UN PRIMER TRIMESTRE DE CAUTELA

UN PRIMER TRIMESTRE DE CAUTELA

Tradicionalmente el primer trimestre es de reacomodo. Impuestos y fomento a las PYMES, principales reclamos al gobierno.

10 de mayo 2004 , 12:00 a.m.

Tradicionalmente el primer trimestre es de reacomodo. Impuestos y fomento a las PYMES, principales reclamos al gobierno.

La economía colombiana creció en el 2003 en un 3,74 por ciento, la tasa más alta de los últimos ocho años. La cifra significa el mantenimiento de una tendencia sostenida de ascenso económico que se inició a comienzos del año 2002.

La actividad económica que mayor variación registró fue construcción de edificaciones con 19,19 %, seguida por minería con 11,04 %. Las demás mostraron aumentos por debajo del 5,0 % y en particular el sector agropecuario solo creció 2,37 por ciento, el registro más bajo de las distintas actividades productivas.

El consenso es general acerca de que la evolución económica de corto plazo ha estado determinada por el desempeño favorable de variables como la tasa de interés, que ha permitido la recuperación de la cartera del sistema financiero tanto para el sector productivo como para consumo; una relativa estabilidad de la tasa de cambio de equilibrio de mediano plazo, la efectividad de la política monetaria para estabilizar el crecimiento de la inflación y finalmente, el buen comportamiento de las exportaciones nacionales, en particular las dirigidas a Estados Unidos y en los últimos meses por una recuperación de las ventas a Venezuela, luego de dos años de estancamiento.

Como complemento a lo anterior, la economía ha tenido como elemento determinante la recuperación significativa de las condiciones de seguridad interna, que ha llevado a un levantamiento de las expectativas de inversión y una mejora en la demanda de los agentes económicos.

La previsión general es la de que en el año 2004 se mantenga esa tendencia de crecimiento, pese a la ocurrencia de algunas señales desfavorables a tener en cuenta como la persistente alta tasa de desempleo abierto a nivel nacional, la debilidad de la política fiscal y el creciente peso del endeudamiento público.

Exceptuando el errático comportamiento del empleo, en particular su poca reacción frente al mayor crecimiento, las demás variables agregadas mostraban al cierre del primer trimestre una evolución favorable que deberá mantenerse en los próximos meses. No necesariamente se tiene que decir lo mismo en las últimas semanas, pues desde mediados de abril la se ha hecho evidente un nerviosismo en los mercados cambiario y de capitales: un aumento rápido en la tasa de cambio y un repunte de las tasas de interés, en particular en la de los títulos oficiales.

De todas formas, solo con el paso del segundo trimestre se sabrá si el movimiento de los mercados es un asunto de ajuste o su impacto se sentirá más allá de la mera coyuntura.

La aguda percepción empresarial muestra que aunque el ánimo se mantiene en niveles altos, por lo general al comienzo de año el optimismo cede el paso a la prudencia: mientras que a finales del año anterior, para más del 70 por ciento de los encuestados la situación de corto plazo era hacia un panorama mejor, el indicador descendió a 66 por ciento en marzo, nivel un poco por debajo al registrado a mediados del año anterior y similar a la perspectiva de doce meses atrás.

Por lo general, las pequeñas empresas ven con mayor preocupación la situación y entre estas hay casos especiales en las de Cúcuta y Villavicencio.

Entre las empresas de más de cien trabajadores, el mayor optimismo frente a la situación del país se da en Bogotá, ciudad que registra el 92 por ciento de las respuestas favorables.

***.

Empleo y fomento, principales reclamos.

El tiempo de pedir que las tasas de interés debían ajustarse hacia abajo para favorecer al sector productivo es cosa del pasado. Y es que la realidad parece contundente: las tasas de interés se han colocado en un nivel que ya no aparecen dentro de las preocupaciones empresariales de corto plazo.

Ahora, son otras las cosas que a juicio de los empresarios deben estar en la agenda de corto plazo del gobierno. La primera tiene que ver con la generación de empleo y la segunda con el fomento a la pequeña empresa y luego está la necesidad de reducir los impuestos.

Los reclamos parecen lógicos. De un lado, la tasa de desempleo está en niveles altos y es uno de los factores que alimenta la baja demanda, principal problema que consideran como suyo las empresas. Un desempleo alto también alimenta otros asuntos como la inseguridad.

El fomento a la pequeña empresa es un asunto que viene de atrás. Luego de la crisis económica de finales de los años noventa, muchas compañías entraron al grupo de las PYMES, poniéndolas de moda y generando una especie de fiebre entre distintos agentes que las consideran como un objetivo de mercado.

Junto con el pedido de bajar impuestos, los anteriores factores preocupan al 79 por ciento de los empresarios. ***.

Lo que se espera hasta junio.

La actividad económica del segundo trimestre estará afectada por la ocurrencia de distintos hechos económicos y políticos, cuyo balance está por determinarse.

- Negociaciones de un TLC. Para la semana próxima se tiene acordado el inicio de las negociaciones para un tratado de libre comercio entre los países andinos, excepto Venezuela, y Estados Unidos que deberá entrar a regir a mediados del año 2005.

Sin discutir la importancia de que más productos colombianos lleguen a un mercado potencial de 200 millones de consumidores, hay preocupación en algunos sectores locales por su vulnerabilidad frente a la competencia externa, como algunos renglones del sector agropecuario; la industria química y plástico, telecomunicaciones y pequeña y mediana industria.

Coyuntura política. Luego del fracaso del referendo político, desde el gobierno se está promoviendo la aprobación de un proyecto de reforma constitucional para reestablecer en el país la reelección presidencial, abolida en la Constitución de 1991. Dado que el proyecto busca la reelección inmediata, incluyendo la del mandatario actual, sin duda que el ambiente político ha generado una gran polarización en distintos sectores sociales, que puede afectar el clima de los negocios.

Esta situación ha implicado un aplazamiento de la presentación de iniciativas de ley en temas como las pensiones y el ajuste integral en las finanzas públicas, lo cual ha generado cierta dosis de incertidumbre entre los agentes económicos.

- Seguridad interna. Aunque es evidente un mejoramiento en las condiciones internas de seguridad, en particular en lo referente a movilización ciudadana, se espera el paso a la segunda etapa de la política de seguridad: la definición de un proceso de negociación con los grupos irregulares (guerrilla y paramilitares) como opción alternativa a una agudización mayor del conflicto interno, que sin duda puede afectar el ambiente empresarial.

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.