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CAMPESINOS: MÁS PROMESAS EN SU DÍA

CAMPESINOS: MÁS PROMESAS EN SU DÍA

A una sugerencia de Augusto Franco Gómez, un funcionario de la Caja Agraria, en 1964, al entonces presidente de la República, Guillermo León Valencia, los campesinos del país le deben la celebración de su día cada año, para que al menos, como dicen sus organizaciones gremiales, recordar que siempre han estado mal y escuchar promesas. Según las estadísticas centradas en el sector campesino, en las dos últimas décadas algo han mejorado. En 1985, año del último censo nacional, se concluyó que las diferencias en calidad de vida entre el campo y la ciudad se habían reducido.

En 1965 un habitante de la ciudad vivía cinco años más que un campesino. En 1985 la diferencia se había reducido a tres años. Entre 1970 y 1985, señalaba el censo, la esperanza de vida de los campesinos subió diez años, mientras que la mortalidad infantil bajó 50 por ciento.

Pese a cierta mejoría en la calidad de vida en las últimas dos décadas y sumando ocho años más, hasta 1993, otros estudios revelan que las estructuras que mantienen en la pobreza al campesino aún perduran.

Por ejemplo, un estudio reciente del Fondo de Desarrollo Rural Integrado (DRI) y la Universidad de los Andes señala que prosiguen el atraso y el olvido, es decir, que los campesinos están estancados .

Siguen en manos de los intermediarios. Están sujetos a sistemas primarios de comercialización , dice, por ejemplo, una de las conclusiones del mencionado estudio.

Asimismo, agrega que los servicios públicos en el sector campesino son en unas regiones insuficientes y en otras inexistentes. Las fuentes de agua potable en muchas regiones son los ríos, quebrada o nacederos. El uso de la leña sigue siendo fuente para cocción de alimentos , añade.

El análisis del DRI y la Universidad de los Andes, que abarcó 21 departamentos y más de 600 municipios, revela el cambio generacional en el campo. El 65 por ciento de los cerca de ocho millones de campesinos del país son menores de 29 años, lo que significa que la producción agropecuaria de este sector está en manos de 5,2 millones de jóvenes.

Pese a sus sistemas primarios de comercialización, los campesinos generan el 69 por ciento de la oferta total de alimentos en Colombia. Como parte de su progreso más bien espiritual, se revela asimismo que este sector está superando el analfabetismo. Solo el 14,64 por ciento permanece en la ignorancia.

Pobreza y tierra El predominio de la pobreza en el campo lo señala también el Instituto Colombiano de la Reforma Agraria (Incora), en un balance sobre treinta años de reforma agraria. Son tres décadas de política agraria, y todavía más de cinco millones de pobladores rurales no tienen acceso a la propiedad o si la poseen, se mantiene en condiciones precarias .

Es decir dice el Incora más de 850.000 familias campesinas son víctimas de pobreza, debido a la carencia de la tierra .

En las condiciones de pobreza, según los expertos agrarios, influye de manera determinante la forma de tenencia de la tierra. Aún persiste la convivencia de minifundio, latifundio y campesinos sin tierra.

Según el Incora, 860.000 familias campesinas tienen, en promedio, 2,6 hectáreas. Entre tanto, 8.394 personas poseen más de 500 hectáreas. Es decir, el 92,3 de los minifundistas son propietarios del 17 por ciento de la tierra, mientras que un 7,7 es dueño del 83 por ciento.

Los balances del Incora indican, asimismo, que la reforma agraria sí ha fracturado el latifundio, acusado durante años de coadyuvar a la pobreza campesina, en el sentido de que su proporción en el país ha bajado, por lo menos del nivel de 1.000 hectáreas por acción del Incora y por efecto de las herencias que, de todas maneras, significan subdivisión de la tierra.

Sin embargo, en los últimos años se ha adherido a las formas de tenencia de la tierra, según el Incora, la acción del narcotráfico que hoy posee alrededor de tres millones de hectáreas, desplazando a campesinos ansiosos aspirantes a tierra.

De otro lado, ante la debilidad de las condiciones sociales y económicas del entorno rural, muchos campesinos e indígenas se han ligado directa e indirectamente al tráfico de estupefacientes con la siembra de coca y, en los dos últimos años, amapola.

Esta flor, dice la Policía Nacional, se siembra hoy en 14.000 hectáreas en distintas regiones, las más pobres y marginadas.

Habrá futuro? Ante la persistencia de las condiciones que mantienen en el atraso a los campesinos, con un fuerte peso de las distintas formas de violencia, el Gobierno ha anunciado el lanzamiento de la Política de desarrollo rural campesino , que buscará mejorar los ingresos y la calidad de la población rural, mejorando la eficiencia productiva y acciones que signifiquen ingresos extraprediales . Así lo ha esbozado el ministro de Agricultura, José Antonio Ocampo Gaviria.

El funcionario planteó en reciente foro organizado por la Asociación Nacional de Usuarios Campesinos (ANUC) que la responsabilidad del Estado frente al sector agropecuario y pesquero no reside únicamente en su función económica, sino especialmente en su importancia social.

Los observadores, inclusive la misma ANUC, reconocen la buena fe y las intenciones del ministro Ocampo de propugnar por fortalecer una política sectorial.

Sobre los perfiles del programa campesino que hizo el funcionario en el foro de los usuarios campesinos, la ANUC señala que este postulado no solo hace reconocimiento al papel central de la pequeña producción en este sector de la economía, sino también a los elevados índices de pobreza de amplias regiones rurales del país, y la relación que existe entre pobreza y violencia rural, por una parte, y entre la primera y el desarrollo de cultivos ilícitos por otra .

Sin embargo, los analistas del sector agropecuario, los gremios de la agricultura comercial, los ganaderos y en este caso los campesinos, coinciden en el temor de que la articulación de una política sectorial fuerte quede relegada por las consideraciones de tipo macroeconómico.

Los expertos señalan que el actual Gobierno está entrando en su recta final y necesita dejar consolidada su filosofía económica, o de apertura. Quizás, coinciden, deje marchando pautas para la reivindicación de los campesinos, los más pobres del ámbito rural.

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