UN MICROBIO MALO QUE HACE BIEN

UN MICROBIO MALO QUE HACE BIEN

Los virus como el H5N1 no responden a los antibióticos, lo cual hace que resulte muy difícil combatirlos. Pero las bacterias viejas comunes también pueden resultar alarmantes. La bacteria Bdellovibrio suena como algo salido de una novela de Stephen King.

08 de febrero 2004 , 12:00 a. m.

Los virus como el H5N1 no responden a los antibióticos, lo cual hace que resulte muy difícil combatirlos. Pero las bacterias viejas comunes también pueden resultar alarmantes. La bacteria Bdellovibrio suena como algo salido de una novela de Stephen King.

Suele nadar hasta chocar con alguna criatura unicelular; se aferra a su membrana celular, avanza en el interior y la devora, llegando a agrandarse hasta 15 veces su tamaño original. Luego se divide en una progenie de hasta 15 pequeños predadores, que escapan busca de presas.

Por suerte a Bdellovibrio no le gustan las células humanas, aunque se sabe que habita en el intestino humano. Pero tiene debilidad por patógenos humanos, microbios como la salmonella y el E. coli, que matan a miles de personas por año, y que están volviéndose resistentes a los antibióticos.

El potencial de la Bdellovibrio como arma contra infecciones bacteriales tal vez parezca obvio, pero nadie había estudiado el genoma de este microbio benigno hasta que el bioquímico Stephan Schuster del Max-Planck Institute de Tubingen, Alemania, pensó en analizarlo hace dos años.

La semana pasada, en la revista Science, Schuster y sus colegas publicaron su genoma y una primera observación de su estilo de vida: "Vemos el potencial de crear una droga de última instancia para pacientes cuyos sistemas inmunes se dieron por vencidos y están cerca de la muerte", dice Schuster.

Su mayor interés desde el punto de vista médico es que el microbio permitiría a los expertos usar la evolución como un arma contra la enfermedad y no a la inversa. Desde que los antibióticos tienen un solo propósito, una sola mutación puede neutralizarlos.

Pasados apenas cuatro años desde que las empresas farmacéuticas habían comenzado la producción en masa de penicilina en 1943, los microbios empezaron a evolucionar en nuevas cepas que resistían los efectos de las drogas. Por eso estas compañías se esfuerzan por adelantarse a la naturaleza.

Bdellovibrio es en sí misma un producto de la evolución -o sea que probablemente continuará llevando a cabo las adaptaciones necesarias para seguir dominando a su presa-. No se conoce ninguna bacteria que haya desarrollado una resistencia permanente.

Los científicos todavía no saben cómo ingresa Bdellovibrio en los seres humanos, y es raro encontrar un microbio en un intestino. Aunque el microbio termine siendo útil en la guerra contra las bacterias, desarrollar un tratamiento médico llevará por lo menos 10 años, dice Schuster. Pero hasta el momento el científico ha encontrado algunas cualidades prometedoras.

Como Bdellovibrio ataca células que ya no están creciendo, podría ser adecuada para tratar infecciones en última fase. Las empresas farmacéuticas seguramente elaborarán ideas para nuevas drogas estudiando su táctica. Aunque el microbio acabe teniendo algunos efectos secundarios desconocidos, de todos modos podría servir para purificar las plantas de saneamiento de agua y suelo en complejos industriales. O quizá como personaje de un cuento de ciencia ficción.

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