RIGA ENTERRÓ SUS MUERTOS

RIGA ENTERRÓ SUS MUERTOS

Hay algo sobrecogedor en el silencio con que en el Báltico se entierra a los muertos. Especialmente en el masivo silencio que ayer acompañó a tres de los cuatro caídos en la noche del 20 de enero hasta sus tumbas en el cementerio Miesha de Riga. De dónde salieron, en medio del invierno nórdico, los miles de flores que la muchedumbre puso a lo largo de toda la mañana en el monumento a la libertad? Difícil decirlo, pero lo cierto es que al caer la tarde de este día helado y luminoso el bulevar Raina estaba pavimentado de claveles y gladiolos blancos con los cuales docenas de miles de letones se volcaron al paso del cortejo fúnebre.

26 de enero 1991 , 12:00 a. m.

Ni una palabra, ni un grito. tan solo el fru fru de los abrigos al rozarse entre sí y el ruido sordo y continuo de los pasos de la gente. Una lúgubre orquesta uniformada, tres camiones cada uno con su respectivo ataúd, la bandera roja y blanca de Letonia independiente y un interminable cortejo de familiares y compañeros de trabajo desfilaron por varias horas desde el centro de la capital letona hasta el cementerio. Siempre en medio de un imponente silencio.

La procesión, sinembargo, no fue tan nutrida como la de Vilna la semana anterior. En Riga solo un tercio de la población es letona. Y muchos rusoparlantes no están tan fervientemente a favor de la independencia como los nativos. En cierta medida, el entierro sintetiza la intrincada situación de la pequena república.

Por fuera de las calles cerradas a su paso, la ciudad seguía funcionando. Eso sí, ondeaban por todas partes las banderas nacionales ceñidas con una cinta negra en honor del día de duelo declarado por el Parlamento. Pero a unos pasos del desfile se vendían como de costumbre los folletos de Bruce Lee y seguían funcionando cafés y almacenes.

Mientras tanto, en torno al Parlamento se retiraban activamente las barricadas. Por primera vez en casi dos semanas el centro de la ciudad empieza a tener su aspecto normal. En el centro de prensa declaran que se trata de una decisión unilateral del Gobierno. Pero abundan los signos de que el presidente Gorbumov se inclina hacia la negociación con el Kremlin.

Anoche, en reunión con el viceministro de Relaciones Exteriores de Suecia, anunció la posibilidad de convocar un referéndum sobre la cuestión nacional, muy parecido al que exige Gorbachov.

Empezamos un gran diálogo interno , dijo Gorbumov. Y Rubicks, primer secretario del Partido Comunista local, declaró que el propio Gorbunov había accedido, durante su reunión con Gorbachov, a la creación de una comisión de acuerdo nacional . A diferencia de Lituania, donde la población local es la mayoría aplastante, el Gobierno letón solo cuenta con el respaldo mayoritario de cerca de la mitad de los habitantes: los de origen letón.

Su política de aumentos de precios y sus intenciones de transformar rapidamente la economia estatal en una de mercado le han restado prestigio. y entre los rusoparlantes y otras nacionalidades que viven aqui tiene no pocos decididos contradictores.

Así pues, mientras en Lituania prosiguen los incidentes entre el ejército soviético y los nacionalistas, en Letonia la situación tiende a una cierta estabilidad. Precaria, por supuesto, pues lo esencial del conflicto que ha producido noticias de alcance mundial aquí en los últimos días está lejos de haberse resuelto. Para Gorbachov, Riga sigue siendo la capital de la República Socialista Soviética de Letonia . Y para buena parte de su población es todo lo contrario.

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