MELQUI, LAS MANOS EN EL FONDO

MELQUI, LAS MANOS EN EL FONDO

Su vida siempre ha sido correr, competir, destacarse, que lo vean y que lo admiren. Su voz fuerte se reconoce a lo lejos y su espíritu de lucha está presente en cada trabajo que hace, ya sea como taxista o como deportista de alto nivel.

07 de mayo 2004 , 12:00 a.m.

Su vida siempre ha sido correr, competir, destacarse, que lo vean y que lo admiren. Su voz fuerte se reconoce a lo lejos y su espíritu de lucha está presente en cada trabajo que hace, ya sea como taxista o como deportista de alto nivel.

Esa vida tiene nombre: Melqui Olaya, atleta en sillas de ruedas que acabó de regresar convertido en una estrella luego de figurar en varias competencias de los III Juegos Nacionales de Fraternidad de Personas Discapacitadas (Frapón) realizados hace dos semanas en la ciudad de Cali.

Solo se trajo una medalla de oro, pero fue protagonista en todo: ganó en 800 metros, se ubicó segundo en los 100 y 400 metros y fue tercero 200 metros, en la que participaron más de 40 deportistas en esas categorías. Por Tolima fueron 4 atletas en diferentes deportes.

Fueron pruebas de velocidad, cuando lo mío es el fondo , dice Melqui, cuyo nombre dice fue inspirado en la Biblia. Las pruebas fueron interesantes porque se reunieron discapacitados de todo el país, es decir, lo que hubo un nivel alto .

Hijo de un Policía, Melqui tuvo un accidente de tránsito cuando regresaba de Bucaramanga hacia a Ibagué, sufriendo lesión en la columna que lo dejó en una silla de rueda. Eso no importó. Fue en el 1982; era muy joven. Pero al año comencé a entrenar hasta convertirme en un deportista de nivel , dice este hombre que solo estudio hasta octavo grado y que prefiere las maratones.

Comenzó practicando baloncesto, pero luego pasó al atletismo en el que hoy hace un entrenamiento de una hora para sacarle más de 20 kilómetros por día a sus brazos que son las que empujan. Sus piernas, no las siente. Tiene tres sillas de ruedas, una de ella, la de competir.

Siempre entrena, y no importa si hace frío. Según él, así trabaje, esto se vuelve un vicio para seguir luchando . Pide más apoyo al Estado a los deportistas discapacitados, sueña con unos Olímpicos pero asegura que eso vendrá con el tiempo porque sus manos están en el fondo de la competición.

Foto: Melqui Olaya, de 40 años, entrena diariamente y hace unos 20 kilómetros.

Javier Amaya

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