LA MACARENA MOSTRÓ LA CARA

LA MACARENA MOSTRÓ LA CARA

Una ovación reventó las graderías, prácticamente llenas, del Centro de Espectáculos La Macarena cuando César Rincón hundió su espada en el toro Disparatado . Minutos más tarde los aplausos se repitieron cuando el torero descabelló al animal, herido de muerte contra las tablas.

09 de febrero 2004 , 12:00 a. m.

Una ovación reventó las graderías, prácticamente llenas, del Centro de Espectáculos La Macarena cuando César Rincón hundió su espada en el toro Disparatado . Minutos más tarde los aplausos se repitieron cuando el torero descabelló al animal, herido de muerte contra las tablas.

El tendido bajo sacó abundantes pañuelos para que el presidente de la corrida, el alcalde Sergio Fajardo, que acudió en mangas de camisa y observó recostado en la baranda de la presidencia, sacara una banderita blanca que le concede la oreja al matador.

Así fue el primer espectáculo de la remodelada plaza que ya no es tal sino sito para variados eventos. El lleno se dio, dicen los entendidos, por curiosidad de ver el edificio o porque acudió una afición que antes no podía pagar los tradicionalmente altos precios, pero que sí se acomoda a los alrededor de 20 mil pesos que pagaron los de las cinco últimas filas del tendido alto.

Muchos de ellos se perdieron el momento en que el cuarto toro, Altanero elevó por los aires a Rincón, pues el matador estaba contra las tablas del tendido uno y ese punto no se ve desde parte de las graderías más altas.

De hecho de vez en cuando los asistentes, de pie y agarrados de las barandas de la pendiente tribuna, gritaban al torero de turno que llevara el toro al centro para poderlo ver.

Las filas para entrar fueron largas, tanto que la corrida empezó casi media hora tarde. Aparte del concierto de la Red Escolar de Bandas de Medellín que tocó a pleno sol, el otro concierto lo dieron los celulares del público.

"Aló... En el tendido seis? No me ves...? Al lado del de rojo. Ahora sí?... Cuál? En dónde está? Sí la veo subiendo al lado de las escalas. Está linda..." , decía un tal Fredy a un Federico que estaba al otro lado de la tribuna.

El callejón quedó amplio aunque el calor en los lugares asignados para prensa, fotógrafos, médicos y otros autorizados se nota. Incluso el techo de cemento se pone tibio. La iluminación no es muy fuerte y algunos hicieron notar que falta un tablero electrónico.

Algo curioso es que parecen más emotivos los de la planta baja que los de la alta: sacan más pañuelos y los de arriba prácticamente no tiran claveles. Al final con las botas compartidas, los claveles, collares de arepas y hasta gallos que la muchedumbre lanzó al ruedo, casi todos quedaron contentos.

Casi, porque afuera, antes del comienzo de la corrida, un grupo de jóvenes gritaba consignas y mostraba carteles en contra del certamen. Muchos tenían pintas demetalerosi y punkeros y, probablemente, esperan que el centro de espectáculos tenga también usos musicales.

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