IDEAS ZOMBIS

IDEAS ZOMBIS

Qué ocurrió con los militantes comunistas y sus compañeros de ruta tras la caída del Muro de Berlín? Desde luego no tenían por qué desaparecer. Los más realistas -o los más resignados- debieron contentarse con un reciclaje en la socialdemocracia.

09 de mayo 2004 , 12:00 a.m.

Qué ocurrió con los militantes comunistas y sus compañeros de ruta tras la caída del Muro de Berlín? Desde luego no tenían por qué desaparecer. Los más realistas -o los más resignados- debieron contentarse con un reciclaje en la socialdemocracia.

Pero la mayoría de esos militantes, incapaces de renunciar a sus dogmas ideológicos, han dejado de actuar dentro de agónicos partidos comunistas para refugiarse en numerosas ONG que prosiguen, a su manera, la vieja lucha contra el capitalismo. Estamos asistiendo, pues, a un juego de máscaras destinado a mantener viva la lucha contra el único sistema económico viable -el de la economía de mercado- aunque no se tenga ya ninguna otra opción que proponer para sustituirlo.

Adiós a las izquierdas, un libro reciente del venezolano Antonio García Ponce, se detiene a examinar este fenómeno sin lo cual sería imposible entender movimientos como la lucha contra la globalización y el neoliberalismo o el regreso crepuscular del populismo y del indigenismo en América Latina. En estas nuevas formas de acción subsisten la mística, la organización, el proselitismo propios de quienes se formaron a la sombra de un partido comunista.

García Ponce, quien fue no sólo militante sino dirigente de ese partido en Venezuela y como tal padeció años de cárcel, conoce bien cómo se asumen los rituales de la secta.militante -nos recuerda- milita en una célula, con sus reuniones semanales y su orden del día rígido, sus cotizaciones de fiel cumplimiento, sus tareas en el medio obrero o de masas, discute los informes cuidándose de no cometer desviaciones, cumple con el centralismo democrático, maneja sin pudor la autocrítica, cuida su conducta ética ante los ojos de la Comisión de Control y asiste feliz a la gran feria de las discusiones y elecciones de las Conferencias y Congresos periódicos del partidoCon semejante formación, los dogmas marxistas acerca de la lucha de clases, la revolución, el papel de la clase obrera, el partido como vanguardia del proletariado y la lucha contra el imperialismo adquieren, como los dogmas religiosos, una dureza mineral, incontrovertible.

De esta manera, cambian las tácticas de lucha, pero no las convicciones ni los procedimientos habituales, tan usados por Lenín o por Stalin, de satanizar palabras y conceptos. Así, la globalización deja de ser un fenómeno determinado por inexorables avances tecnológicos, como fue la revolución industrial en los siglos XVIII y XIX, para convertirse en una argucia del gran capital financiero destinada a enriquecer a los ricos y empobrecer más a los países pobres. De nada servirá apelar al sentido común para explicar que la globalización les conviene a los países en vía de desarrollo. Todos ellos necesitan participar en el comercio internacional. El gran obstáculo que encuentran sus productos no es la globalización sino todo lo contrario: el tramposo proteccionismo de subsidios a los agricultores de Estados Unidos y Europa y de aranceles que se aplican a productos de otras proveniencias. A Colombia o a Costa de Marfil les convendría que su algodón pudiese competir libremente, sin ventajas indebidas para los cultivadores de los Estados del sur, en el mercado norteamericano.

Igual distorsión cuando se identifica al mal llamado neoliberalismo, con el capitalismo salvaje y con una ideología de derechas. El recurso, típico de marxistas y populistas, es plantear el debate en una latitud ideológica. El mercado aparece encubriendo intereses voraces y el Estado protegiendo a los desfavorecidos. De esta manera, instrumentos pragmáticos como el manejo riguroso del gasto público, las privatizaciones para sustituir empresas nacionalizadas siempre deficitarias e invadidas de burocracia, la supresión de excesivas regulaciones y demás desastres de políticas keynesianas que hicieron crisis, son presentadas como un modelo nefasto encaminado a estimular la desigualdad social. Una vez más, el anatema sustituye el análisis. Es un recurso casi religioso del dogma marxista. Siempre lo fue.

Pensamiento autoritario.

Gracias a los huérfanos del marxismo, el discurso populista encubre y sustituye la realidad. Para ellos, la deuda externa muy crecida de tantos países nuestros no es obra de gobernantes irresponsables, sino manifestaciones extorsivas de entidades tales como el Fondo Monetario Internacional o el Banco Mundial. A estos huérfanos del marxismo se les debe también el apoyo a movimientos indigenistas en países como Bolivia y Perú y a las maniobras de ONG internacionales encaminadas a presentar las medidas del presidente Uribe Vélez para proteger a sus compatriotas del terrorismo como expresión de un pensamiento autoritario de derechas.

Ana Palacios, la ministra de Asuntos Exteriores del gobierno de José María Aznar que cedió el poder a Rodríguez Zapatero, ha calificado de ideas zombis éstas que una izquierda no regenerada pone a circular en el mundo de hoy. Zombis son, en las leyendas y parajes de Haití, los muertos que aún andan en los caminos con movimientos de autómata. Aunque ya no pertenecen al mundo de los vivos, no se resignan a desaparecer. Y zombis son también las ideas que hicieron ya un tránsito desastroso en el siglo XX, acompañadas de fracasos económicos, derivaciones despóticas, muertos y represiones sin fin, y que ahora intentan seguir viviendo en el paraje espectral de las ideologías derrotadas por la realidad y convertidas hoy en simples lemas y reiteraciones inocuas.

Los últimos sobrevivientes del marxismo buscan darles una vida artificial resucitando populismos o caudillismos de otros tiempos o un indigenismo que a estas alturas quisiera devolvernos al supuesto paraíso de las sociedades prehispánicas. Tarde o temprano, pero más temprano que tarde, la realidad y el simple sentido común acabarán dándoles a esas ideas zombis una sepultura definitiva.

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