LAS LECCIONES DE ESPAÑA

LAS LECCIONES DE ESPAÑA

Hace cuarenta años, España se parecía mucho a México, sólo que estaba peor. El trabajador medio ganaba apenas 443 dólares al año, menos que el mexicano medio. En tierras de Andalucía y Extremadura, las mujeres lavaban la ropa en los ríos. Los españoles que podían se iban; los que se quedaban tenían perspectivas sombrías. Entre 1970 y 1995, no se creó ni un solo empleo; la mitad de la economía era la agricultura. En 1970 teníamos el mismo ingreso per capita que Irak , dice el Ministro de Economía Rodrigo Rato. Eso debería decirle algo .

15 de febrero 2004 , 12:00 a. m.

Hace cuarenta años, España se parecía mucho a México, sólo que estaba peor. El trabajador medio ganaba apenas 443 dólares al año, menos que el mexicano medio. En tierras de Andalucía y Extremadura, las mujeres lavaban la ropa en los ríos. Los españoles que podían se iban; los que se quedaban tenían perspectivas sombrías. Entre 1970 y 1995, no se creó ni un solo empleo; la mitad de la economía era la agricultura. En 1970 teníamos el mismo ingreso per capita que Irak , dice el Ministro de Economía Rodrigo Rato. Eso debería decirle algo .

Por supuesto, especialmente si uno está sentado con Rato en el Madrid de 2004.

Las anchas avenidas de la capital albergan algunas de las instituciones financieras más dinámicas del mundo, entre ellas los dos bancos más grandes de Europa, el Banco Santander Central Hispano y el BBVA. Bares y restaurantes desbordan prosperidad. El panorama es igualmente alentador en la segunda ciudad de España, Barcelona, una de las metrópolis más elegantes -y divertidas- de Europa. Con su economía en auge -a diferencia del resto de Europa- es lógico que, según las encuestas, los españoles sean los consumidores más optimistas del Continente.

El hombre que está detrás de estos buenos tiempos, el presidente del gobierno, José María Aznar, está a punto de abandonar la escena. Cuando era candidato en 1996 prometió no permanecer en el poder más de dos mandatos de cuatro años. Las elecciones son el 14 de marzo. El tiempo de Aznar terminó, pero no el de España. La estabilidad, tanto política como económica, ha sido el rasgo saliente de su era. También es probable que caracterice al que venga después, gane quien gane.

El Partido Socialista de la oposición aceptó en gran medida las reformas de Aznar a favor de la empresa. Y si su propio Partido Popular llegara a ganar, tal como lo indican las encuestas, el sucesor nombrado por Aznar, Mariano Rajoy, seguirá adelante con lo hecho hasta ahora.

Aznar, calificado en su momento desdeñosamente de.

Don Nadie, tomó una economía que estaba apenas despegando y la hizo crecer. Cómo? No hay recetas milagrosas , dice Juan Iranzo, director del Instituto de Estudios Económicos. Sólo hay ortodoxia económica . Y Aznar no fue otra cosa que ortodoxo. Privatizó prácticamente todas las empresas estatales. Recortó los impuestos dos veces. Bajó el gasto público de 48 a 40 por ciento del PIB, modificando un Estado benefactor que terminó pareciendo más británico que franco-alemán. Y equilibró el presupuesto en 2001, a diferencia, nuevamente, de otros en la Unión Europea.

España con Azar ha sido la economía que más creció en Europa. Durante los alcistas años del matador , como empezaron a llamar los españoles la gestión de Aznar de fines de la década de 1990, España creció a un promedio del 4 por ciento anual. Hoy, bajó levemente, a 2,4 por ciento, pero sigue siendo cuatro veces superior al resto de la UE. La mitad de los nuevos empleos creados en la Unión el año pasado correspondieron a España y un tercio de los empleos creados en los ocho últimos años, la asombrosa cifra de 4,5 millones.

Atraídos a esta nueva España, los expatriados están volviendo y, lo que es quizá más elocuente, otros europeos están viendo a su vecino bajo una nueva luz. Jan Randolph, economista principal del Centro de Investigación de Mercados Mundiales de Londres, dice: Después de haber sido menospreciado por los europeos del Norte como país mediterráneo pobre, España es ahora el magnífico pavo real .

Aznar nunca habría podido imponer su régimen económico si el país no hubiera estado listo para aceptarlo. Después de haber soportado la autocracia del general Francisco Franco desde 1939 hasta su muerte en 1975, dice Rato, España ha estado dispuesta al cambio . El cambio se produjo en oleadas, empezando con una medida de liberalización económica con el líder socialista Felipe González en los años 80 y comienzos de los 90. Si España no estuviera tan abierta a la innovación y al cambio, los pronósticos para el país después de Aznar serían menos entusiastas.

Hace unas semanas, la Comisión Europea le dio a España una nota de competitividad floja . La inflación crece en forma constante más que en los países vecinos. El ingreso per capita sigue rezagado un 13 por ciento respecto de la media de la UE. Pese a la cantidad increíble de empleos creados, el desempleo sigue siendo el más alto de la Unión: 11,3 por ciento, claro que frente a un 24 por ciento de la década anterior. Las cláusulas de protección del empleo y garantía del ingreso hacen que los empleadores vacilen a la hora de contratar. Como consecuencia de ello, los empleos temporarios conforman casi un tercio del empleo total.

Otros puntos débiles a mediano y largo plazo marcan el paso como bombas de tiempo: una población que envejece, poca inversión en Investigación y Desarrollo, educación secundaria y universitaria de bajo nivel.

Irónicamente, el problema más grave podría ser precisamente el proceso que contribuyó a la transformación de España: la ampliación de la UE. El próximo 1 de mayo, 10 nuevos países se unirán a la UE, como lo hizo España en 1986. Podrán solicitar subsidios que, para España, representan a lo largo del tiempo aproximadamente 1 por ciento del PIB. España, por su parte, recibirá menos.

La mayoría de los economistas no están preocupados. Los subsidios no explican por qué España creció más que Alemania , dice Antonio Ciccone del Centro de Investigación de Política Económica de Londres. Sí le preocupa, en cambio, que los empleos industriales pasen a los nuevos miembros de la UE de Europa del Este, con su mano de obra calificada y sus salarios más bajos. Empresas como Samsung y la automotriz SEAT ya empezaron a moverse.

Vamos a ver un desfile de esas historias , dice un agregado económico en Madrid. España es en este momento el quinto fabricante de autos en la UE. En cinco años no será así . Alejandra Kindelan, economista principal del Banco Santander, es mucho más optimista. Las empresas españolas han dado muestras de creatividad y de pensamiento estratégico anteriormente. Volverán a hacerlo . No hace mucho, esa confianza serena habría sido impensable en España.

En una generación este país se dio vuelta de arriba para abajo , dice Rato. Es importante recordar, agrega, que el renacimiento de España no vino a través de una conmoción sino de lo que los economistas denominan una estabilidad dinámica . Ese fue el gran triunfo del ex Don Nadie. Si España tiene suerte, será su legado.

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