DALÍ: LA INVENCIÓN DE UN GENIO

DALÍ: LA INVENCIÓN DE UN GENIO

Salvador Dalí, más que un pintor célebre, fue por encima de todo el creador de su propia genialidad, desatando con ello fuerzas creativas para enseñar a sus contemporáneos una manera distinta de mirar el mundo.

09 de mayo 2004 , 12:00 a.m.

Salvador Dalí, más que un pintor célebre, fue por encima de todo el creador de su propia genialidad, desatando con ello fuerzas creativas para enseñar a sus contemporáneos una manera distinta de mirar el mundo.

Sobre su propio nacimiento escribió:suenen todas las campanas, mirad! Salvador Dalí acaba de nacer!y luego confirmó:a ser genio se llega a serloA los seis años quería ser cocinera, a los siete Napoleón I; desde entonces su ambición no cesó de crecer, lo mismo que sus delirios de grandeza cuando afirmaba:quiero ser Dalí y nadie másy ese es, justamente, el signo más visible de su vida: Dalí fue Dalí y, por lo tanto, su obra es inclasificable, algo que aún irrita a tantos de sus críticos, empezando por los propios surrealistas.

Dalí dijo:surrealismo soy yo!no porque necesitara catalogarse como tal sino para significar que a este movimiento (Breton, Buñuel, Eluard) le habían faltado arrestos para atreverse al propio surrealismo. Dalí se inventó a sí mismo y concedió tanta importancia a su propio proceso narcisista de perfeccionamiento continuo como a la grandeza creciente de su prolija obra.

Freud descubrió el inconsciente atisbando en las historias de la histeria la existencia de otra dimensión, pero esta no fue la única vía que exploró Dalí para enriquecer su obra; también se sirvió de la creación poética y artística que revelan de un modo privilegiado la naturaleza del inconsciente. Fue lo que hizo en el cuadro que escandalizó a los surrealistas: El juego lúgubre, donde expone elementos escatológicos revelados en su inconsciente.

Buñuel le expuso la idea de una película que quería filmar a la manera de la escritura automática propuesta por los surrealistas. Decidieron guiarse por una sola regla a la que Dalí se mantendría fiel en el futuro: no aceptar ninguna idea, ninguna imagen que pudiera dar lugar a una explicación racional. Se trataba de abrir la puerta a lo irracional. No aceptar más que las imágenes que sorprenden sin preguntarse por qué. Así surgieron los filmes El perro andaluz y La edad de oro, en un trabajo conjunto donde Buñuel siempre manifestó temor a las propuestas cinematográficas de Dalí.

En su obra es posible reconocer las influencias que ejercieron los maestros de la pintura -Velázquez, Goya, Rafael, Picasso-, los maestros del psicoanálisis -Freud y Lacan- y los físicos -Einstein, Bohr, Heisenberg-. Jacques Lacan, por ejemplo, destaca en la obra La persistencia de la memoria la función central del símbolo fálico en la constitución del deseo, un aspecto permanente en la obra del pintor.

Dalí se anticipó cincuenta años al sugerir la estructura de la realidad que revelarían los físicos a partir del experimento de Alain Aspect (la realidad no es objetiva) en 1982; mostró en los relojes blandos que la realidad es una sustancia blanda y movediza, más parecida al queso derretido que a los bloques rígidos de la materia de que hablaron los mecanicistas. Bohm afirma que debajo de la esfera visible de la realidad hay una esfera implícita como parece sugerirlo Dalí en Carne de gallina inaugural.

Con su arte, muestra los descubrimientos que harían los epistemólogos cognotivistas en la década de los ochenta: las diferentes caras de la realidad, lo engañoso de los sentidos, los objetos que se hacen visibles o desaparecen según la posición del observador. Seis apariciones de Lenin sobre un piano, La imagen desaparece, Gala contemplando al mar Mediterráneo donde aparece la imagen de Abraham Lincoln son un buen ejemplo de ello.

Dalí había dicho para describir su método de ver-interpretar-intervenir la realidad quetrata de un método espontáneo de conocimiento irracional de la realidad, basado en la objetivación sistemática de asociaciones e interpretaciones delirantes. Y este fue el tipo de declaraciones que en lugar de merecer un análisis cuidadoso de sus críticos, merecieron el facilón calificativo deante lo cual Dalí se limitaba a repetir: única diferencia entre un loco y yo es que yo no estoy loco.

Si Margenau propuso que la existencia de la conciencia es incontrovertible y que el espíritu emplea percepción y razón para construir la realidad partiendo de sus propias experiencias, eso era lo que hacía Dalí al experimentar su particular contacto con el mundo y la realidad para luego organizar una propuesta interpretativa en el movedizo espacio-tiempo de su historia. Dijo, por ejemplo, quedebe crear sistemáticamente desorden, ya que el desorden pone en movimiento el proceso creador. Todo lo que genera contradicción es sinónimo de vida... toda mi ambición en el terreno pictórico consiste en materializar, con la precisión más imperialista, imágenes de la irracionalidad concreta que no se pueden explicar provisionalmente ni deducir por los sistemas de la intuición lógica, ni por los mecanismos racionalesDalí se identificó con el sicólogo en la posibilidad de usar la intuición como herramienta del arte o a su vez, la ciencia.

Los ojos de Dalí, aquellos que Freud había visto sinceros y fanáticos, indagaron siempre al mundo desde una óptica novedosa y escrutaron con espíritu profético cuanto estuvo a su alcance. Como la mayoría de los pintores de su tiempo, se interesó por los inventos y descubrimientos de su época. Tenía una curiosidad científica insaciable. Muchos de sus cuadros hacen referencia a los nuevos descubrimientos de la ciencia y algunos de ellos los realizaba consultando a los propios científicos. Tanto la estructura del átomo como del ADN configuran una realidad que no podemos percibir con los sentidos, es decir, son realidades ocultas como aquellas que afloran en los sueños. Para poder aproximarse a ellas, inventó el método paranoico-crítico.

La lectura de su obra no puede llevarse a cabo desde una perspectiva simple ni racional. Si bien no inventó las "figuras ambiguas" , tiene el mérito de haber aplicado el mecanismo de la "doble imagen" o del "objeto invisible" , donde las imágenes adquieren una u otra forma según como se las mire. Uno de los tantos ejemplos es Mercado de esclavos con el busto invisible de Voltaire.

En los cien años de su nacimiento, toda España, pero especialmente Cataluña, ha comenzado a vestirse de Dalí, el maestro, el genio creador que hizo del triángulo del Ampurdán una leyenda. Su casa de Port Lligat, donde solía crear; el castillo de Púbol, construido especialmente para Gala y al cual sólo podía ir mediante solicitud escrita formulada a la musa; y Figueras, su ciudad de nacimiento, donde pudo, en 1983, inaugurar su propio museo, el Teatro de la Memoria, que mantiene viva la obra de uno de los pintores más emblemáticos del siglo XX

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