SOLINA, UNA VIDA POR LA NIÑEZ

SOLINA, UNA VIDA POR LA NIÑEZ

Abuelita mía: Quién volara tan alto, hasta la luna, para poder ver las estrellas? Esta fue la frase con la que Alejandro Fernández, de 7 años, se despidió de Solina Gallego Fernández muerta el pasado domingo en el hogar geriátrico Plenitud Otoñal.

20 de noviembre 2004 , 12:00 a.m.

Ella será recordada por su labor educativa y social en favor de los niños necesitados. A la ciudad le dejó el centro educativo La casa de su niño y el hogar infantil Carla Cristina. El primero lo fundó en 1960. Continuó con su misión tres años después, fecha en la que creó un jardín en Belén Violetas para niños de escasos recursos económicos al que llamó Carla Cristina, en honor a una niña que falleció a los 3 años, hija de Elisa, una mujer desamparada de la que también acogió desde pequeña.

Esta institución, que empezó como un jardín de 30 niños, ahora es la Fundación Carla Cristina, entidad sin ánimo de lucro que acoge a 4.200 infantes y por la que han pasado 125.000 entre los 3 y 6 años de edad.

Gallego nació en Yarumal, norte de Antioquia, el 18 de noviembre de 1907. Terminó sus estudios de normalista a los 20 años en el Colegio María, del mismo municipio.

Con una tesis sobre María Montessori, cuyas ideas sobre la educación preescolar eran las más avanzadas de esa época, llegó a convertirse en directora del jardín Montessori y profesora del colegio donde se graduó.

Ella tuvo una visión de futuro. Siempre pensó que mientras Colombia resolviera el problema de la educación de la niñez, se solucionaban los problemas sociales del país. Gracias a ese pensamiento la Fundación Carla Cristina tiene ahora más de 25 jardines distribuidos en diferentes barrios populares de Medellín y es una institución con credibilidad que recibe la ayuda incondicional de la comunidad , dijo Stella Fernández, prima de la fallecida.

Su espíritu altruista también la hizo gestora en 1988 de la creación de la Fundación Ximena Rico Llano, cuya labor es rescatar a los niños de la calle de 1 a 4 años de edad.

Aunque nunca fue directora de las instituciones que fundó, y los últimos años estuvo retirada por su estado de salud, su alma y su mente estuvieron puestas en sus obras. Por su labor recibió 12 reconocimientos, entre los cuales se encuentra la Estrella de Antioquia y el Premio Alejandro Angel Escobar. Ella quedó en la mente de aquellos que la conocieron como una líder incansable, luchadora y promotora del bienestar de los niños.

Entre sus últimas palabras, Beatriz Fernández, una de sus familiares más cercanos, recordó cómo con paz y serenidad les dijo: Gocen siempre la vejez, y acuérdense de las enseñanzas que les dejé, porque yo fui su profesora .

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