LA LETRA CON ALMUERZO, ENTRA

LA LETRA CON ALMUERZO, ENTRA

Todos los días Stefanny Junca, una gordita de 8 años que cursa primero de primaria, llega al Colegio San Benito Abad -Tunjuelito-, desde su casa, muy cerca de la calle del Cartucho, gracias a una señora del sistema TransMilenio que conoce su situación de pobreza y la deja pasar sin tarjeta. Cuando ella no está de turno, me toca esperarla hasta que llegue .

11 de mayo 2004 , 12:00 a.m.

Todos los días Stefanny Junca, una gordita de 8 años que cursa primero de primaria, llega al Colegio San Benito Abad -Tunjuelito-, desde su casa, muy cerca de la calle del Cartucho, gracias a una señora del sistema TransMilenio que conoce su situación de pobreza y la deja pasar sin tarjeta. "Cuando ella no está de turno, me toca esperarla hasta que llegue".

Mayra Vargas, de 16 años, alumna de noveno en este mismo colegio, con su barriga de seis meses de embarazo, espera contar con el apoyo del padre de la criatura: Bryan, uno de sus compañeros de En agosto, cuando llegue el bebé, no quiere quedarse mucho tiempo "haciendo dieta", para no perder tanta clase porque quiere salir rápido del bachillerato para estudiar criminalística.

Marcela Torres, Lili Herrán y Claudia Yaneth Miranda, que no alcanzan los 18 años, la tranquilizan con la experiencia que ellas ya tienen: cada una ya dio a luz y por las tardes, al salir de clase, se defienden vendiendo cosméticos o sellando chance.

Con ellos se reúnen otros menores: hijos de padres solteros, de familias en situación de desplazamiento o de extrema pobreza. Son casi un centenar, reunidos en ese comedor comunitario que la Asociación de Padres de familia del colegio organizó desde comienzos de año en un rincón del patio de recreo, improvisando una caseta metálica como cocina.

"Para sostenernos teníamos que cobrar 700 pesos por almuerzo -dijo una madre de familia-, pero los más necesitados se quedaban sin comer porque no podían pagar nada".

Por esta razón, el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF) y la Secretaría de Educación decidieron reinaugurar ayer este comedor, recibir primero a los más necesitados y brindar 150 almuerzos y 1.100 refrigerios completamente gratis, dentro del programa Bogotá sin Hambre.

Al conocer esta noticia, Amanda Ortega, una anciana que tiene a su cargo dos pequeños nietos, Daniel Ricardo y Andrés -que quedaron huérfanos hace poco-, se decidió a inscribirlos en este programa. "No lo había hecho porque no siempre tenía los pocos pesos para que almorzaran aquí en el colegio, pero ahora veo que será distinto", agregó ella.

Abel Rodríguez, secretario de Educación, recorrió ayer las instalaciones del centro educativo con el fin de evaluar aquellos espacios que puedan ser utilizados para reorganizar el comedor y ampliar la cobertura.

"Lo mismo haremos con muchos otros colegios, que formarán parte de un censo para implementar los comedores comunitarios en otros sitios de la ciudad. En estos casos dependemos más de sitios apropiados y de infraestructura, que de los recursos para los insumos, pues estos vendrán directamente de la Alcaldía y del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, que se hará cargo del seguimiento del avance nutricional de los niños", apuntó Rodríguez.

FOTO/John Wilson Vizcaíno EL TIEMPO.

1- Stefanny, la gordita de primero de primaria, será una de las beneficiadas.

2- Para medir la eficiencia de este comedor, el ICBF hará un seguimiento a la evolución nutricional de los niños.

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