ALTERNATIVA EN EL TIEMPO

ALTERNATIVA EN EL TIEMPO

No comprendo cómo Colombia puede andar tan mal -hay quienes dicen que anda bien, lo que es el peor de los males-, si tiene desde los años sesenta a dos de los personajes más brillantes del presente, contestatarios lucidísimos, cada uno armado de un poder descomunal en los medios de comunicación: Enrique Santos Calderón, actual director de EL TIEMPO, y Antonio Caballero, columnista y caricaturista de la revista Semana. No puede decirse que no se les haga caso, porque un editorial de EL TIEMPO -se decía antes que ponía presidentes o a temblar gobiernos- sigue teniendo gran impacto en la clase política. Y en Semana nadie se pierde -para furia o divertimento- la urticaria gigante de Caballero, con la que a veces cobija a sus propios patrones.

12 de mayo 2004 , 12:00 a.m.

No comprendo cómo Colombia puede andar tan mal -hay quienes dicen que anda bien, lo que es el peor de los males-, si tiene desde los años sesenta a dos de los personajes más brillantes del presente, contestatarios lucidísimos, cada uno armado de un poder descomunal en los medios de comunicación: Enrique Santos Calderón, actual director de EL TIEMPO, y Antonio Caballero, columnista y caricaturista de la revista Semana. No puede decirse que no se les haga caso, porque un editorial de EL TIEMPO -se decía antes que ponía presidentes o a temblar gobiernos- sigue teniendo gran impacto en la clase política. Y en Semana nadie se pierde -para furia o divertimento- la urticaria gigante de Caballero, con la que a veces cobija a sus propios patrones.

Hay que conocer bien a los personajes. La contratapa del libro dice que son los dos más famosos y leídos columnistas del país. Enrique es ponderado y rotundo, sus reflexiones tienen la claridad de un axioma; Caballero, irónico, pertinaz, venenoso. No perdona una. Para él no ha habido presidente bueno en Colombia, menos ahora. Tal vez porque el problema no radica en la persona del Presidente, sino en el cargo que ocupa.

Como son dos de los tipos más sagaces de Colombia, y saben que en el país nadie da puntada sin dedal, sobre todo sus enemigos, ellos no se van a quedar atrás. Se propusieron en su momento hacer la revolución y menos mal que no lo lograron, lo confiesan, porque desde el mismo momento de su lucha ya sabían que los modelos fallaban. Al uno lo llamaron guerrillero del Chicó y hasta le pusieron una bomba en su casa. Al otro no le han hecho nada, salvo amenazas, a las que ha contestado con mayor virulencia (remember: Cuidado, Caballero , de un para ), pero por si las moscas vive en Madrid.

El libro de conversaciones que acaban de publicar, Mano a mano, obedece a la iniciativa del editor de Planeta, Juan Leonel Giraldo, de Armenia, Quindío, en su tiempo tan perdidamente revolucionario como los contertulios. Parecería indebido de un columnista comentar la obra del director del periódico que lo acoge -con ponderaciones que muy seguramente van a generar una edición pirata del libro, si no la tuvo ya prevista Giraldo-, pero me doy la pela de adobar el elogio con la divulgación de una percepción extrasensorial. El tema no es explícito, pero yo también tengo mi olfato. Me contratan por avezado.

Por ahora Caballero sólo colabora en EL TIEMPO en su carácter de cronista taurino soberbio y filudo, y por eso se le paga como a un espada. Y es en EL TIEMPO donde esperaba recibir la alternativa. Y me late que se la dará el director, su compañero en la revista de izquierda del mismo nombre, donde se divirtieron hurgando llagas. Si no hicieron la revolución en el país en ese momento, por qué no hacerla ahora en EL TIEMPO, para satisfacción o desconcierto de gobernados y gobernantes propios y extraños?.

A dobles y mandobles, tratan en el volumen todos los temas que en Colombia han sido, la violencia, la guerra, la guerrilla, la droga, los paramilitares, la política, el mundo, los medios de comunicación, las mujeres y EL TIEMPO. Al final, luego de que Caballero le saca la piedra a Enrique con sus ironías hacia el periódico, parece que se acerca el cumplimiento del único sueño que se ha permitido Caballero sin mencionarlo, expresado en principio en el libro Patadas de ahorcado, cuando le pregunta el entrevistador Iragorri si no le gustaría ser director de EL TIEMPO, y él elude la respuesta diciendo que eso sería un imposible. Pero Colombia es el país donde todos los imposibles pueden cumplirse. Y Enriquito es generoso con sus amigos, valga la muestra. Además, sería su oportunidad de delegar algunos editoriales de EL TIEMPO, que escribe con toda claridad y fortaleza pero con guantes de goma, y retomar su columna contundente e indispensable.

Si es el precio que hay que pagar por que reaparezca Contraescape , la columna de Enrique, resignémonos a que Antonio Caballero sea el próximo codirector de EL TIEMPO. Tal vez así nos deje descansar a los gringos, a los tiranos, a los contratistas y a los estorbosos poetas.

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