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ESTA COLOMBIA ES OTRA

ESTA COLOMBIA ES OTRA

En vísperas de cumplir 80 años, el ex presidente Alfonso López Michelsen lleva una vida muy activa. Trabaja muchas horas en su oficina donde el teléfono no deja de repicar, y las audiencias se suceden, unas tras otras. No obstante que sobre su escritorio hay un letrero que dice: Dejemos que nuestros gobernantes nombren a sus funcionarios , cuenta que por lo menos tres personas por día van a pedirle puesto. Lilia Bernal, su secretaria de toda la vida, me dice: No le dejan un minuto libre. Hay casi tanto trajín como en la Presidencia . Me consta que su teléfono suena de continuo. Y hay que tener paciencia para lograr una entrevista. Porque además de las audiencias que le piden, una tras otra, de sus compromisos para dictar conferencias, escribir artículos, prologar libros, preside reuniones en Bogotá, fuera de Bogotá, fuera del país. Y está escribiendo sus memorias. Llevo unas 300 páginas; son opiniones, observaciones, sobre mis tiempos, sobre las gentes con quienes me ha tocado vi

Aunque de muchacho aprendió taquigrafía y mecanografía, porque su padre lo puso también a estudiar comercio, nunca puso en práctica esos conocimientos y prefiere dictar, como lo ha hecho siempre. Así ha escrito sus ensayos, sus discursos, sus libros, menos Benjamin Constant, padre bohemio del liberalismo burgués, escrito en Bélgica, en francés, cuando tenía 20 años. Se defiende de las llamadas y de las audiencias jugando golf, una o dos veces por semana. Juego muy mal, pero me mantiene en forma , dice. Es su hobby favorito. Pero también colecciona sombreros. Tiene pilas, de todas las marcas y de todas las formas; gorros rusos, sombreros llaneros, jipas, corroscas, cachuchas.

Lector incansable e intelectual en permanente ejercicio, no hay tema que no domine. Su memoria de computador, como él mismo lo reconoce, lo deja a uno pasmado. Nada se le olvida y cualquier tema lo ameniza trayendo a cuento infinidad de anécdotas. Se ha vuelto frase común decir que López, cuando habla, pone a la gente a pensar. Pero no es solo una frase: sus teorías siempre originales, sus observaciones agudas y sus pullas suscitan controversias. Quienes lo conocen dicen que no da puntada sin dedal.

Antes que político fue profesor universitario, experto en derecho constitucional. A los 25 años dictaba clases en la Universidad Nacional, luego en la Universidad Libre y en el Rosario. Su libro Introducción al estudio de la Constitución de Colombia todavía lo usan en algunas facultades. No es un texto sobre la Constitución, sino una introducción a su estudio; es un análisis de nuestras constituciones complementado con un librito que llamé La estirpe calvinista de nuestras instituciones. Es más una teoría política que una constitucional o sociológica , dice.

A propósito, le pregunto su opinión sobre la nueva Constitución.

Lo dije y lo repito: fue el fruto de una precipitación. Se adueñaron de una sentencia de Gómez Otálora que dice muchas veces los hechos superan los textos jurídicos, como expresión del constituyente primario , como un hecho que debía tener consecuencias jurídicas; que se podía prescindir de las vías contempladas en la Constitución para su reforma, para recurrir a la convocatoria de una Constituyente por medio de una elección. Todo en contravía de las instituciones anteriores. Y, en ese camino, perseveraron en la violación del orden jurídico existente. La séptima papeleta autorizaba al constituyente primario a reformar la Constitución. Pero tan pronto como los constituyentes se sentaron en sus curules no se resignaron a reformar, sino que derogaron la Constitución sin tener el respaldo del electorado. De ahí en adelante inventaron unos actos de la Constitución, de ejecución inmediata, que no estaban sujetos a revisión ni del Consejo de Estado, ni de la Corte Suprema, lo cual era seguir en el camino de las vías de hecho. En cierto modo, nuestros gobernantes fueron los precursores de Fujimori. Después de la revocatoria del Congreso y de la Corte Suprema de Justicia, lo único que les faltó fue revocar al Presidente.

Pero no se firmó un documento en el Palacio de Nariño para revocar el Congreso? Sí, y yo a nombre del Partido Liberal suscribí esa revocatoria, con los distintos grupos políticos. Y lo suscribí porque era un mal menor. El plan que había inventado el jefe del M-19, Navarro Wolff, era ir en tractomula por todo el país recogiendo firmas, hasta conseguir no sé cuántos millones, para destituir el Congreso. Entonces, antes de que lo destituyeran por acuerdo, entre Navarro y Alvaro Gómez, el Presidente propició la aceptación del hecho, mediante ciertas condiciones, una de las cuales fue una gran conquista del Partido Liberal, cual era la de que no podían presentarse como candidatos a la elección de un nuevo Congreso quienes habían sido miembros de la Constituyente. Y, en mi caso, ni yo mismo, por haber suscrito ese compromiso.

Hubo mucha tela que cortar en esa Constituyente? La Constituyente tuvo una presidencia tripartita: Alvaro Gómez, Horacio Serpa por los liberales, y Navarro Wolff por el M-19. Desde el primer momento empezaron a obrar contra el Partido Liberal el M-19 y los alvaristas. Estos implantaron la vicepresidencia por elección popular, las dos vueltas y una serie de inhabilidades, todo para hacer más difícil el recorrido del Partido Liberal.

Y lo lograron? Lo lograron al punto de que si el Partido Liberal gana las elecciones con menos del 51 por ciento de los votos, se va a una segunda vuelta, donde se formará la gavilla contra él.

Retornando al pasado, hablamos de su juventud y la de ahora. Recuerda a su madre como una persona profundamente religiosa. A ella y a su única hermana, Cecilia, les inculcaron un sentimiento religioso muy hondo. Mamá iba a La Concepción, una capillita cercana a Palacio, a rezar. Y oía dos y tres misas de seguido. Mientras más tropiezos tenía el Gobierno, más rezaba .

Y usted es religioso? No, no soy practicante. Lo dije cuando intervine en el asunto del Concordato, poniendo en claro que intervenía más como jurista que como católico ferviente. Pero, en realidad, mi mamá tuvo una gran influencia en el manejo de la cuestión religiosa de parte de mi padre.

En mis épocas dice, hombres y mujeres no se tuteaban (él y la niña Ceci, que se conocieron de niños, no se han tuteado nunca). La moda del tuteo la trajeron de España las Angel Montoya. Luego se implantó la costumbre de saludarse de beso, hombres y mujeres, cuando son amigos. Y me cuentan que ahora hay un paso más, que ya no me tocó a mí. Yo soy de la época del vals y de la conga, y no del meneíto. Eso que dicen al son que me toquen bailo era cierto antes. Hoy no puede uno acomodarse a las cosas a esa velocidad. En mi época para decir prostituta se ponía p... Hoy hasta las señoras más distinguidas usan a veces palabras crudas.

En el mundo nuestro agrega, la gente aspiraba a ser más de lo que era; el que podía vestirse como el de la clase social más alta estaba realizando su ideal. La culminación era el frac. Ahora es al contrario, hay que estar siempre por lo bajo. Y la culminación son los blue jeans. Este es otro mundo. Y eso ocurre en todas las profesiones. Por ejemplo, qué puede hacer un ingeniero viejo contra uno que hace los planos por computador? Y pasa también con la poesía moderna. Hay momentos en que entenderla se vuelve un muro. Fue lo que les pasó a los aficionados a la pintura cuando aparecieron el cubismo y la pintura abstracta. Los que estaban en la onda la admiraban y comparaban. Los que habían visto siempre la pintura figurativa quedaban en la luna. Y lo mismo pasó con la música. Mientras más se analizan todas estas cosas, más diferencias se encuentran. En cualquier campo en que, a mi edad, uno se meta, está minado, lleno de quiebrapatas.

Pasa lo mismo en la política? Es lo mismo. No sabe uno qué irá a pasar. En las próximas campañas no habrá reparto de votos, ni concentraciones públicas, sino radio y televisión. Ya los periódicos no ayudan. Informan o apoyan con notas que no tienen ninguna incidencia; entonces, el juego es completamente distinto. La gente todavía no lo entiende. No entiende la popularidad de Andrés Pastrana, pero es un hecho. El espectador actual no es el de nuestro tiempo. El juicio no se formula sobre la misma clase de valores. Entonces, lo que va a pasar no lo puede saber uno, sino los contemporáneos de los que se mueven en ese mundo. En eso fue muy realista Jaime García Parra, cuando le hice un elogio. Decía: Yo no me engaño. Hay un grupo de contemporáneos y de amigos que me estiman y conocen mi tarea, pero esa no es la opinión general .

López entró tarde a la política. Tenía 47 años cuando regresó de México, donde vivió siete años con su familia.

Por qué se quedó tan lejos tanto tiempo? Nos fuimos con Cecilia a acompañar a mi padre, que era viudo, cuando tuvo que exiliarse, con Carlos Lleras, después del 6 de septiembre. Luego él se aburrió y se fue a Estados Unidos. Nosotros nos fuimos quedando. Fue una experiencia muy interesante. Yo tenía una sociedad con don Natalicio González, ex presidente del Uruguay. Editábamos libros, directorios, diccionarios. Y edité una recopilación de artículos míos que se llamó Cuestiones colombianas. Yo allá estaba bien. Aquí se había roto el orden constitucional. Entonces, qué podía hacer aquí un profesor como yo? Hablar contra el Gobierno desde la cátedra universitaria? Los críticos, que no faltan, dijeron, cuando regresé, que yo había abandonado mi trinchera. Qué trinchera?, les dije. Si yo no era un político. Jamás había tenido un cargo público, nunca había estado en una lista del Congreso, ni en una dirección liberal. Pero yo, desde allá, fui muy activo contra la dictadura de Rojas, a mi manera.

Pero cuando viene es para intervenir en política? Fundaron aquí un periódico que se llamó La Calle, y me propusieron que lo dirigiera. Yo ofrecí, más bien, escribir artículos desde México. Y allí escribí un folleto contra la alternación. Entonces se formó un grupo político alrededor de esas ideas, que fue creciendo. Poco tiempo después vendimos el apartamento y nos vinimos.

Y se vino a fundar el MRL para combatir el oficialiasmo liberal? El unanimismo que había me pareció muy cuestionable. El Frente Nacional no se me hacía el súmmun de la sabiduría. Y aunque había hecho parte de una junta paritaria de notables para la reforma constitucional, y estaba de acuerdo con la paridad, que yo mismo había propuesto diez años antes, para resolver los problemas entre liberales y conservadores, me parecía que la alternación borraba con el codo lo que se había escrito sobre la paridad. Y ocurrió lo que había sospechado. La ausencia del libre juego en la Presidencia sirvió para que al final de cada gobierno se formaran dos coaliciones: una entre conservadores y liberales de la coalición que se repartían como un botín los cargos públicos, y otra en la oposición, que se quedaba sin nada. Todo lo contrario de un estatuto de la oposición.

Intelectual de tiempo completo, escritor, analista, crítico, siempre tiene a mano lo último que se publica, ya sea historia, literatura, política, economía. Leo varias cosas a la vez según el estado de ánimo. Ahora estoy leyendo la vida de Colette, un libro americano de economía, Head tu head, y El pez en el agua, de Mario Vargas Llosa. Me aproximé a esta obra con mucho interés, pero me ha dejado un sabor amargo. Desde el punto de vista literario no es lo mejor del escritor, y desde el punto de vista político revela inexperiencia en el trajín ordinario de la vida política. Me parece que Vargas Llosa, aún joven, conserva ciertos resentimientos y fricciones de la época de su campaña electoral. Evidentemente, su gran trauma fue el enfrentamiento con su padre, a quien vino a conocer cuando tenía diez años. Entonces, se refugió en el amor por su madre y en el amor por sí mismo. Lo cual no es raro en los políticos.

Lo desilusionó? Cuando a uno le van a celebrar los 80 años se tiende a mirarlo todo con más benevolencia, con más comprensión. El libro lo he leído a saltos; no sé si es bueno o malo. Pero no me deja un buen sabor.

A propósito, recordó este cuento: Una vez un amigo visitó a un psicoanalista. Cuál es su oficio?, le preguntó. Soy político, dijo el paciente. Nos economizaremos la mitad de las sesiones, le dijo sabiamente el analista, porque de antemano sé que usted debe ser exhibicionista y narcisista .

Como todo el mundo lo invita y sus fotografías salen en la prensa, siempre muy bien rodeado, la gente cree que es muy fiestero.

No, yo soy muy tímido; en las reuniones no circulo. Prefiero conversar, en pequeños grupos, con tres o cuatro amigos. No tengo oído, no sé bailar, y aunque por obligación me ha tocado hacerlo, de mil amores habría evitado hacer el oso de tener que bailar sin saber.

Qué es la timidez? le pregunto. Creo que es un exceso de autocrítica. Por ejemplo, Alberto Lleras no podía hablar sin papel, porque como escribía tan bien tenía una gran autocrítica sobre su improvisación.

En la administración López se reformaron en el Código Civil artículos que discriminaban a la mujer. Y el Presidente les dio a muchas mujeres cargos muy altos, ocupados solo por hombres.

Cree en las mujeres? Creo, ante todo, que son más honestas. Aunque Calibán me dijo una vez algo genial. Me dijo que yo no tenía experiencia, en lo cual tenía razón. Y anotó: Las mujeres en cosas de dinero son menos honestas que los hombres. Para ellas, quedarse con las vueltas o comprar cosas de contrabando no es indebido. La honestidad de ellas es principalmente en materia de sexo. Mientras que a los hombres los deshonra decirles que se quedaron con una plata; pero, en cambio, no tienen inconveniente en ufanarse de haber cometido adulterio . Claro que esto está superado. El estándar de honestidad, vinculado a la virginidad, desapareció con la píldora.

Su personaje favorito también es una mujer: la reina Isabel de Castilla. Fue una mujer de acción, increíble. Creo que murió a los 44 o 46 años después de haber sacado a los moros de España y de haber apoyado la hazaña del descubrimiento de América. Embarazada, de 6 o 7 meses, tomó su caballo, se puso al frente de los ejércitos y cayó Málaga, que no habían podido tomarla. Había sido desposeída del trono y lo recuperó. Y tuvo gran comprensión con los indios. Su testamento es bellísimo: Suplico al rey, mi señor, y a su esposa, doña Juana, y al príncipe su marido que a mis vasallos del otro lado del mar los proteja y provea .

Ver a la mujer con tan buenos ojos como usted la ve no es tan frecuente.

Le parecerá una frase convencional, pero es que la mujer la he visto en la vida a través de Cecilia, que es la ponderación, la serenidad, la sonrisa, el optimismo, el encontrarles a las cosas el lado amable.

Su primer cargo público fue el de gobernador del Cesar. Cómo recuerda esa experiencia? Cuando miro hacia atrás no veo mi experiencia, sino mi inexperiencia. Uno a veces es ingenuo, viendo gobernar a otros. De todos modos el Cesar es hoy uno de los departamentos más progresistas. Y, para mí, la ciudad mejor planeada de Colombia es Valledupar. Está divinamente arborizada, todas las nuevas calzadas son de doble vía, tiene magníficos servicios públicos. Es, como fue Barranquilla, o como es Pereira, una ciudad con gran espíritu cívico.

Lo contrario de Bogotá.

Es que Bogotá creció con desproporción a sus recursos. Y las necesidades políticas han obligado a los gobernantes a no decidirse a hacer una operación de cirugía, en grande, porque ésto no se remedia con pañitos calientes. Además, Bogotá está pagando menos impuestos que Medellín y otras ciudades. Aquí hay un millón de predios que no pagan impuestos. Al ritmo que están entrando automóviles a Bogotá, en cinco años habrá el doble de los que ahora circulan. Sobre callejuelitas estrechas han dejado construir edificios de 10 y 20 pisos, todo producto de palancas y favores. Todo es absurdo y difícil. La gente protesta pero no quiere pagar más. Con ese millón de predios que pagaran una suma promedio, digamos 300.000 pesos cada uno, se obtendrían 300.000 millones. Entonces el reajuste catastral es necesario e inevitable...

Bogotá vive entre la espada y la pared. La destruyen, construyen y reconstruyen, simultáneamente, y uno ya no sabe para dónde coger. Todo el mundo se dedicó a construir. Y los ahorros en las corporaciones lo financian todo. Sí, las Upac canalizan un gran número de recursos hacia bienes de consumo, como vemos ahora, que está produciendo una saturación de construcciones de lujo, grandísima. La construcción es una industria que da mucho empleo, pero es un consumo, no es como hacer una fábrica, que es un bien de producción. Me temo mucho que, a la vuelta de un año, se vuelva a presentar un fenómeno como el de 1982 por el sinnúmero de construcciones que hay. Ultimamente se han encaminado las Upac hacia otras actividades, que es lo que yo decía. No es que las Upac sean malas, ni que la construcción sea mala. Pero dedicarse un país a la construcción es como si un individuo consagrara su capital a perfeccionar su casa, sin ahorrar en inversiones que le permitan aumentar su capital. Y, si además es un papel que tiene un interés y está cubierto contra la devaluación, pues es obvio que es una magnífica inversión, en un país en donde la gente, en muchos casos, prefiere la renta a trabajar.

De política no se está ocupando ahora el ex presidente López. Pero todo lo observa, lo analiza y lo comenta. Y como profesor universitario, actividad que practicó durante muchos años, estudia atentamente lo que sucede en este país que manejó durante cuatro años, entre 1974 y 1978.

Cuál fue su mayor satisfacción como Presidente? La reforma de la ley de petróleos. El cambio en el manejo de los yacimientos nacionales de petróleos es la cosa más importante que ha ocurrido en esta segunda mitad del siglo. La prueba es que todas las esperanzas del país están cifradas en el petróleo. Porque genera divisas y porque produce recursos fiscales, como en Venezuela, algo que Colombia no había conocido antes. Cuando llegué al gobierno se perforaban ocho pozos al año. Hoy se perforan 40; y ha habido años en que perforaron 100. Se cambió el sistema de concesiones por el de asociación. Y ahora se recibe, parte por impuestos y regalías y parte por ser socios del negocio, un 60 por ciento, contra el 12 o 15 por ciento que se recibía antes por la producción. Naturalmente, las compañías extranjeras regresaron, no por que iban a tener que pagar más con los contratos de asociación, sino por los cambios en la estructura de precios. Por eso me parece tan ingenua la posición de quienes reivindican la autoría de esos contratos de asociación. Es como cuando los gallos creen que el sol sale porque ellos cantan. Otra cosa que me satisface fue el desarrollo energético. Y, en materias internacionales, la delimitación de las áreas marinas, que fue igual de extenso a lo que hay como territorio continental. También fue muy bueno el Plan Nacional de Salud. Y el aumento de escolaridad, principalmente en la universidad, fue gigantesco.

Entonces usted dijo que Colombia podía ser el Japón de Suramérica. Iremos para allá con la apertura? Yo fui quien empezó la apertura, contra Agudelo Villa, contra Fabio Echeverri. Los países del sureste asiático se formaron siguiendo el modelo japonés. Ahora, como no pueden decir que Colombia debe ser el Japón de Suramérica, porque yo ya lo dije, entonces dicen que debe ser la Corea, el Taiwan, el Singapur... Se van a ver cómo es el modelo hacia afuera y cómo se deja atrás la sustitución de importaciones y el crecimiento se hace en función de las exportaciones. Fue necesaria la crisis del 80 para que la gente entendiera que no se podía seguir por el camino de ser, cada país, autosuficiente. Vamos bien, aunque hay tropiezos, como está pasando con los textiles. Pero el hecho es que este país es completamente distinto al país que llegó a la crisis del Banco de Colombia, del Banco del Estado, del Banco de Bogotá, etc. Esta Colombia es otra.

Tiene fama de malgeniado, de impaciente, de exigente. Es todo cierto? Sí, pero no soy furioso injustificado. Es más exacto lo que usted dice, que soy exigente. Aquí es muy difícil delegar porque la gente no es rigurosa. Uno encuentra en la transcripción de las actas, por ejemplo, tanto inexactitudes como omisiones. La gran debilidad de las sociedades latinas es la falta de rigor. Es el caso de la impuntualidad, que no solo afecta a la persona que está esperando, sino a toda una sociedad, donde no se cumplen los compromisos y se pierde el tiempo adicional.

Arrecian las críticas a la familia presidencial y la corrupción es el tema del día. Es una constante la maledicencia en vísperas de las campañas presidenciales, no es cierto? Germán Arciniegas, con esa destreza literaria que lo caracteriza, dice cosas vistosas, no siempre exactas. Hace poco escribía sobre la corrupción en Colombia y la vinculaba con los episodios que se conocen en la historia universal como el affaire Panamá. Nada más inexacto. El affaire Panamá se desarrolló particularmente en Francia y tuvo gran repercusión. Fue uno de los escándalos de la época porque se descubrió que parlamentarios y periodistas eran venales, y que se habían hecho toda clase de maniobras para poder emitir empréstitos, con el fin de allegar fondos para la compañía que hacía el canal y para que ésta pudiera continuar la obra y, al mismo tiempo, sobornar a la gente. Pero respecto a Colombia, jamás, en todo lo que he leído, se inculpó a ningún colombiano, ni aquí ni en Europa, de haber recibido un solo peso durante las gestiones de la compañía francesa para construir el canal de Panamá. De tal manera que vincular el affaire Panamá por su aspecto escandaloso e inmoral, a Colombia, es una injusticia. Pudo haber, y evidentemente hubo, demostraciones de gran incompetencia y de gran ignorancia de parte de las personas que intervinieron en las negociaciones y aun en el debate sobre el tratado Herrán-Hay. Pero una cosa es no estar a la altura de sus funciones los representantes del gobierno de Colombia y otra muy distinta es haber incurrido en delitos vinculados con el soborno y el cohecho. Mucho más acertado es el profesor Haring, de la Universidad de Harvard, en su obra El imperio español en América, quien en un pie de nota respecto del virreinato del Nuevo Reino de Granada, dice: Se caracterizó, desde sus primeros años, por la maledicencia contra sus gobernantes. La mayor parte de presidentes y virreyes fueron objeto de juicios de residencia . Y, en realidad, de Colón en adelante, a quien llevaron encadenado a España y murió sin una teja con qué cubrirse , como dice un cronista de la época, hasta Bolívar y hasta nuestros días, la maledicencia es una característica española que heredamos los latinoamericanos. Y yo le oí a Roberto Urdaneta algo que me impresionó mucho y cada vez lo confirmo. Decía: Paseando por los parques de Colombia siempre ve uno las estatuas de los calumniados y nunca las de los calumniadores .

Después de ser Canciller, en el gobierno de Lleras Restrepo, y, en 1974, Presidente de la República, volvió a ser candidato a la Presidencia en 1982. Fue una campaña difícil, llena de malos entendidos; un poco forzada por las circunstancias. Frente a su contrincante, Belisario Betancur, que ofrecía casas sin cuota inicial, becas, universidad a distancia, López no le endulzaba el oído a la audiencia. Le decía lo que tenía que oír, no lo que quería oír. Sus temas no eran taquilleros sino realistas. Serios analistas del gobierno de López, que apoyaron con entusiasmo su segunda candidatura, recordaban que López le dio el gran envión al país con su política de petróleos, de explotación del níquel, del gas, del carbón. Recuerdan también el acertado manejo que le dio a la bonanza cafetera. Su frase evangélica, hay que guardar para la época de las vacas flacas , evitó que entonces se desencadenara la inflación. En política internacional fue evidente el liderazgo de López en el asunto de Panamá. La delimitación de aguas marinas y submarinas le significó a Colombia acrecentar sus dominios. Sin embargo, sus compatriotas no lo reeligieron.

Esa derrota le resultó muy amarga? No, no me quedó ninguna amargura. Yo, en realidad, no tenía ganas. No estaba en el plan de volver a ser Presidente. Al final de la campaña vino un asesor americano llamado Mc Ready, quien me dijo: Lo que pasa es que usted transmite la falta de ganas .

El poder no lo seducía? Las perspectivas en ese momento eran absolutamente imposibles. Cómo podía gobernar contra los Lleras, contra EL TIEMPO, contra Pastrana...? No tenía uno la ilusión de hacer nada. Era perder el tiempo y la imaginación contra una serie de prejuicios.

Cree que no se han reconocido las realizaciones de su gobierno? Las van reconociendo. El porvenir de Colombia hoy está cifrado en Cusiana, y eso es fruto de mi política.

Qué piensa de la droga? Despenalizarla? Seguir en la batalla, como ahora? Aquí se está combatiendo el negocio y no el consumo; no estamos tratando de salvar a nuestra juventud, a nuestros drogadictos sino ayudándoles a los Estados Unidos a que no se les venda más droga a los suyos. Hay un gran error en asimilar el alcohol a la droga; decir que la prohibición del alcohol fue peor y que la situación mejoró con la abolición de la prohibición. Lo que pasa es que los vendedores de droga, los empujadores , como los llaman, llevan la droga a los colegios, a niños de 12, 14 años. Entonces legitimar la venta de droga es abrir el consumo en gran escala, a nivel de estudiantes. Yo creo que las sociedades van encontrando su equilibrio. En este auge hubo mucho de curiosidad. Pero el problema escapa de tal manera a las leyes, que yo creo que es una cuestión de costumbres. Y para desarraigar la atracción de las drogas se necesitan muchos años. La práctica de consumir droga es casi abierta en Estados Unidos. En las fiestas la ofrecen. Yo nunca me he acercado a la droga porque mis costumbres, mis frenos, no me lo permiten. Me da miedo. Se necesita que ese miedo se generalice.

Cuál es su balance en este momento de su vida? Mirando hacia atrás, al llegar a los 80 años, creo que he sido una persona muy feliz. La vida me ha dado muchas cosas y me economizó muchas. No tuve graves problemas de salud, ni grandes dolores. Las dificultades normales, algunas, y otras anormales. Ser hijo de Presidente no fue nada fácil. La gente es muy cobarde y cuando el mandatario tiene el sol a la espalda los que no se atreven a hacerle frente buscan el chivo expiatorio en cualquier familiar. Es lo que han empezado a hacer con Gaviria.

Pero en su caso, las críticas que tantas veces fueron tan duras, no le han dejado ninguna amargura? No. La vida me ha recompensado ampliamente. Todo lo que pudo pasar quedó borrado con el reconocimiento que me hizo el pueblo colombiano al elegirme Presidente.

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