EL BUENOS AIRES DE CORTÁZAR

EL BUENOS AIRES DE CORTÁZAR

Llegó por última vez a su ciudad el 12 de diciembre de 1983. En silencio y sin noticias de su llegada, ingresó por el aeropuerto de Ezeiza, 48 horas después de que su país recuperara la democracia. No hubo homenajes oficiales, ni reconocimientos literarios, sino una gran indiferencia oficial y un gran cariño en las calles para el que fue uno de los más grandes escritores argentinos. Se fue de aquí por antiperonista y pasó 10 años (desde 1973) sin recorrer sus calles por culpa de una dictadura a la que combatió con el fervor que le impuso a cada uno de sus actos.

12 de febrero 2004 , 12:00 a. m.

Llegó por última vez a su ciudad el 12 de diciembre de 1983. En silencio y sin noticias de su llegada, ingresó por el aeropuerto de Ezeiza, 48 horas después de que su país recuperara la democracia. No hubo homenajes oficiales, ni reconocimientos literarios, sino una gran indiferencia oficial y un gran cariño en las calles para el que fue uno de los más grandes escritores argentinos. Se fue de aquí por antiperonista y pasó 10 años (desde 1973) sin recorrer sus calles por culpa de una dictadura a la que combatió con el fervor que le impuso a cada uno de sus actos.

De Buenos Aires se fue el 12 de enero de 1984, con el mismo silencio y cargando una leucemia que amenazaba llevárselo, como se había llevado a su esposa, Carol Dunlop, un tiempo antes. Un mes después, exactamente, moría en París habiendo cumplido uno de sus últimos actos: recorrer las calles de ese Buenos Aires que narró como nadie.

Había vuelto a pasear por el puerto, se paró frente al Luna Park, saboreó los recuerdos de una confitería Las Violetas que ya no era la misma, se bebió el último café en la Richmond de Florida y hasta buscó, para tomarse una cerveza, a Horacio Olivera y Traveler ( a pesar de su apellido nunca salió de la Argentina en ese paraíso del barrio Rawson, en Villa del Parque. Es que Buenos Aires, ocupó buena parte de su obra y otra buena parte París, ciudad erótica que se convirtió la mujer de mi vida.

A veinte años de su muerte, Cortázar dejó por aquí las marcas perennes de su obra y de su vida. A pesar del tiempo, y de ese empeño ciudadano por destruirlo todo, Un tour por el Buenos Aires de Cortázar aún es posible.

1. Las noches del Luna.

Noches de boxeo en el Luna Park y sus alrededores, referencia obligada de Cortázar en varias de sus obras. En esa esquina, de Corrientes y Bocuhard, Julio pasó innumerables sábados en la noche viendo cómo hacer para ratificar con su pluma que el boxeo, a pesar de lo que digan, es un arte. le dijo que yo no me perdía pelea y que era una enciclopedia en eso de campeones mundiales desde los tiempos de Jack Jhonson.

2. Los duendes del Torito.

El ring del Luna Park es casi el mismo. Allí, hace 70 años, peleaba por primera vez el Torito de Mataderosi , Justo Suárez, en el que Cortázar se inspiró para plasmar uno de sus más bellos y porteños relatos. negro, cómo se llamaba el negrito, Flores o algo así. Duro de pelar, che. Un estilo lindo, me sacaba distancia vuelta a vuelta. Aperca, pibe, metele áperca. Tenía razón el trompa. Al tercero se me vino como un trapo(Torito, en Final de juego.

3. Puerto de entrada y de salida.

Puerto para que Oliveira pisara el casillero del regreso en Rayuela, para que el joven intelectual antiperonista partiera en del escritor que luego fue en noviembre de 1951. última vez fue después de la pelea con el Gato; no se me olvida que Ciclón me buscó entre el gentío del café y me pidió que fuéramos a caminar un rato por el puerto (Segundo viaje del tomo de Deshoras). Del puerto de entonces queda muy poco. Algunas cargas apiladas, algún barco en descomposición y ciertas calles sin caminantes nocturnos..

4. La Fealdad del Once.

La Perla del Once y enfrente la Plaza Once. En uno de sus bancos estará el corazón dibujado y dentro en letra desprolija: y Mario personajes de Circe (Bestiario). Pero allá dentro de La Perla, las mesas no son las mismas como no lo son el decorado ni los habitantes que lo rodearon cuando junto a Nito, con vermouth con bitter mediante, planificaban la estrategia para explorar en la oscuridad escuela Anormal.

5. Escuela Normal Mariano Acosta.

Donde el joven Cortázar se graduó de profesor en letras, antes de vivir en Mendoza y en Chivilicoy (provincia de Buenos Aires), en pensiones o casas de amigos, escribiendo y firmando con su nombre completo Julio Florentino Cortázar, o el único seudónimo que se le conoció: Julio Denis. Allí tal vez comenzó todo, entre sus muros y en sus patios intactos podría iniciarse la búsqueda con las esperanza de hallar los planos del Modelo para armar.

7. Esquina Cortázar.

En Tinogasta y Artigas, una esquina apacible del barrio Rawson esa isla intacta y virgen de asedios metropolitanos, en el muy porteño Villa del Parque. A pocos metros de allí vivió Cortázar, después de una infancia en el barrio de Banfield y tras casi cuatro años en el interior como profesor de letras. Un pedazo de calle fue rebautizada con su nombre. del Parque, barrio donde (siguen a pie firme) por suerte abundantes eucaliptos que equilibran la balanza, por citar otra vez ese instrumento de judicatura, esa casilla zodiacal(Rayuela).

8.Casa Tomada.

José Gervasio de Artigas 3246, en el Rawson de Villa del Parque, allí vivió Cortázar, hasta que abandonó Buenos Aires, en el 51. No lo escenificó allí pero bien pudo haber sido esa La casa tomada, uno de sus cuentos más célebres y en el que medio país, y hasta Jorge Luis Borges interpretaron que se trataba de una mirada sobre el advenimiento del peronismo que lo ocupaba todo y que forzó, como lo confesaría años después, su ida a París decisión propia.

9. Subte de Buenos Aires.

En El examen viaja por el subte A como en otras obras. Las estaciones José María Moreno, Primera Junta o Perú (Foto). Esas son las estaciones cortazarianas del subte porteño. Perú está intacta, al igual que los vagones con los que todavía es posible viajar al mundo de Cortázar y decirle ahora, cuando se cumplen 20 años de su fallecimiento y 90 de nacimiento, que nada ha cambiado que leerlo es lo que él quiso lograr cuando escribió: Todos los juegos, el juego.

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.