EL ESCRITORES SE LEYERON LA FERIA

EL ESCRITORES SE LEYERON LA FERIA

Libros, libreros, lectores, editoriales...todo en un mismo recinto que se cierra hoy con la XVII Feria Internacional del Libro de Bogotá.

03 de mayo 2004 , 12:00 a.m.

Libros, libreros, lectores, editoriales...todo en un mismo recinto que se cierra hoy con la XVII Feria Internacional del Libro de Bogotá.

Y alrededor de todo ese movimiento, el escritor.

Argentina, México y Colombia con sus ferias se han convertido en lugares obligados de las letras en América Latina y a ellas llegan escritores para mostrar sus novedades, para mantenerse vigentes y para debatir la situación de sus países y de su quehacer.

Incluso, llegan lo que están gracias a lo que dejaron: una muestra innegable de ello fueron los homenajes a Julio Cortázar y a Pablo Neruda que se rindieron en la Feria que recibió en promedio 18.800 personas al día.

También se hicieron presentes escritores notables de las letras de hoy, firmando libros como el peruano Alfredo Bryce Echenique, el polaco Ryszard Kapuscinski y portugués Antonio Lobo Antunes, quien el viernes pasado presentó "Buenas tardes a los de acá abajo".

De los escritores colombianos, los que participaron en el evento Diáspora y Literatura fueron también novedad para la Feria. Consuelo Triviño, Freda Mosquera, Anabel Torres, Luis Fayad y Eduardo García Aguilar, estuvieron en la lista.

Pero, sin duda, Laura Restrepo con su "Delirio" y su Premio Alfaguara 2004 de literatura, presentado el sábado pasado y con ventas reconocidas, fue una de las atracciones en esta versión.

Aparte de lo que pueda vender por parte de los 350 expositores que hacen parte de la Feria Internacional del Libro, los escritores hacen un balance desde su óptica de los que les representó el evento.

Pareciera que más son los caminos creativos que se oxigenan y los aportes intelectuales que se logran, que los grandes contactos editoriales que se consiguen.

"A mí fascina la feria. Aunque los escritores amamos las librerías, es maravilloso tener los libros en el mismo recinto", es lo primero que afirma la poeta Piedad Bonett, que dio a conocer al público su último libro "La treta del débil".

Dice que en su calidad de escritora es una oportunidad de encontrarse con otros autores, sobre todo los que vienen del exterior, como este año con la Diáspora.

La feria también le dio la posibilidad de contacto con el público y la firma de libros.

Respecto a acercarse a editoriales y negocios, sí se dan pero no hay que hacerse demasiadas ilusiones, admite.

"Los escritores no alcanzamos a percibir mucho eso ni estamos interesados en el asunto. La feria da la posibilidad de hacer contactos de distinta índole como darle a conocer una obra a otro escritor que la lleva a su editor para que conozcan la literatura y lo que está pasando en el mercado".

Agrega la escritora que "son contactos personales, no institucionales. Unos nos leemos a otros. No es mucho más porque siempre estamos dependiendo de los editores y lo máximo que conseguimos es un agente literario".

Dependemos de lo que el editor haga con la obra en este escenario o con los distribuidores, explica Piedad Bonett.

Por ejemplo, "en la feria pasada la editora de Alfaguara en Venezuela conoció mi obra y me resultó más fácil entrar a ese país y ya tengo público".

El escritor Luis Fayad, quien vive en el exterior, se fue contento de este evento porque logró un acuerdo con Arango Editores para reeditar en forma conjunta sus libros compuestos por novelas y cuentos.

El autor que participó en los eventos de la Diáspora se lleva un recuerdo grato de la feria: le gusto la producción editorial de las universidades y la receptividad del público en cada una de sus presentaciones.

La posibilidad de intercambiar ideas también fue un aspecto que destaca este escritor colombiano que vive en Europa.

Fayad dice que como un factor no tan saludable, a la Feria le faltó más impulso a las promociones y a los bajos precios para lograr visitantes-compradores.

Anabel Torres, poeta que vive en Barcelona, poco antes de terminar la feria estaba en dificultades porque no sabía como iba a regresar a España con los ejemplares que editó en Bogotá de su nuevo libro "Agua Herida", producido en inglés y español porque no le había encontrado distribuidor.

Aprovechando la invitación de los organizadores llegó con los poemas recién escritos en la mochila y los mandó imprimir. Nunca ha tenido agente literario y es un asunto que no le inquieta aunque admite que le gustaría reeditar sus 8 libros.

Pero agradece haber venido al evento: aceleró el final de su libro y se reencontró con las letras de su país.

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.