EL EFECTO CHINA Y EL TEMOR A LAS TASAS ALTAS RESTA BRILLO A LOS MERCADOS EMERGENTES

EL EFECTO CHINA Y EL TEMOR A LAS TASAS ALTAS RESTA BRILLO A LOS MERCADOS EMERGENTES

Entre los inversionistas predominaba un consenso poco frecuente a principios de año: las perspectivas de los mercados emergentes seguían siendo halagadoras. (VER GRAFICO: BUEN NEGOCIO)

07 de mayo 2004 , 12:00 a.m.

Entre los inversionistas predominaba un consenso poco frecuente a principios de año: las perspectivas de los mercados emergentes seguían siendo halagadoras.

(VER GRAFICO: BUEN NEGOCIO).

Las acciones de esos mercados se han beneficiado del crecimiento acelerado de la economía global y la reducción de las tasas de interés. Sus retornos han superado los de Estados Unidos y Europa en los últimos dos años. Pese a haber subido un 75% con respecto a sus niveles mínimos de octubre de 2002, los mercados emergentes seguían siendo bastante más baratos que las acciones de los países desarrollados.

Ahora que EE.UU. se dispone a elevar las tasas de interés y China intenta enfriar el crecimiento de su economía, ese consenso empieza a mostrar fisuras y los inversionistas globales están reevaluando las perspectivas para los mercados emergentes en lo que queda de año.

Muchos de los que antes eran optimistas han empezado a vender. Los fondos de inversión globales dedicados a mercados emergentes sufrieron la semana pasada debido a las ventas de US$84 millones por parte de los inversionistas, la sexta vez en ocho semanas que los flujos de fondos fueron negativos, según EmergingPortfolio.com Fund Research, en Boston. Los corredores dicen que los fondos de cobertura también están vendiendo sus posiciones en mercados emergentes después de las grandes ganancias del año pasado, provocando mayor volatilidad en esas acciones.

"Diría que es poco probable que los mercados emergentes tengan otro gran año", dice Shigeki Makino, gestor de Putnam Investments, quien alude a un alza de tasas y las consecuencias de una desaceleración de la economía china.

Los retornos de los mercados emergentes están empezando a notar cómo los inversionistas globales les dan la espalda. El índice de mercados emergentes Morgan Stanley Capital International ha caído cerca de un 10% con respecto a su máximo este año. El índice Kospi, que agrupa a las principales empresas de Corea del Sur, ha perdido un 11% durante las últimas 10 jornadas, mientras el índice RTS, de la Bolsa de Moscú, ha caído un 19% desde mediados de abril. Y los bonos de mercados emergentes vivieron ayer uno de sus peores días en casi dos años.

De todos modos, son pocos los que prevén una crisis parecida a la de 1997 y 1998. En aquel entonces la caída empezó con la devaluación de la moneda tailandesa y desencadenó el colapso de una serie de divisas desde Asia hasta Rusia y Brasil.

Existen diferencias importantes entre lo sucedido a fines de los 90 y hoy. Actualmente, la mayoría de los países en desarrollo dejan flotar sus monedas para ajustarse más rápidamente al incremento de tasas. El nivel de deuda de corto plazo es mucho más bajo ahora y la mayoría de las economías emergentes han convertido sus déficit en cuenta corriente en holgados superávit. Como muestra de que estas economías se han reconstituido después de la crisis asiática, el índice de mercados emergentes MSCI ha crecido un 41% desde fines de 2001. La cifra contrasta con el incremento del 3% registrado por el Promedio Industrial Dow Jones durante ese mismo período y la caída del 19% del índice Dow Jones Stoxx, que alberga las 600 principales empresas europeas.

Pero algunas de las principales fuerzas que favorecieron el impulso de los mercados emergentes parecen ahora desvanecerse.

Hace un año, las condiciones eran casi ideales. La valoración de las acciones estaba casi en mínimos históricos y la volatilidad de los mercados emergentes se había desvanecido tanto que estaban a la par de lo que se veía en EE.UU. y eran menos volátiles que las acciones de la Unión Europea. La compra de acciones de mercados emergentes por parte de los fondos globales estaba en su mínimo en una década, por lo que la mayoría de los inversionistas tenía pocos títulos de esa categoría que vender durante las malas rachas y más capacidad de compra en las buenas.

Una vez que comenzaron a apaciguarse los combates en Irak y se empezaron a divisar señales de recuperación en EE.UU., se intensificó el apetito por los mercados emergentes. El año pasado, los fondos especializados en acciones de mercados emergentes recibieron US$5.200 millones, la mayor cifra desde 1997. Los fondos de acciones dedicados a Asia, excluyendo Japón, tuvieron entradas de US$7.300 millones, su máximo desde que EmergingPortfolio.com Fund Research empezó a monitorear estos movimientos. "Ahora no queda tan claro qué es lo que va a provocar que el mercado siga subiendo", dice Brian Gendreau, estratega de mercados emergentes en Heckman Global Advisors.

Con una relación precio-ganancias de 13 veces las utilidades futuras, las valoraciones de los mercados emergentes se mantienen a niveles muy parecidos a los del año pasado, dice Gendreau. Pero la diferencia con EE.UU. y otros mercados de economías desarrolladas, que se negocian a entre 18 y 20 veces sus ganancias, ha disminuido un poco con respecto a hace un año cuando estaban en entre 19 y 21 veces.

Además, ha vuelto la volatilidad. Las acciones europeas han sido menos volátiles que las de mercados emergentes durante siete de los últimos 10 meses, recalca Gendreau, lo que revierte la tendencia del año pasado. Eso preocupa a los inversionistas, porque las acciones más volátiles suelen negociarse con un descuento.

Y los rendimientos de bonos de mercados emergentes como Brasil, Turquía y Rusia se han incrementado de forma paralela a los de los bonos estadounidenses, perjudicando lo que había sido un entorno muy favorable para las acciones de mercados emergentes. La Reserva Federal dijo el martes que esperaba subir pronto las tasas de interés. Cualquier incremento en las tasas mejorará los rendimientos de los bonos del Tesoro de EE.UU. y restará atractivo a la deuda de los países emergentes, que acarrea más riesgo.

Ayer, el índice de J.P. Morgan para bonos emergentes cayó un 2% (su mayor reducción en un día desde mediados de 2002) y muchos bonos están cayendo abruptamente con respecto al mes pasado. Los bonos brasileños a 40 años, por ejemplo, se negociaron ayer a US$0,885 sobre el dólar, frente a US$1,05 hace un mes.

Además, si disminuye el consumo en China, habrá presiones a la baja en los precios de los metales y probablemente los mercados accionarios de Rusia se verán afectados. Los exportadores brasileños de mineral de hierro, celulosa y acero también sufrirían la reducción de los pedidos chinos.

Steve Bleiberg, estratega global para Citigroup Asset Management, dice que sus fondos han estado reduciendo sus posiciones en mercados emergentes desde marzo y piensa que los grandes retornos quedaron atrás. "Estos mercados tienen sus mejores resultados cuando la economía del mundo desarrollado está en alza", dice, "y ahora vemos que el crecimiento se estabiliza y luego se desacelerará".

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