LO BUENO, LO MALO Y LO FEO

LO BUENO, LO MALO Y LO FEO

En Colombia, el debate intelectual y político es generalmente en blanco y negro. Se está a favor o en contra de una manera radical, sin matices. Esta cultura sectaria le ha hecho un gran daño al país. Ante la perspectiva de la reelección presidencial es indispensable un debate sereno y maduro. Qué elementos favorables tiene en sí misma la reelección presidencial? Qué ventajas y problemas podría acarrear que esta tenga nombre propio?

10 de mayo 2004 , 12:00 a.m.

En Colombia, el debate intelectual y político es generalmente en blanco y negro. Se está a favor o en contra de una manera radical, sin matices. Esta cultura sectaria le ha hecho un gran daño al país. Ante la perspectiva de la reelección presidencial es indispensable un debate sereno y maduro. Qué elementos favorables tiene en sí misma la reelección presidencial? Qué ventajas y problemas podría acarrear que esta tenga nombre propio?.

Lo bueno: La reelección, como mecanismo para castigar a los malos gobernantes y premiar a los buenos, ha sido muy benéfica en múltiples experiencias internacionales. En momentos de crisis profundas, un liderazgo fuerte, estable, decidido y con metas precisas puede ser fundamental para una nación. Los cuatro periodos presidenciales de Franklin Delano Roosevelt (1932-1945) le permitieron a Estados Unidos superar la crisis mundial del capitalismo de los años 30, gracias a las políticas keynesianas contenidas en el New Deal. Esta recuperación le permitió a Estados Unidos, en alianza con la Unión Soviética, derrotar la amenaza del eje nazi-fascista y, tras el fin de la II Guerra Mundial, emerger como la mayor potencia global.

Sin duda, Uribe es un líder con visión y amplio apoyo ciudadano. La política de seguridad democrática ha debilitado a los actores armados no estatales, en especial, pero no exclusivamente, a los criminales grupos paramilitares. Este clima de seguridad interna ha favorecido una reactivación de la economía, fundada ya no en el gasto público sino en la inversión privada. Colombia está recuperando la confianza en sí misma.

Lo malo: En América Latina la experiencia reeleccionista no ha sido positiva. En los últimos años, con la sola excepción de Fernando Henrique Cardoso en Brasil, el resto de gobiernos (Fujimori, Chávez, Menem) han sido desastrosos para sus respectivas naciones. Dada la precariedad extrema de los regímenes presidencialistas latinoamericanos, los mandatos muy extensos han terminado desgastando al gobernante de turno, debilitando su capacidad de gestión y, en muchos casos, han llevado a una peligrosa inestabilidad institucional. De ahí la importancia del debate que ha propuesto el ex presidente Alfonso López Michelsen en torno al régimen parlamentario.

Los riesgos de generar en Colombia, como ocurrió en Perú, Argentina y Venezuela, un liderazgo mesiánico son preocupantes. El regreso del caudillismo o, eldel lídersegún la expresión del reputado sociólogo mexicano Sergio Zermeño. Los liderazgos personalistas van en contravía de la necesidad sentida en América Latina de crear instituciones políticas y gubernamentales sólidas. La actitud despectiva de Alvaro Uribe hacia los partidos es, en este sentido, preocupante.

Por otra parte, la ausencia de una tradición de reelección presidencial coge al país sin una preparación adecuada. Estados Unidos tiene una larga tradición reeleccionista, la cual exige una rigurosa carrera administrativa y serios controles institucionales para evitar la utilización indebida de los recursos del Estado, o los puestos públicos, como herramientas de acción política. Las denuncias que se pueden instaurar por la utilización de cargos o recursos para los fines reeleccionistas de Uribe podrían terminar siendo muy desestabilizadoras para el país.

Lo feo: El cambio de las reglas en la mitad del juego. Uno de los peores males de América Latina es la inseguridad jurídica. Esta afecta a la inversión privada nacional e internacional y, por tanto, al crecimiento económico. Afecta, igualmente, al resto de las instituciones. En Colombia, por ejemplo, cambiamos los códigos Penal y de Procedimiento Penal cada dos o tres años.

Los lectores pueden ponderar estos argumentos a favor y en contra y, como ciudadanos alerta e informados, tomar sus propias decisiones. Por mi parte, considero que los factores negativos pesan más que los positivos. Me parece inconveniente la reelección inmediata, mientras no se lleven a cabo los cambios institucionales necesarios para este cambio tan radical en las costumbres políticas.

epizarrol@unal.edu.co

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