ENTUTELARON A MAMÁ POR MANIRROTA

ENTUTELARON A MAMÁ POR MANIRROTA

Instaurar una tutela contra la propia madre no fue una decisión fácil. Sin embargo, a Sofía y a Andrés*, dos hermanos de Medellín, de 18 y 14 años, el ver a su madre sumida en la adicción al juego y la pérdida progresiva de todas las comodidades que tenían los obligó a demandarla por la supuesta dilapidación del dinero que les dejó el padre luego de la separación conyugal.

06 de mayo 2004 , 12:00 a.m.

Instaurar una tutela contra la propia madre no fue una decisión fácil. Sin embargo, a Sofía y a Andrés*, dos hermanos de Medellín, de 18 y 14 años, el ver a su madre sumida en la adicción al juego y la pérdida progresiva de todas las comodidades que tenían los obligó a demandarla por la supuesta dilapidación del dinero que les dejó el padre luego de la separación conyugal.

Lo único que les quedaba era el apartamento en que vivían y el objetivo de la tutela fue evitar que se perdiera. Finalmente, según la abogada de los muchachos, Victoria Eugenia Ramírez, hasta sin apartamento se quedaron, pues los juzgados 19 Civil Municipal y Segundo Civil del Circuito, y la Corte Constitucional, en las respectivas instancias, consideraron que la tutela era improcedente.

El drama de Sofía y Andrés comenzó hace seis años cuando vivían con sus padres en San Andrés, donde según ellos, ya su madre mostraba señales de su afición al juego.

Luego de haber tenido tres empleadas y varios carros, durante años mi hermano y yo vimos cómo se iba vaciando la casa, hasta terminar los tres durmiendo en una cama con sábanas como cortinas , cuenta Sofía.

De acuerdo con documentos aportados a la Juez 19 Civil Municipal, despacho que recibió la tutela en primera instancia, la plata que dejó el padre después de la separación ascendía a 370 millones, comprendidos en una casa en San Andrés, dos vehículos, joyas, electrodomésticos y muebles.

Mi mamá vendía casi regaladas neveras, licuadoras y hasta muebles para poder jugar; en un año nos cambiaba varias veces de colegio y de casa , relata.

Sin embargo, en otro documento que la señora hizo llegar al mismo juzgado, detalla que el monto de los bienes solo ascendía a 151 millones distribuidos en la casa, un vehículo Jeep Geo y una motocicleta Virago.

Hace cinco años se vinieron a vivir a Medellín, luego de vender la propiedad en San Andrés. Con ese dinero se compró un apartamento en el sector de Castropol.

Según la abogada Ramírez, fue ese el inmueble que la mujer hipotecó por 25 millones, suma que se gastó totalmente en ropa y en juego.

La versión entregada por la madre es muy diferente: El poco dinero que me quedó después de vender la casa lo he invertido en la educación de mis hijos y en todos los gastos que genera mi hogar, quedando a veces muy alcanzada y debiendo recurrir a préstamos".

Pierden tutela.

Sofía no desconoce que su madre haya invertido parte del dinero en los gastos de la casa, pero afirma que eso era mínimo comparado con lo que gastaba en juego y en ropa.

Había días en que a mi hermano y a mí nos tocaba comprar el pan y la leche de la plata que nos envía mi papá, que son 100 mil mensuales -cuenta-. Intentamos que ella fuera a un sicólogo, pero no quiso ir; entonces la demandamos .

Con la tutela los jóvenes pretendían que de manera transitoria, mientras se tramitaba un proceso de interdicción judicial por causa de disipación, el Juez decretara que su madre no podía administrar sus bienes, ni los de sus hijos. Además que se congelaran sus cuentas. Querían también que se sacaran del comercio jurídico los bienes inmuebles de propiedad de la progenitora.

La tutela fue considerada improcedente porque no se apreció violación de derecho fundamental alguno y porque en caso de existir una real dilapidación había otros medios de defensa para los hijos.

Según la Corte, los muchachos no aportan en la demanda ningún elemento de convicción que demuestre que su madre dilapidó el patrimonio en el juego. Tampoco solicitaron la práctica de pruebas específicas ni indicaron elementos para orientar al Juez.

Hoy los jóvenes siguen viviendo con su madre en alquiler y se mantienen con un dinero que les envía su padre desde San Andrés.

* Los nombres se cambiaron por petición de la fuente.

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