R A S T R O D E L O S H E C H O S CONSIDERACIONES SOBRE EL PRESENTE Y EL FUTURO

R A S T R O D E L O S H E C H O S CONSIDERACIONES SOBRE EL PRESENTE Y EL FUTURO

Hemos pasado, a medio vivir, semanas de obligado retraimiento. Sin embargo, el hecho de estar ausentes de la vida diaria no ha implicado que hayamos olvidado nuestro deber de observadores atentos del acontecer colombiano. Encerrados en la soledad y el silencio --bien sea como ha ocurrido algunas veces en el retiro aldeano de Girón, o en la actual impuesta estancia hogareña--, no hemos dejado de mantener el corazón en vigilia, atentos a cuanto sucede de doliente amargura en el país, sobre todo en relación con la dolorosa e infamante cadena de secuestros. Por ello nos ha sido posible, acaso por tal misma imperativa circunstancia, acercarnos más vivamente a todo aquello que significa vida y esencia de la patria, sus dolores y sus esperanzas, éstas en cuanto hace a la ilusión de la ya acordada Constituyente. La verdad es que en toda hora el acaecer nacional ha estado presente en nuestro espíritu y a él nos acercamos con vívida y dolorida preocupación y un mucho de nostalgia de otros días m

14 de octubre 1990 , 12:00 a. m.

Pues no obstante, tan generoso espíritu oficial tropieza con la insidia y la inseguridad que dañan la existencia colombiana en varios de sus aspectos esenciales. Mirado desde el recogido ineludible sitio donde hemos estado, un tanto apartados del mundanal ruido , nos conmueve el proceso que ha venido cumpliéndose y nos asaetea la preocupación de que no todos nuestros compatriotas se hallen en claro ánimo de darle a su patria el contingente de su amor y la evidencia de su voluntad pacificadora.

Mas para fortalecernos el ánimo tan necesitado de alientos, ningún ejercicio mejor, y en ello insistimos, como recordar --y repasar-- todo lo que la vida nos ha dado a los colombianos en horas de ventura. Así sobre la gracia del pasado podremos edificar la certidumbre de lo futuro, alimentando en ello nuestra confianza. No importan pues las horas vecinas si está detrás de nosotros y en nosotros la vida que hemos creado y que ya nada ni nadie podrá arrebatarnos, porque es consubstancial con nuestra propia sangre. Espíritu de nuestro espíritu. Prolongación de lo que más íntima y vitalmente hemos amado. Hay días, circunstancias en que más angustiosamente quisiéramos haber detenido la fuga del tiempo. Y comprendemos que cada minuto del ayer fue vital y nos trajo la dicha adyacente, hecha de humana solidaridad y ternura. Hoy nos lacera la tremenda ansiedad de lo que se nos escapa históricamente. Sin embargo huyámosle al abatimiento, y edifiquemos, así sea quimérico, un mundo de imaginaciones y de sueños como queriéndole dar estructura perdurable a todo lo que en Colombia fue noble y grande. Nos salva de esa realidad de torrentes en que se precipitan nuestras horas, la esperanza de otras mejores, capaces de revivir las que irremediablemente se pierden en la entraña del pasado. Por ello miramos como un feliz augurio el propósito nacional de fortalecer nuestro Estado de Derecho, mediante la reforma alentadora de sus instituciones capitales, ya en camino de innovadora certidumbre. Octubre de 1990

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.