.

Son ejemplos simples de lo menos grave que ocurre en el país. Si nos preguntamos: por qué floreció la violencia guerrillera? Por qué creció el narcotráfico en proporciones monstruosas? Por qué se arrebata la vida al prójimo culpable o inocente por causas baladíes? Estas últimas preguntas sí que traerían, al ser resueltas, la paz nacional que debe brotar de un sentimiento interior capaz de superar la ley y crear un estado de derecho espiritual superior a todos los otros. Debemos, pues, plantearnos también la constituyente espiritual.

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