ALGO NUEVO PARA VENCER EL CÁNCER

ALGO NUEVO PARA VENCER EL CÁNCER

La ofensiva es unánime. Se busca poner en práctica lo que la ciencia ha reiterado: el cáncer es curable cuando se detecta a tiempo y se trata de manera oportuna y adecuada. Fue esta la primera de las motivaciones que llevaron a la Fundación Santa Fe de Bogotá a organizar un instituto especializado en el tratamiento de la enfermedad.

25 de enero 1991 , 12:00 a.m.

Pero también hubo otras razones. Ante todo, estuvo la observación de las causas de mortalidad en Colombia: el cáncer, el trauma y las enfermedades cardiovasculares ocupan los tres primeros lugares en las estadísticas.

El país, además, no tenía una institución que pudiera asegurar el tratamiento integral con sustento hospitalario. El Instituto Nacional de Cancerología --única entidad apta para enfrentar la situación-- realiza desde hace varias décadas una extraordinaria labor, y es ejemplo en América Latina. Pero sus capacidades operativas se han visto copadas.

Así, en 1986 comenzó a fraguarse la iniciativa. Impulsándola se encontraba el oncólogo Mario Angulo, hoy director de un instituto llamado a desempeñar un papel importante en el ámbito nacional. El cáncer es una de las principales razones que inducen a los colombianos a buscar tratamientos en el extranjero.

Casi cinco años después, el proyecto inicial se hizo realidad: a finales de 1990, comenzó a funcionar. La institución fue bautizada Fundación Carlos Ardila Lulle para el tratamiento e investigación del cáncer, como homenaje al industrial que, con gran generosidad, donó los más modernos, sofisticados y eficientes equipos.

Cuenta con un equipo de profesionales médicos y paramédicos, con entrenamientos en las distintas áreas específicas del tratamiento: siete oncólogos, enfermeras especializadas en el suministro de las drogas y el soporte sicológico al paciente, biólogos y físicos para el manejo del moderno computador.

El equipo incluye a un grupo de patólogos. Durante los últimos años, este ha desarrollado investigaciones conjuntas con el Instituto Nacional de Cancerología para conocer, específicamente, las características y el comportamiento del cáncer en distintas regiones colombianas. Lo último y lo mejor El tratamiento integral del cáncer debe enfrentarse con un triple enfoque: cirugía, radioterapia y quimioterapia. Aunque no siempre son necesarias ni recomendadas todas las acciones, las instituciones especializadas en oncología sí deben asegurar su prestación.

Las directivas de la nueva entidad han previsto los tres aspectos: para la cirugía, cuentan con las salas de la Fundación Santa Fe y todos los servicios complementarios a las mismas.

En quimioterapia, la institución logró consolidar, por primera vez en el país, un banco con las drogas indispensables para combatir el cáncer. Estos medicamentos generalmente se obtienen de contrabando y a precios demasiado elevados.

Estas condiciones serán evitadas porque la Fundación Santa Fe importará directamente los productos y podrá mantener reservas suficientes, lo que asegurará la continuidad indispensable para lograr mejores resultados.

Para el funcionamiento de este nuevo servicio, la Fundación Santa Fe construyó un ala adicional a sus instalaciones, con suficiente espacio para asegurar la comodidad de los pacientes. La mitad del espacio físico fue destinada a quienes reciben quimioterapia en forma ambulatoria.

La ofensiva contra el cáncer se cumple también a través de la radioterapia. Fue en este punto en donde la donación de Ardila Lulle cobró mayor relevancia: prefirió demorar unas semanas la entrega de los equipos con tal de que se instalaran los últimos y los de mayores avances tecnológicos.

A estas características responden el Theratron 1.000 y el Target II.

El Theratron 1.000 de la Fundación es el quinto instalado en el mundo. Es considerado como el máximo avance en cobaltoterapia. El Target II es un computador, segundo que se instala en el mundo. Ambos equipos se complementan y trabajan juntos con base en las imágenes que da el Tomógrafo Axial Computarizado (TAC).

El sistema así concebido permite que los planes de irradiación sean de la mayor precisión, en un campo casi exclusivo al tumor, evitando en lo posible irradiar los tejidos sanos en la vecindad.

En esta primera etapa de funcionamiento, la institución atenderá a un número elevado de pacientes gracias a la rapidez y eficiencia de ambos equipos. Sin embargo, siempre dentro del espíritu de la donación del industrial Ardila Lulle, en los próximos meses llegarán nuevos y aún más sofisticados equipos.

Con ellos, se ampliarán las proyecciones de la nueva entidad. Por una parte, la atención a los colombianos --afiliados a instituciones privadas u oficiales de seguridad--, así como a quienes son beneficiarios del programa de salud comunitaria de la Fundación Santa Fe. Por otra, la extensión de los servicios a los países vecinos.

En cualquier caso, lo primordial será buscar la excelencia.

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