BUEN COMIENZO, CUADRO

BUEN COMIENZO, CUADRO

La tarea no era fácil ni una. Todo lo contrario: muchas. Distraer el miedo, escondérsele a los nervios, jugar bien, no perder. Lo último no ocurrió, fue un empate, nada mal, para recibir su primer partido en la A. Claro, pudo ser mejor; claro, se votaron oportunidades; claro, Junior fue menos y claro, los nervios le ganaron a muchos la partida.ááá

09 de febrero 2004 , 12:00 a. m.

La tarea no era fácil ni una. Todo lo contrario: muchas. Distraer el miedo, escondérsele a los nervios, jugar bien, no perder. Lo último no ocurrió, fue un empate, nada mal, para recibir su primer partido en la A. Claro, pudo ser mejor; claro, se votaron oportunidades; claro, Junior fue menos y claro, los nervios le ganaron a muchos la partida.ááá.

A pesar de llegar a un escenario familiar, ayer más que nunca pesaban las miradas sobre el equipo y el juicio era más atento que de costumbre. Cerca de 5 mil personas, muchos de ellos que apenas sabían como llegar al estadio Alfonso López, asumieron estríctos la evaluación. El veredicto fue unánime: Chicó aprobó con buena nota su debut.

Como era lógico, el corazón latía con más afán de lo normal y bajarle el ritmo fue un esfuerzo adicional. En el comienzo del partido, la ansiedad fue evidente.

A pesar de los intentos fallidos por lograr una creación precisa en el medio campo, una colección de llegadas acumuló Luis Yanes, que mantuvo la buena costumbre de ambición y entrega que mostró el año anterior en la B. El delantero de 21 años estuvo cuatro veces cara a caraá frente al gol. La más clara, a los 36 minutos en una jugada individual, pasó rozando la base del vertical de un Junior excesivamente tímido y demasiado reservado.

"Un debut nunca es como uno se lo imagina. Creo que nos traicionó la ansiedad por llegar al gol, por eso fallamos, pero vamos a trabajar con dedicación para corregir los errores de definición", confesó el volante Claudio Hernández.

Contagiado por lo visto en el primer tiempo, la nueva hinchada del Chicó, que no se dejó opacar por los numerosos costeños que acompañaron a su equipo, se alistó para celebrar un gol y, tal vez, la primera victoria. Pero aunque Chicó no perdió las ganas de seducir con temperamento al público, Junior se encargó de hacerles perder la apuesta.

En uno de los pocos ataques del equipo de Jorge Luis Pinto, José Amaya se apoderó de un re-bote que dejó el arquero Juan Guillermo Villegas, luego de un tiro libre de Lin Carlos Henry y le metió frió a la cálida tarde. Era el 1-0, a los 24 minutos del segundo tiempo. Pero la sorpresa duró muy poco y el golpe no alcanzó para nocaut. A los 26, Chicó pagó con el gol del empate una ligereza de manos del arquero Carlos Pérez. Anuar Guerrero le devolvió el buen clima al partido. El corazón terminó palpitando tan rápido como al comienzo, pero aún el curso es largo y los exámenes numerosos. El primero ya se pasó.

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