SIENTO QUE VOY A MORIR, PERO HAY QUE AFRONTAR LAS COSAS

SIENTO QUE VOY A MORIR, PERO HAY QUE AFRONTAR LAS COSAS

Yo lloraba, le gritaba, le cogía las manos y le decía: por favor no, no nos va a pasar nada. Yo me acuerdo tanto que saqué esta Virgen que la guardábamos siempre y se la apretaba en la mano y le decía: estamos los dos juntos y vamos a salir juntos de aquí. La habían herido en la espalda. Como a las 12 del día sentimos los helicópteros que estaban volando ahí, en la zona. Entonces los muchachos que estaban con nosotros nos dijeron: tenemos que salir rápido; nos cayeron, nos cayeron. Pónganse algo negro .

26 de enero 1991 , 12:00 a. m.

Yo encontré esta chaqueta y me la puse. Entonces nos dijeron: bueno, tenemos que salir de aquí rápido, rápido . Entre los dos, con doña Diana, salimos y llevábamos un cuarto de hora subiendo por esa montaña.

Ibamos los dos. Ella iba un poco cansada porque el terreno era muy difícil. Después de ese cuarto de hora escuchamos unos disparos. Yo pensé que no era con nosotros, pero después fue que me di cuenta de que los disparos eran de los secuestradores.

Ellos le dispararon. En ese momento cayó y me dijo: Richard, Richard, estoy herida . Yo le dije no, tranquila. Yo miraba alrededor a ver quién estaba de los muchachos y de pronto fue que miré hacia el fondo y vi a un tipo que me estaba apuntando.

Yo le dije: no, por favor, no nos vaya a matar, no nos mate . Cuando lo miré, me tiré a un lado y sonó el disparo. Creo que él intentó hacer lo mismo conmigo.

En el suelo yo les seguía diciendo: no nos maten, por favor, déjenos tranquilos, pero ella no podía gritar porque estaba mal. Entonces le dije que estuviera tranquila que tuviera fe en Dios. La Policía llegó como a los diez minutos de que le dispararon a ella. Creo que el sonido de las balas hizo que llegaran más rapido.

Ellos, después que nos dispararon se fueron. Yo miraba para todos lados. Cualquier ruido que yo sentía, pensando que en qué momento aparecía una de esas personas y nos iba a matar.

Entonces ella me dijo: por qué no huye, porque no se va usted, huya usted . Yo le respondí: no, yo me quedo con usted, yo no quiero dejarla sola . Le hablaba y le decía quiere que recemos? y sacaba la Virgen y se la apretaba en las manos, pero ella me decía: yo creo que me voy a morir, ya no aguanto más .

Después de eso, entonces grité; sabe que yo voy a buscar ayuda a alguien para que nos ayude. Traté de pararme para buscar ayuda, pero nuevamente escuché los disparos. Entonces agregó: quédese conmigo; no se vaya porque a usted también lo van a matar . Yo le decía: yo necesito buscar una ayuda porque usted se está muriendo y la veo mal . Me dijo: yo siento que me voy a morir, pero tranquilo hay que afrontar las cosas .

Cuando llegó la Policía la cogimos y tratamos de ayudarla. Un campesino nos trajo una sábana y tratamos de hacer una camilla para llevarla hasta el helicóptero porque el terreno es muy escarpado.

Ellos siempre decían que la persona importante era ella. Que yo estaba ahí porque de pronto íbamos a hacer una entrevista. Ella les hizo una propuesta para hablar con Escobar y ellos nos decían: en estos días vamos a hablar, vamos a llevarle la razón , pero nunca hubo respuesta.

Lo único que decían era que si llegaba la Policía nos mataban; que eso podía suceder. Estábamos en una finca lujosa. Nos cambiaban de sitio seguido porque nos decían que era por nuestra seguridad. Hacía ocho días estábamos en esa casa.

Nosotros dormíamos de día porque nos angustiaba lo que podía suceder en la noche; por eso de noche permanecíamos despiertos. Un día de cautiverio era siempre lo mismo que el día anterior: jugar cartas, parqués. Ella estaba escribiendo un diario.

Ellos nos dispararon cuando ya el helicóptero estaba cerquita. Entonces nos quedamos quietos y nos pusimos los sombreros. Querían sacarnos de la zona.

Cuando llegó la Policía nos vinimos los dos en el helicóptero. Ella estaba lúcida y decía: me siento mal, me duele la espalda. Iba como tranquila, callada...

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