HOY, JAMES BUSTER DOUGLAS Y EVANDER HOLYFIELD POR EL TÍTULO MUNDIAL PESADO COMBATE CON PRONÓSTICO RESERVADO

HOY, JAMES BUSTER DOUGLAS Y EVANDER HOLYFIELD POR EL TÍTULO MUNDIAL PESADO COMBATE CON PRONÓSTICO RESERVADO

Por una vez la realidad coincide con el tema promocional elegido por los organizadores del Rancho Mirage de Las Vegas, que auncian la pelea de este jueves entre los estadounidenses James Douglas y Evander Holyfield por el título mundial unificado de boxeo de los pesados, que posee el primero bajo el símbolo de la hora de la verdad. Sorpresivo vencedor del fenómeno Mike Tyson en febrero pasado, hazaña que le permitió heredar una corona que para muchos le queda grande, Buster Douglas tendrá dificultades para retener el título frente a un pugilista que parece más completo y sigue una curva ascendente.

25 de octubre 1990 , 12:00 a. m.

Llamado El Bromista de Ohio , con sus 30 años Douglas deberá extremar sus esfuerzos para demostrar que su victoria por nocaut sobre Tyson, casi 9 meses atrás, no fue obra de la casualidad y que cuantos opinaron que el título fue perdido por Tyson y no ganado por Douglas se habían equivocado.

Para el escultural Holyfield, 28 años, invicto en sus 24 peleas rentadas, se tratará en cambio de demostrar que sus méritos son reales y que posee cuanto hace falta para reinar sobre la categoría máxima, como lo hizo en la inferior.

Antes de Holyfield solo un boxeador logró esa auténtica hazaña, para hombres cuyo peso natural está por debajo de la categoría mayor, fue Michael Spinks.

Y su trayectoria completa ilustra las dificultades que tiene por vencer el pupilo del célebre y veterano Lou Duva.

Pese a las dudas que abre Holyfield, producto de las salas de musculación en boga en los últimos tiempos, los bookmakers lo consideran amplio favorito y agregan el toque financiero en la inútil búsqueda de un atractivo, como el que representaba Mike Tyson entre los pesos máximos.

Los esfuerzos promocionales parecen condenados de antemano, más aún cuando se recuerda que Douglas desapareció de las crónicas apenas concluido el litigio sobre su pelea con Tyson, luego su enfrentamiento con el promotor Don King, que Evander Holyfield privilegia sobre todo por su imagen de apacible padre de familia.

El escaso genio promocional en los dos boxeadores llega a un curioso nivel de nulidad, cuando se recuerda que ni siquiera se miraron en los actos formales, previos a su pelea, ni mucho menos intercambiaron insultos pese a los reclamos de los promotores.

La cuestión parece especialmente grave para Steve Wynn, que aspira a ser la nueva gran figura del box-business en Estados Unidos que, ante el desinterés general, combinado con la recesión de los espectáculos, parece en vías de escribir en rojo el resultado del operativo un flop, que algunos estiman cercano a los 6 millones de dólares.

Cuestiones financieras aparte, la pelea parece menos estéril de lo que suele leerse en los comentarios previos, sobre todo porque enfrentará a dos hombres que descuellan por su espíritu combativo y sus ambiciones que además poseen nada desdeñables cualidades en el plano deportivo.

Douglas es más pesado, más grande, más potente y en ciertos pasajes más rápido que Holyfield y en su ya memorable riña con Tyson mostró un bagaje técnico completo al servicio de un esquema simple, pero bien administrado.

Holyfield, por su parte, posee un estado físico siempre excepcional, impone un ritmo sostenido a la pelea y opera con preferencia en el cuerpo a cuerpo.

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