ASÍ ES LA AMENAZA COLOMBIANA

ASÍ ES LA AMENAZA COLOMBIANA

El mercado nacional -dijo un dirigente gremial- será inundado con producción extranjera subsidiada y la industria del país irá a la quiebra.

09 de mayo 2004 , 12:00 a.m.

El mercado nacional -dijo un dirigente gremial- será inundado con producción extranjera subsidiada y la industria del país irá a la quiebra.

Aunque suene familiar, no es la descripción de un empresario colombiano de lo que le pasará una vez se firme el tratado de libre comercio (TLC) que Estados Unidos empieza a negociar el 18 de mayo en Cartagena con Colombia Ecuador y Perú. Al contrario, es el relato de Jack Roney, director económico de la Alianza Estadounidense del Azúcar, de lo que él supone que le pasará a su sector si los TLC que negocia Estados Unidos incluyen a esa industria.

Como los azucareros, los cafeteros de Puerto Rico creen que un TLC con el bloque andino los llevaría de vender el café mejor pago del mundo, a la quiebra. Y los productores de ron de Islas Vírgenes piensan que la competencia colombiana los sumará al catálogo de especies en vía de extinción.

Pero también hay defensores del tratado porque un país como Colombia ya genera cientos de miles de empleos en territorio de Estados Unidos, y hasta estadounidenses que piden que se agilice la entrega de visas a colombianos.

Así, en una reciente audiencia convocada por la Oficina del Representante Comercial Estadounidense (Ustr) en Washington, los amenazados no ahorraron llanto para expresar los temores que les despiertan cuatro débiles países del sur: Colombia, Ecuador, Perú y Bolivia. Pero también se hicieron oír los empresarios estadounidenses que creen que el acuerdo es beneficioso.

Por ejemplo, Peter Mangione, en representación de los Distribuidores y Minoristas del Calzado de Estados Unidos, dice que se deben eliminar los aranceles desde el primer día de vigencia del tratado.

A su país, dice Mangione, no lo debe preocupar la entrada de calzado de los países andinos. Ni de Colombia, donde hay algo así como una industria del calzado, con una compañía que tiene una infraestructura decente .

Mientras tanto, otros resaltan que la industria de las flores colombianas genera 220.000 empleos en territorio estadounidense, en operaciones mayoristas, tiendas minoristas, supermercados, corretaje de importaciones y transportes. Así lo asegura Randy Schenauer, director de Logística y Ventas al por Mayor de las tiendas de flores KaBloom.

Según Schenauer, las inversiones estadounidenses en la industria colombiana de flores valen 250 millones de dólares, lo que les ha permitido ser dueños del 17 por ciento de la producción nacional. Por esas razones, su empresa respalda los esfuerzos de establecer un acuerdo de libre comercio con las naciones andinas y urge firmemente que ese acuerdo dé un tratamiento libre de derechos de aduana a las flores de la región andina .

Por su parte, Robert Vastine, vicepresidente de la Coalición de Industrias de Servicios, que comprende salud y educación entre otros, cree que su sector necesita del tratado, pero las trabas para que los colombianos obtengan visas hacen perder ventas. Significa que ellos no pueden venir a ser educados o a recibir tratamientos médicos. Esas también son exportaciones .

Otra voz de fuerte respaldo al TLC es la de la Asociación Estadounidense de Importadores de Textiles y Vestuario. Su representante, Natalie Hanson, pidió que a los productores andinos se les permita, dentro de ciertas condiciones, ser proveedores de fábricas que luego exportan a Estados Unidos desde México y demás países que tienen ya sus TLC con el país norteamericano.

Para John Murphy, representante de la Cámara de Comercio Estadounidense en la audiencia, otra buena razón para que a su país le convenga un TLC con Colombia es lo que este haría por la agricultura estadounidense. Pienso que es muy notorio que Colombia es lo absolutamente un gran importador de productos de la agricultura estadounidense .

Los productores lácteos, según Shawana Morris, de la Federación Nacional de Productores de Leche, también están ansiosos de que caigan las barreras para entrar especialmente en Colombia y Perú.

COLOMBIA 5 EN CONDUCTA.

En E.U. celebran como Colombia accedió a fijar normas de propiedad intelectual como el famoso decreto 2085 que prohíbe fabricar medicamentos con base en información entregada por otro laboratorio para obtener su propio permiso.

En ese sentido se expresó, por ejemplo, Renard Aron, de la Asociación de Manufactureros Farmacéuticos: Colombia debería ser alabado por ser el primer y único país andino en dar este paso . Con esta conducta, el gobierno colombiano buscó que Estados Unidos incluyera el país en las preferencias del Atpdea.

Durante la audiencia sobre el TLC, John Murphy, representante de la Cámara de Comercio Estadounidense, pidió que para que Ecuador y Perú fueran incluidos en las negociaciones del tratado se les exigiera seguir el mismo camino. A pesar de que no lo hicieron, ya están en el TLC, como han estado en el Atpdea desde el principio.

AZUCAR: ASI NO SE PUEDE COMPETIR.

Cuando Jack Roney, de la Alianza Estadounidense del Azúcar, tomó la palabra, habían hablado algunos sindicalistas de Estados Unidos, Ecuador y Colombia. Roney empezó diciendo que tras haber escuchado el poderoso testimonio de los caballeros de Ecuador y Colombia sobre los abusos con los derechos laborales , los azucareros estadounidenses estaban orgullosos de ser eficientes cumpliendo las normas laborales más exigentes del mundo.

Por eso, continuó, sería difícil competir con la industria colombiana. Todos nuestros trabajadores en la fincas y fábricas -dijo Roney- están sindicalizados. Disfrutan de salud, seguros, beneficios de pensión, y pueden poner a sus hijos en el colegio .

Pero mientras los azucareros piden protección, las industrias que usan azúcar piden que el TLC sí permita el comercio libre de ese producto. Lee McConnell, que intervino en la audiencia en nombre de la Asociación de Usuarios de Edulcorantes (SUA), dice que abrir el mercado de azúcar brindaría beneficios netos a los consumidores estadounidenses.

Pero Roney rechaza esa posibilidad: La historia ha mostrado que los fabricantes y minoristas de alimentos absorben consistentemente las rebajas en precios de ingredientes para aumentar sus márgenes en vez de pasar cualquier ahorro a los consumidores .

RON: COLOMBIA ARRASARA.

Con el TLC y, en consecuencia, sin aranceles, el ron barato de Colombia arrasará esa industria en Islas Vírgenes y Puerto Rico.

poco lo que esos productores pueden hacer por ellos Es mismos para mitigar el dramático impacto , dice Andrew Szamosszegi, de la firma de consultoría de Washington Lecg, contratada para hacer un estudio sobre los impactos económicos en las islas.

De Puerto Rico e Islas Vírgenes, dice Szamosszegi, salen cuatro quintas partes de la oferta del ron que se consume en Estados Unidos. Al desaparecer los aranceles no habrá efectos en los rones finos, en donde hay fuertes identidades de marcas, pero sí en los rones baratos, en donde habrá un caso de relocalización de la oferta, hacia Colombia, y Brasil en caso de que hubiera otro tratado que incluyera a este último país.

CAFE: ADIOS A LOS PRIVILEGIOS.

Los colombianos aseguran que su café es el mejor del mundo . Mientras tanto, el café de Puerto Rico es absolutamente desconocido en los mercados internacionales. Sin embargo, mientras un cafetero que produce el mejor café del mundo recibe 330.000 pesos por 125 kilos de su producto, su colega en Puerto Rico recibe casi el quíntuple por la misma cantidad: el equivalente a 1,6 millones de pesos.

Incluso, estos 1,6 millones de pesos son menos de lo que los 125 kilos de café colombiano deben pagar en aranceles si quieren entrar para ser vendidos en Puerto Rico.

El consultor Andrew Szamosszegi resalta que estos aranceles y el precio mínimo que el gobierno puertorriqueño les garantiza a sus cafeteros han mantenido a sus familias a salvo de la crisis mundial del café que ya completa tres lustros.

Por esa razón, las familias cafeteras de Puerto Rico no deben ser expuestas al capitalismo salvaje con la competencia de Colombia y los demás andinos, y se debe mantener el arancel de 2,5 dólares por libra de café verde. Impuesto que es, entre otras cosas, más de cuatro veces lo que vale una libra de café colombiano en el mercado internacional.

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