CACERÍA DE BRUJAS CONTRA CAMPESINOS

CACERÍA DE BRUJAS CONTRA CAMPESINOS

Desde que había terminado la zona de distensión, en febrero de 2002, los habitantes de Uribe y Mesetas no vivían una situación de zozobra como la que se ha apoderado de ellos en los últimos cuatro meses.

11 de mayo 2004 , 12:00 a.m.

Desde que había terminado la zona de distensión, en febrero de 2002, los habitantes de Uribe y Mesetas no vivían una situación de zozobra como la que se ha apoderado de ellos en los últimos cuatro meses.

La supuesta presencia de grupos de autodefensa en ambos municipios y el asesinato selectivo de por lo menos 31 campesinos especialmente en sus zonas rurales, ha hecho que autoridades civiles y líderes campesinos soliciten a grupos de derechos humanos que hagan presencia en el área para intentar mediar la protección de la población civil.

"Nos sentimos encarcelados porque a los que viven en las veredas la guerrilla les dice que no pueden bajar al pueblo porque los señalan de paramilitares, y los que estamos viviendo en el pueblo los paras nos prohíben subir a las veredas porque dizque llevamos información a las Farc", dijo un campesino de Mesetas.

En Uribe la situación rebosó la copa cuando hace menos de un mes en el propio casco urbano fue asesinado en un billar un comerciante acusado por las Farc de tener nexos con los paramilitares. La reacción de la Policía, para varios de los pobladores, no fue la esperada ya que el asesino huyó.

Está fue la última de las ocho personas que han sido asesinadas. Sin embargo los campesinos afirman que hay más muertos en las veredas, pero la guerrilla niega a los familiares dejar que bajen los cuerpos al pueblo.

El casco urbano, aunque tranquilo, no muestra el mismo movimiento comercial de otras épocas e incluso dos negociantes consultados manifestaron su deseo de vender el local: "Esto está muy delicado. La guerrilla está acusando a todo el pueblo de que es paramilitar y eso no es verdad. Por lo menos los que han muerto son personas muy sanas", dijo el dueño de un local.

En Mesetas la situación no es distinta. Allí se ha reportado el levantamiento de 35 cadáveres en los últimos cuatro meses, 22 de ellos civiles que han sido asesinados en las áreas rurales.

"Son muchos los desplazados que hemos tendido aquí pero que se van para otros departamentos porque tienen familiares, pero la guerrilla también está sacando la gente de las fincas, por eso es que está poniendo tantas minas antipersonales" dijo Leonardo Ramírez, secretario de Gobierno de Mesetas.

"Este pueblo no es el mismo de antes. Muchos no cierran sus negocios con la esperanza de que las cosas vayan a cambiar, pero esa cacería de brujas que están haciendo con la población civil es muy injusta", dijo Luciano Torres, un líder cívico.

FOTO/Hernando Herrera Estrada.

En Uribe las personas prefieren mantenerse en sus casas y no salir a zonas veredales. La presencia de Ejército y Policía no los tranquiliza del todo.

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