EL MONJE

Corría el año de 1984 y Bogotá era el caos que nos hizo famosos en todo el mundo. Dos años antes, García Márquez había ganado el Nobel y dos años después Campo Elías entraría a Pozzeto a sangre y fuego. El estudiaba ingeniería electrónica, leía a Sartre y a Camus con verdadera pasión, escuchaba a Jethro Tull y a Led Zeppelin, y andaba por ahí con una mochila caminando por la Carrera Séptima, barbado, con unos lentes redondos tipo John Lenon y con el pelo hasta los hombros. La vida no había comenzado y él ya estaba preocupado, inquieto, alerta.

07 de febrero 2004 , 12:00 a. m.

Corría el año de 1984 y Bogotá era el caos que nos hizo famosos en todo el mundo. Dos años antes, García Márquez había ganado el Nobel y dos años después Campo Elías entraría a Pozzeto a sangre y fuego. El estudiaba ingeniería electrónica, leía a Sartre y a Camus con verdadera pasión, escuchaba a Jethro Tull y a Led Zeppelin, y andaba por ahí con una mochila caminando por la Carrera Séptima, barbado, con unos lentes redondos tipo John Lenon y con el pelo hasta los hombros. La vida no había comenzado y él ya estaba preocupado, inquieto, alerta.

A punto de terminar su carrera universitaria, se retiró y se dedicó de tiempo completo a hacer teatro. Trabajó con Ricardo Camacho, con Germán Moure, con Humberto Dorado y con Olga Lucía Lozano, la vieja guardia del Teatro Libre de Bogotá. Aprendía los secretos del oficio, investigaba, leía, revisaba cada escena y cada montaje hasta la saciedad. Sin embargo, algo en él seguía sin adaptarse al entorno, lejos, como si sintiera un extraño llamado y quisiera acudir a un encuentro que no sabía cuándo ni dónde era.

Viajó a París y como buen latinoamericano desempeñó en esa ciudad diversos oficios para poder sobrevivir. Mientras tanto, seguía en sus pequeños cuartos leyendo, tomando notas y estudiando en las bibliotecas públicas entre jornada y jornada. Fue entonces cuando descubrió el Budismo Zen y se unió a un grupo para practicar esta disciplina.

El origen de la palabra Zen está en la transcripción fonética del ideograma chino Ti chan, que a su vez deriva de Dhyana, que en sánscrito significa meditación. Se remonta a la experiencia de Buda Shakyamuni, que realiza el despertar en la postura de zazen en India, varios siglos antes de Cristo. El Zen es la práctica de la meditación en la misma postura del Buda histórico. Sentado frente a un muro, con las piernas cruzadas, la respiración calmada y la mente apacible, el individuo que practica esta disciplina se concentra en el instante presente, sin buscar ningún objetivo en particular. Debido a su carácter absolutamente práctico, el Zen está más allá de la religión, más allá de los conceptos, más allá del lenguaje.

Durante siglos, esta práctica ha sido transmitida de maestro a discípulo. Pasó de la India a China y de allí a Japón. En el siglo XX, Occidente empezó a interesarse por el aspecto filosófico del Zen. En Colombia es una disciplina relativamente nueva. Sólo hasta ahora mostramos el interés que otros países latinoamericanos le han profesado desde hace ya varios años, como lo demuestran los ensayos de Borges o de Octavio Paz.

Iván Quintero se ordenó monje en París, fue discípulo del maestro español Dokusho Villalba y después ha recorrido varios países estudiando y practicando esta disciplina en distintos monasterios. Ha escrito artículos sobre el tema, ha dictado cursos sobre pintura sumi-e, ha traducido textos del inglés y del francés, ha dictado conferencias, ha sido entrevistado muchas veces y ahora intenta montar un grupo de práctica aquí, en Bogotá. El año pasado la televisión japonesa le dedicó unos minutos al verlo en un retiro en uno de los monasterios. Su antigua figura ha desaparecido y ahora es un hombre calvo, afeitado y apacible.

El 19 de febrero dictará una charla introductoria en la sede de Uniyoga de la calle 101. Me alegra saber que esta ciudad se abre, que multiplica sus zonas de comunicación con otras realidades, que es infinita, inabarcable, misteriosa, y que en esta ocasión saluda y se conecta con una disciplina que tiene miles de años de antiguedad.

mariomendoza02@hotmail.com

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