RESPLANDOR

La muerte del Palomo , la despedida del Pibe , el regreso del Tino y la convocatoria de Herrera a la Selección son todas las caras de una cruel constante de nuestro fútbol: nacen estrellas con fulgores resplandecientes, se apagan y solo tuvieron un brillo intermitente.

15 de febrero 2004 , 12:00 a. m.

La muerte del Palomo , la despedida del Pibe , el regreso del Tino y la convocatoria de Herrera a la Selección son todas las caras de una cruel constante de nuestro fútbol: nacen estrellas con fulgores resplandecientes, se apagan y solo tuvieron un brillo intermitente.

El drama es proporcional al talento. Una bala fue el sórdido final del Palomo . Su potencial extraordinario fue enterrado años atrás. Aunque efímera, su carrera le significó éxitos inmortales.

Los logros colectivos del Pibe no llenan una repisa, pero su amor genuino por el balón le bastó para explotar su talento hasta donde era posible. Es la cara amable y atípica de una estrella que logró perpetuar su brillo.

El Tino se resiste a aceptar que el ocaso no tiene remedio. Es un ex jugador activo que debió ser el mejor. Se despidió de Colombia en un partido triste para recuperar brillo en otra galaxia. En Argentina alternará goles de antología con desidia.

Herrera nació con muy poco tiempo de gestación. Está en un punto crítico en el que debe mantener la visión clara, evitar enceguecerse por la sumisión repentina de la hinchada y mirar los espejos del pasado sin reflejarse. Cuando la fama llega más rápido de lo que se cura una gripa, existe el peligro de agotarse o marearse.

Ser goleador de la B y de un Preolímpico de grato recuerdo para él!, no lo hace ídolo. Dos goles a Quindío tampoco. Por ahora es una anhelada promesa de luz. En el partido amistoso con Honduras está obligado a conseguir un empujón en su camino al firmamento. La ventaja de los prematuros es que si triunfan el mérito es doble.

El brillo de las estrellas es también su hecatombe. En la prensa endiosamos o descalificamos y los futbolistas se dejan seducir por los afectos de la opinión. Es más fácil encontrar las armas de destrucción masiva en Irak que el lugar donde se pierden los jugadores. Puede ser la falta de educación o quizás nuestra propia idiosincrasia. Lo cual no significa que nacen condenados a la tragedia. Si no que lo diga el Pibe .

patrit@eltiempo.com.co

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.