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MANO DURA CONTRA LOS MOROSOS

MANO DURA CONTRA LOS MOROSOS

De la situación que vive Bogotá, a todos nos corresponde una cuota: a los bogotanos, a la Nación, al legislativo y a la propia administración distrital. Estas tesis es del secretario de Hacienda, Carlos Fernando Zarama.

En entrevista con EL TIEMPO, el funcionario se refirió a la responsabilidad que cada uno tiene en la crisis fiscal por la que atraviesa la ciudad y esbozó las estrategias que deberán conducir a su solución.

Zarama dijo que la Nación tiene una deuda moral con Bogotá porque la gran cantidad de gentes que llegan diariamente de otras ciudades del país, acosadas por la violencia o la falta de trabajo, se instalan en la capital y aumentan la demanda de servicios públicos y crean otras necesidades.

La ciudad según la tesis del funcionario tiene un desarrollo acelerado que no le corresponde a su propio crecimiento, mientras la responsabilidad que le corresponde a la Nación, le toca asumirla a Bogotá.

Zarama explicó que, por ejemplo, la Empresa de Energía de Bogotá subsidia a los habitantes de los estratos 1, 2 y 3 de los municipios de Cundinamarca y aun de departamentos vecinos como el Meta.

Agregó que el 3 por ciento de las nóminas que pagan las empresas al Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF) van a parar a la Nación, mientras el Distrito debe hacer por aparte millonarias inversiones en guarderías, salacunas, rehabilitación de gamines y pordioseros y en programas para la tercera edad.

De la misma manera, a través del Fondo de Vigilancia y Seguridad, Bogotá sostiene a la Policía y le compra equipos, motocicletas y patrullas, cuando ésta es una responsabilidad de la Nación.

La tercera parte de los estudiantes de la Universidad Distrital sostuvo Zarama llegan de las distintas ciudades del país y cada uno le representa a Bogotá 1.400.000 pesos al año, sin que la Nación aporte lo justo por este servicio.

Pero lo más significativo está en el hecho de que Bogotá le da a la Nación un billón 660.000 millones de pesos en impuestos nacionales y, sin embargo, solo recibe 90.000 millones.

Impuestos reales Pero si la Nación le diera a Bogotá todo lo que le corresponde, tampoco le alcanzaría para solucionar sus problemas, porque el solo plan vial costaría dos billones de pesos, la deuda de la capital es de dos billones de pesos y la deuda social que tiene con los millones de personas que viven en condiciones casi infrahumanas es cuantiosa.

Zarama dijo que con el anterior argumento no pretende echarle toda la culpa a la Nación de la situación que vive Bogotá. Recordó que la responsabilidad también es de los bogotanos, que no le pagan a la ciudad lo justo por impuestos, y de la propia administración, que ha fallado en los controles para obtener el recaudo.

Anotó que hay propietarios de negocios que no pagan lo que les corresponde por industria y comercio y que declaran que en un mes vendieron 25.000 pesos cuando sus ventas superaron el millón. Todo para no pagarle al Distrito lo que le corresponde.

De la misma manera, hay contribuyentes del predial que deben cuatro y más años y solo esperan que se decrete una amnistía para pagar sin intereses de mora.

El funcionario es partidario de acabar con los descuentos para quienes paguen puntualmente sus impuestos y dijo que en la práctica ese estímulo no ha dado resultados. Quienes cumplen son los mismos, mientras el porcentaje de los morosos no sufre ninguna modificación.

Para evitar que el Distrito no reciba lo justo y a tiempo, Zarama busca darle a la sección de Impuestos Distritales la misma importancia y poder que tiene Impuestos Nacionales.

Alcabaleros Lo primero que va a hacer es crear, el primero de julio, un cuerpo de 200 profesionales para que los contribuyentes no le pongan conejo a Bogotá.

Cien de ellos harán visitas de cortesía a las casas o negocios de los deudores morosos y los invitarán a ponerse al día, con la advertencia de que si no lo hacen voluntariamente y en determinado tiempo, se les embargarán la casa, los muebles o los electrodomésticos.

Los otros cien profesionales revisarán una por una las declaraciones de industria y comercio con dudosos ingresos y les caerán por sorpresa a aquellos contribuyentes sospechosos para revisarles los libros y las existencias de inventario.

Como en el caso anterior, los invitarán cordialmente a pagarle a Bogotá lo que en justicia le corresponde; de no hacerlo, se les aplicarán medidas coercitivas.

Al mismo tiempo, Zarama buscará que los sueldos de todos los empleados encargados de la recaudación de los Impuestos Distritales sean aumentados para evitar que por esta vía se presenten actos corruptos.

También, aplicará la ley para mejorar las entradas al fisco por concepto del impuesto predial.

Zarama dijo, finalmente, que la crisis no la vamos a solucionar dependiendo de la Nación, pues la primera deuda es de los bogotanos con Bogotá. Lo demás, como dice el alcalde Jaime Castro, es querer vivir con el modernismo de Nueva York, pero pagando los impuestos de Somondoco , concluyó.

El 1993 el presupuesto de gastos del nivel central fue de 314.000 millones de pesos, mientras que la sola inversión en la malla vial, para recobrar los 25 años de atraso de la misma costaría $700.000 000.000.

La deuda del Distrito suma un billón y medio de pesos y en 1994 su servicio y amortización exigirá $107.000 000.000, cuando el actual concepto de límite de la deuda por capacidad de pago, le permitirían solamente recibir $40.000 000.000. EL3] El deficit del nivel central en 1993 con el presupuesto mínimo de inversión aprobado para este año será del orden de los 60.000 millones y el año entrante manteniendo las mismas limitaciones, será de $104.000 000.000. Este deficit sería mayor si se proyectara la realización de algunas de las inversiones básicas en materia social y de los programas de modernización y desarrollo que el Distrito requiere con urgencia.

En 1993 los ingresos tributarios serán del orden de los 206.000 milones de pesos compuestos fundamentalmente por Industria y Comercio $75.000 000.000; Predial $55.000 000.000; consumo a la cerveza $40.000 000.000 y Timbre de vehículos $16.000 000.000. Los demás impuestos no superan individualmente los $6.000 000.000.

De conservarse las actuales circunstancias, los ingresos de 1994, aun con una razonable taza de crecimiento, no servirían para atenuar la crisis y cubrir las necesidades básicas. Continuaría por consiguiente agravándose la misma y amenazando con entrar en shock.

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