BOGOTÁ-GIRARDOT SIGUE EN VEREMOS

BOGOTÁ-GIRARDOT SIGUE EN VEREMOS

Por segunda vez, el jueves pasado el Instituto Nacional de Concesiones (Inco) decidió aplazar la adjudicación de las obras correspondientes a la doble calzada Bogotá-Girardot. Uno de los principales obstáculos para definir el nombre del constructor de la vía, de 121 kilómetros, valorada en 450.000 millones de pesos, que reducirá en una hora el trayecto entre el municipio y la capital y que es uno de las obras más importantes que se iniciarán este año en el país, es la posible existencia de documentación falsa que el Inco y el Gobierno de Venezuela están revisando.

08 de mayo 2004 , 12:00 a.m.

Por segunda vez, el jueves pasado el Instituto Nacional de Concesiones (Inco) decidió aplazar la adjudicación de las obras correspondientes a la doble calzada Bogotá-Girardot.

Uno de los principales obstáculos para definir el nombre del constructor de la vía, de 121 kilómetros, valorada en 450.000 millones de pesos, que reducirá en una hora el trayecto entre el municipio y la capital y que es uno de las obras más importantes que se iniciarán este año en el país, es la posible existencia de documentación falsa que el Inco y el Gobierno de Venezuela están revisando.

Según las primeras indagaciones, la firma que ocupó le segundo lugar de la puja, la Sociedad Futura Concesión Autopista Bogotá Girardot, denunció que el Consorcio Vial del Sumapaz, que logró la calificación más alta, había logrado ese puesto con documentación irregular en la que demostraba experiencia en la construcción del túnel de Mocoties, en territorio de ese país fronterizo.

Garantizar esa experiencia era sustancial porque la doble calzada prevé la construcción de un viaducto a la altura del Boquerón que medirá 4.5 kilómetros y que evitará que los viajeros pasen por el sitio conocido comoLa nariz del diabloi , el cual sólo funcionará en sentido Girardot-Bogotá.

Lo que ha quedado claro paralelamente a esa controversia es que la lucha por obtener el derecho a hacer las obras es entre pesos pesados.

Dentro del Consorcio Vial del Sumapaz figura el nombre de Mario Huertas y la compañía Icein y el Consorcio Autopista Bogotá-Girardot lo lidera Alejandro Char, empresario de Barranquilla.

Los competidores restantes son el Consorcio Bogotá-Girardot, liderado por Conconcreto; la Sociedad Concesionaria Centro Vial S.A, liderada por Odinsa y Conciviles; quinteto que complementa la firma Autopistas Nacionales.

Además del prestigio de algunas de las empresas, la participación de ellas en licitación constituyó además un hecho histórico, ya que por primera vez cinco firmas aspiraban a quedarse con la construcción de una carretera nacional.

A través de un comunicado, José Alejandro Torres dijo el jueves, al cierre de esta edición, que a raíz de que en el transcurso de las últimas horas algunos proponentes han presentado diversos documentos, muchos de ellos de origen extranjero, que requieren ser valorados a la luz de los Pliegos de Condiciones de la Licitación Pública, de la Ley 80 de 1993 y de la demás normatividad legal aplicable a la materia, y para efectos de garantizar los principios de transparencia, igualdad, y selección objetiva, se tomó la decisión de mantener la suspensión de la audiencia de adjudicación que había sido programada para ese día a las 4:00 de la tarde.

La obra en cifras.

Una vez inaugurada la vía, se cobrarán dos peajes, los mismos que existen hoy a la altura de Chuzacá y en Chinauta.

Los concesionarios en concurso aspiran recoger entre 849 mil millones de pesos y un billón 198 mil millones de pesos por concepto del tráfico promedio diario que se espera transite por la vía una vez sea inaugurada.

Según cálculos iniciales, por el trayecto circulan aproximadamente 5 mil camiones diarios y otros 6 mil carros particulares.

La concesión se mantendrá en manos privadas hasta tanto el inversionista no recupere la inversión, tiempo que se calcula en 16 años.

Uno de los principales argumentos que ha planteado el Gobierno para la ampliación de esta ruta, que también es uno de los tramos de la Carretera Panamericana que conecta al interior del país con Ibagué, el Eje Cafetero y el Valle, es su importancia para el turismo de Cundinamarca y el transporte de carga hasta el puerto de Buenaventura (Valle).

Voceros del ministerio de Transporte informaron que los trabajos de la doble calzada se iniciarán en un año aproximadamente y se inaugurará en el 2009.

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