EL GRAN AUSENTE

Es así: Luis Carlos Galán va a ser el gran ausente en el proceso deliberativo próximo a iniciarse para reformar nuestra Constitución. Y por eso resulta tan oportuna la propuesta del constituyente Fernando Carrillo de que la Asamblea lleve su nombre. Ello no obedece, desde luego, a un capricho amiguista, ni a una rebuscada fórmula para rendir un homenaje con trastiendas partidistas. Se trata de reconocer que el proceso político reciente que ha vivido Colombia y el proceso de reformas que se avecina deben mucho a la actividad de Galán durante los 15 años en los cuales planteó sin descanso y con audacia y mucha lucidez los puntos esenciales de la modernización del Estado y de nuestra sociedad. Para no ir más lejos, el hecho significativo de que los colombianos hayamos aceptado por fin que necesitamos un pacto social distinto, cuya columna dorsal exprese una nueva ética en nuestras relaciones sociales, políticas, económicas y culturales, tiene mucho qué ver con el reiteradeo discurso de

26 de enero 1991 , 12:00 a. m.

Pero en forma más concreta, los temas que están sobre el tapete como puntos centrales de la reforma constitucional, fueron banderas de Galán, no solo en la plaza pública, sino en su trabajo como parlamentario. Por ejemplo, quien repase lo que ya es historia patria, podrá comprobar que dentro de la más reciente tendencia, que caracterizó los años ochentas, de avanzar hacia la democracia local y hacia la descentralización administrativa, fiscal y territorial, fue Galán quien puso la primera piedra conceptual, con su ponencia del proyecto de Ley No. 9 de 1983. Y, consecuente con esos planteamientos, fueron él o alguien del Nuevo Liberalismo los ponentes de importantes iniciativas sobre el tema que contribuyeron al proceso que culminará en la Constituyente, para la que será material de consulta obligado el libro Los municipios, dueños de su destino, recientemente publicado por Procomún, el cual contiene los principales escritos de Galán sobre el tema.

Congresistas para una Colombia Nueva fue otra de sus consignas: en la plaza pública denunciando los vicios y corrupciones parlamentarios y en el Congreso planteando mecanismos, incluso de reforma constitucional, para sanear la institución. De igual manera, su consigna de una nueva forma de hacer política , tan combatida por todas las castas políticas, abrió las puertas a la institucionalización de nuestros partidos en 1986 y a sistemas políticos democráticos como la consulta popular: la Constituyente ahora profundizará e institucionalizará en forma estos logros, como una necesidad primordial de nuestra vida social. Y así con tantos asuntos esenciales, como la carrera administrativa, la explotación de los recursos naturales, la educación, el régimen de fronteras, el manejo de los medios de comunicación, etc.

No afirmo que tales cuestiones fueron inventadas y solo trabajadas por Galán. Pero sí que la claridad, la honestidad y la insistencia con que las abordó y explicó al país entero, ayudaron a crear una conciencia sobre ellas, cuyos frutos hoy estamos recogiendo todos los colombianos.

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