CONTRA VIENTO Y MAREA, EMILIO BOTÍN BUSCA MANTENER A SU FAMILIA AL FRENTE DE SU IMPERIO

CONTRA VIENTO Y MAREA, EMILIO BOTÍN BUSCA MANTENER A SU FAMILIA AL FRENTE DE SU IMPERIO

Emilio Botín, heredero de una dinastía española de 147 años, transformó a Grupo Santander en el décimo cuarto banco del mundo mediante una serie de adquisiciones y jugadas atrevidas. Pero ahora, mientras prepara a su hija para que se haga cargo del imperio, algunos de los mayores riesgos que ha tomado le están jugado una mala pasada. (VER GRAFICO: LA VOZ DEL MERCADO)

06 de mayo 2004 , 12:00 a.m.

Emilio Botín, heredero de una dinastía española de 147 años, transformó a Grupo Santander en el décimo cuarto banco del mundo mediante una serie de adquisiciones y jugadas atrevidas. Pero ahora, mientras prepara a su hija para que se haga cargo del imperio, algunos de los mayores riesgos que ha tomado le están jugado una mala pasada.

(VER GRAFICO: LA VOZ DEL MERCADO).

A menudo, los problemas de los grandes empresarios ocurren cuando sus negocios dan un mal paso. Pero la historia del banquero español más poderoso tiene un giro interesante. Botín enfrenta un juicio por acusaciones relacionadas con dos de sus mayores éxitos: la fusión en 1999 con Banco Central Hispano Americano y un innovador producto de ahorro lanzado en los 80.

La semana pasada, un juez español dictaminó que Botín, de 69 años, debería enfrentar un juicio por el pago de 164 millones de euros que armó para dos ex ejecutivos del BCH para asegurar una fusión hace cuatro años. De ser hallado culpable de apropiación indebida de fondos y gestión irresponsable, los tres ejecutivos podrían pasar entre cuatro y seis años en la cárcel. Por si esto fuera poco, a los tres se les exigió pagar una fianza por un total de 164 milllones de euros para garantizar el pago de posibles multas.

Al mismo tiempo, Botín y otros tres ejecutivos anteriores y actuales de Santander enfrentan un juicio por separado por presunto fraude tributario y falsificación de documentos públicos.

Las acusaciones fueron hechas por un grupo de accionistas en conexión con un producto de ahorro que el banco lanzó a fines de los 80 explotando un resquicio impositivo para los inversionistas acaudalados. El producto fue un rotundo éxito para el banco y le dio una importante ventaja sobre sus competidores en un momento difícil para la banca española. El juicio puede demorar años.

Tanto el banco como Botín niegan haber actuado indebidamente y el fiscal general del Estado ha pedido al juez que ambos casos sean sobreseídos. Pero los problemas legales de Santander se han prolongado por tanto tiempo, que los últimos acontecimientos no parecen haber inquietado a los inversionistas.

"Nos inquietan más los planes de expansión de Santander y si van a operar en demasiados frentes", dice Frazer Chalmers, gestor de fondos de Standard Life Investments, en Edimburgo, que posee acciones de Santander.

El éxito de Botín en expandir continuamente a Santander explica cómo este amante de los puros y la caza ha mantenido vivo el compromiso de su familia con el banco, pese a poseer menos del 3% de las acciones. Uno de sus secretos consiste en aprovechar las oportunidades.

Durante sus 17 años al mando, Santander ha absorbido a tres de sus cinco principales competidores en España y adquirido 13 bancos en 11 países de América Latina, cuyas operaciones ahora representan un tercio de las ganancias de todo el grupo. En el primer trimestre de 2004, las utilidades generadas por sus operaciones en la región ascendieron a los 271,2 millones de euros, cifra que representa una disminución del 17% frente al mismo período del año pasado.

Con una capitalización de mercado de 47.000 millones de euros, el grupo financiero es ahora un gigante en Europa y el mayor prestamista de América Latina.

En 1986, cuando Botín tomó las riendas, Santander ocupaba el lugar 108 entre los bancos del mundo. Hoy es el décimo cuarto. El banquero asegura que ya se ha llevado a cabo la mayor parte de sus planes de expansión en América Latina y que ahora el grupo está buscando crecer en otras regiones, sobre todo Europa y el sur de Estados Unidos, en particular en las zonas con mayor población de origen hispano.

La primera gran operación de Botín fue en 1991, cuando Santander compró un 29,5% en el estadounidense First Fidelity Bancorp, por US$650 millones. En 1994, compró Banco Español de Crédito (Banesto), una entidad que había sido intervenida por el gobierno español.

La adquisición por US$2.400 millones dio a Santander el capital necesario para multiplicar sus negocios en América Latina, donde invirtió unos 16.000 millones de euros para hacerse con bancos desde México a Chile.

En enero de 1999, Santander acordó fusionarse con BCH, una operación valorada en 9.700 millones de euros y la primera gran fusión en Europa después de la puesta en circulación del euro. El acuerdo sería la semilla para la pelea entre los ejecutivos de BCH y el clan Botín que luego desataría la demanda sobre el pago de 164 millones de euros.

Al mes de cerrar la fusión, una revista española publicó una historia de portada repleta de elogios para la hija de Botín, Ana Patricia, en la que era retratada como la mujer más poderosa de España y la heredera del imperio Botín. Educada en Estados Unidos y formada en el banco de inversión J.P. Morgan & Co., en Nueva York, la testaruda Ana Patricia, trabajó mucho durante los 90 para desarrollar las operaciones corporativas y de banca de inversión de Santander en Asia y los principales países latinoamericanos.

Furioso por el artículo, Angel Corcóstegui, el presidente ejecutivo de la fusionada Santander-BCH, dijo a Ana Patricia que en la España moderna no había sitio para dinastías. A petición de su padre, Ana Patricia Botín renunció.

Pero su salida no detuvo la pugna por el poder entre Botín y los ex ejecutivos de BCH, sobre todo Corcóstegui y el ex presidente del directorio, José María Amusátegui. La pelea se volvió tan intensa que Amusátegui renunció a mediados de agosto de 2001, siete meses antes de su retiro previsto.

Seis meses después, Corcóstegui también tiró la toalla, lo que desató la salida de ex ejecutivos de BCH. El pago de los 164 millones de euros que ahora está en el centro de la demanda es dinero que Emilio Botín acordó que el banco pagaría a los dos hombres como parte del acuerdo de separación y paquete de retiro.

Ya sin Amusátegui y Corcóstegui, la familia Botín volvió a ostentar el control total de Santander. El día en que renunció Corcóstegui, Jaime Botín, hermano de Emilio, fue nombrado vicepresidente del directorio y Ana Patricia Botín fue designada presidenta del directorio de Banesto.

Los detractores de Botín lo acusan de haber tramado desde el principio para hacerse con las riendas del banco fusionado mediante el pago a los principales ejecutivos de BCH. "Los tres pensaron en sí mismos a expensas de los accionistas", dice Juan Francisco Franco, el accionista y abogado que presentó la demanda junto con un ex banquero de Banesto.

Los abogados de Santander argumentan que el directorio y los accionistas aprobaron los acuerdos de separación y paquetes de retiro, ajustándose a las leyes bancarias y la ley de empresas en España.

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